lunes, 27 de julio de 2015
Un largo y duro viaje
Michael Powell. 16-07-2015. The New York Times
El estilo rudo y cerebral de un entrenador guió aun equipo de escuela secundaria del Bronx a través del dolor y el triunfo mientras perseguía un titulo de baloncesto de la ciudad.
Sabes que no estamos haciendo la jugada correcta, ¿cierto? ¿Qué nuestra presión defensiva es un desastre? ¿Qué estamos cerca de otra derrota?
El entrenador Marc Skelton se inclinó hasta acercar sus ojos a pulgadas de los de sus jugadores adolescentes, sus preguntas hervían con groserías. Él había caminado, implorado, lanzado sus brazos al aire, gritado y, como corolario, bataqueado su tabla de estrategias como un músico con una batea de lavar. La combustión parecía un peligro real y latente.
Era diciembre y el equipo de baloncesto de Skelton, las Panteras de Fannie Lou Hamer Freedom High School, había atravesado South Bronx para ir al gimnasio de un equipo rival.
“Muchachos, están en la cueva del león”, gritó Skelton, con otro desplante profano. “¡Ahora tienen que matar al león!”
Skelton indicó a sus jugadores doblemarcar a los tres mejores anotadores rivales, quienes eran lanzadores talentosos pero no grandes pasadores. Cuando llega el caos, ellos responden jugando metódicamente.
La defensa de Fannie Lou apretó. Como Skelton vaticinó, los aleros rivales tuvieron dificultades para hacer sus disparos de larga distancia.
Las Panteras ganaron, 76-66.
Por unos minutos, las Panteras habían jugado a la manera de Fannie Lou, como lo predicaba y codificaba Skelton, y aseguraron una victoria que casi se les había escapado de las manos.
Los muchachos se reunieron en una pequeña sala de casilleros para escuchar las valiosas observaciones de Skelton, incisivas, con un poco de elogio y crítica cruda. Él nunca es edulcorado. Luego ellos se pusieron sus abrigos, bufandas, gorras y enfilaron hacia la gélida oscuridad.
Skelton salió a la noche, cargando un bolso lleno de uniformes que él había comprado con dinero recaudado de amigos y familiares. Él lavaría los uniformes en casa.
Uno de los entrenadores más exitosos de las escuelas públicas de Nueva York, él enfatiza menos en atleticismo que en el análisis concienzudo, estudio de películas y juego de equipo. El escarba profundo en las psiques de sus jugadores, al punto de que algunos se refieren a él, para su disgusto, como si fuera su padre.
Ningun jugador de Fannie Lou ha ido a jugar en el baloncesto universitario en un programa de alto nivel. Pero en esta esquina pobre de clase obrera de South Bronx, los equipos de Skelton han acumulado un 100 por ciento de tasa de graduación y una formidable tradición ganadora. El año pasado, Fannie Lou, una escuela pequeña de 386 estudiantes quedó a un tiro fallado del campeonato de la ciudad. El año previo, Fannie Lou tuvo marca de 29-4 y ganó el campeonato.
En este punto en la temporada 2014-15, el equipo de Skelton tenía marca de 4-2 y se movía hacia los lados, lo cual funciona para los cangrejos pero no para los equipos de baloncesto. Su alineación regular tenía un jugador de tercer año, tres de segundo y un novato, lo cual en términos de escuela secundaria se refiere a un equipo con ropas de niño.
“Este es el equipo más dotado físcamente que he tenido”, me dijo Skelton en ese momento. “Pero son muy jóvenes e inconsistentes”.
Él viajó de regreso al apartamento que comparte con su esposa Jessica, y su hija de 6 años, Nina, en Hudson Heights al norte de Manhattan. Él le leyó a Nina hasta que ella se durmió.
Entonces Skelton se sentó en su sala y estudió videos de pases y lanzamientos, cuantas canastas de tres puntos hizo el rival, y donde y cuando. Examinó los robos de balón, las cestas contrarrestadas y las jugadas frustradas y envió un correo electrónico detallado, junto con un video a cada jugador. Se quedó dormido después de medianoche y se despertó más tarde para estudiar más.
Skelton alberga una convicción que raya en la creencia religiosa de que él puede llevar a sus adolescentes a la belleza del baloncesto bien jugado. Solo así tal vez, en la temporada 2014-15, ellos competirían por ese campeonato otra vez en marzo. Me invitó a reseñar su intento.
“Una de las maravillas de entrenar consiste en tratar de reparar el bote en medio del mar mientras se cambia el lastre”, dijo él, riendo de su metáfora. “La otra posibilidad es que la tripulación se enferme y naufraguemos”.
Skelton ha cruzado la esquina de los 40 años de edad. Profesor de estudios sociales, él aprendió ruso con los Cuerpos de Paz en Moldavia. Él adora a Dostoievski y Gogol y dicta una clase de historia rusa en Fannie Lou: Iván El Terible, Pedro El Grande y todo eso.
Él también estima a Herman Melville, desde cuya obra saca sus metáforas náuticas. Buscar los campeonatos significa “arponear la ballena”, dijo Skelton.
Sus jugadores adolescents no siempre le entienden. Ellos beben de su pasión y esperan lograr la gloria de la postemporada.
Ellos son tan jóvenes. Como Melville escribiera de tales viajes, “Los lugares verdaderos nunca aparecen en nigún mapa”.
Comenzar desde el comienzo
“Entonces quién sabe quién fue Nick Van Exel?”
Skelton, con una franela desteñida del equipo olímpico lituano, le hablaba a los jugadores que entrenaban a principios de octubre. Los adolescentes se miraban entre sí. ¿Quién? (Van Exel jugó por última vez en la NBA cuando estos muchachos tenían seis años de edad).
“Bien, ¿como podrían conocerlo?”, dijo Skelton, mitad para los adolescentes y mitad para si mismo. “Alonzo Mourning ¿está mejor?”
Un jugador levantó su mano tentativamente, pero Skelton no lo notó. Todos hicieron ejercicios de carreras y fintas, luego más carreras y flexiones de pecho y ejercicios defensivos.
El gimnasio de las Panteras es un armario. Los lanzamientos de arco alto a veces golpean un ducto de calefacción. Cuando los jugadores se sientan en la banca durante los juegos, sus pies se extienden hacia el tabloncillo como una fila de barcos de juguete.
Skelton explica formaciones ofensivas y defensivas que él ha recopilado de todo el mundo, la Máquina Voladora de la Muerte, la Aguja de Lituania y así sucesivamente. Él tiene cinco jugadas sorpresivas y tres presiones defensivas. Mediante susurros, los jugadores de tercer y cuarto año traducen para los más nuevos quienes, con los ojos desorbitados, lucían como si hubiesen llegado a una clase de latín avanzado.
“Esto es duro, Charles”, le dijo Skelton a Charles Davis, un alero novato, espigado y talentoso. Se volteó hacia el resto del equipo. “Charles no va a entender esto hasta que llegue a primer año”.
“Bienvenido al baloncesto de Fannie Lou”, agregó Skelton.
Las pruebas de baloncesto para muchos programas exitosos son variaciones de los ensayos de Hollywood. Cientos de adolescentes tratan de impresionar con disparos atractivos, amagos, rebotes de una mano. En el pequeño Fannie Lou Hamer, solo ensayaron 26 estudiantes, los curiosos, los de exceso de peso, y los muy osados. Todos menos los jugadores regulares, eran nuevos.
Skelton prefiere enseñar desde el principio. “Ustedes van a ver ambas caras del espejo, incluyéndome”, les dijo a los adolescentes. “Voy a comprobar su compromiso con el baloncesto. En algún momento de esta temporada, ustedes van a odiar el baloncesto. Lo garantizo”.
Skelton está entre un grupo de entrenadores de Nueva York, hombres y mujeres, quienes estudian el juego con una intensidad Talmúdica. Ellos asisten a conferencias, escriben en páginas web y han enseñado en campamentos de baloncesto. Ellos desdeñan del balón sin sentido, la falta de sesos arriba y abajo, y esos juegos de ESPN, apoteosis conocida como héroe de la pelota en la cual los jugadores estrella tratan de ganar, pero a menudo pierden.
Ellos estudian el trabajo del legendario Pete Carril en Princeton y al entrenador de los Cavaliers de Cleveland, David Platt (En lugar de las quejas de Lebron James, Blatt es reverenciado como un innovador). Ellos se roban jugadas y técnicas unos a otros, y mantienen una mirada escrutadora en los rivales nuevos.
Hubo una charla a principios de temporada sobre una prodigiosa entrenadora de Maspeth High School en Queens, cuyo escuadrón de estudiantes de último año ejecutó su plan de juego con precisión y sabiduría y mucho entusiasmo en sus lanzamientos. El equipo de ella le ocasionaría un dolor de postemporada a alguien en marzo.
Skelton insiste en la preparación rigurosa. Su meta es imponer su voluntad considerable en un juego. Los equipos deben jugar a la velocidad intensa y el físico de las Panteras. Él busca romper al oponente, emocional y físicamente.
“Él es muy inteligente, y sus muchachos se fajan y pelean hasta la muerte”, dijo Ben Newman, el entrenador de New York City Lab School for Collaborative Studies, quién es un rival exitoso y amigable. (Ellos intercambian notas sobre los otros equipos a menudo). “Dirigir contra él es una experiencia divertida y complicada”.
Jorge Jimenez, 17 años, se presentó en el gimnasio durante las pruebas. Había llegado a Fannie Lou como novicio, era un jugador tan liviano que el balón parecía como una pelota de playa en sus manos. Podía hacer lanzamientos de tres puntos, y para su sorpresa, Skelton lo seleccionó. Él es muy apegado a su madre, una inmigrante dominicana; sus hermanas; su hermano pequeño; y su novia Jaileen.
Jorge puede jugar defensa con menos de su determinación total. Skelton gritaba. Jorge escuchaba y sonreía.
“Como novato, yo decía. ‘¿Es en serio? No puede creerlo’, Jorge recordó con una sonrisa. “Luego me acostumbré a él. Eso es lo que lo hace un gran entrenador: Es muy intenso. Lo respeto como a un padre”.
Shateek Myrick, talentoso y tímido, tambien estaba en las pruebas. La temporada previa, él fue un jugador mediocre hasta que consiguió un gran lanzamiento en la postemporada. El verano pasado, él y Tim Hariston, el fornido centro del equipo, se reunieron a medianoche, zigzaguearon entre los conos en el tabloncillo y ejecutaron los ejercicios indicados por Skelton para fintear y lanzar.
Un jugador de segundo año, Shateek puede tener una oportunidad de ser regular esta temporada. O no. Él puede ser tan emocional como la cuerda de un piano.
“Estuve triste el año pasado; fui duro conmigo”, dijo Shateek. “Marc me dijo que me fuera. Tal vez no estaba listo para el equipo. Él dijo que yo tenía que darle prioridad al equipo, antes que las muchachas, antes que todo”.
Shateek casi dejó el equipo. Skelton sabía donde estaba él, y Shateek lo sabía. En esta escuela pequeña, los vínculos entre profesores y estudiantes, entrenador y jugador, son intensos y familiares.
“El entrenador me reconstruyó”, dijo él. “Marc me entiende, y pienso que lo entiendo a él”.
Hace décadas, los jinetes de cuello blanco, el abandono y el incendio galoparon a través de South Bronx, y el sida, la indolencia y el crack marcharon con intensidad. Los residentes resistieron, las autoridades de la ciudad se movieron y las comunidades fueron resucitadas. La una vez rodeada de escombros Fannie Lou Hamer High School es un símbolo de esa regeneración.
Sus líderes rechazan instalar detectores de metal, y los guardias de seguridad conocen a cada estudiante por su primer nombre. La escuela tiene una relación con la Children’s Aid Society, y juntos tutorean estudiantes y aconsejan familias. Ellos ayudan a las familias afectadas por la pobreza a elaborar presupuestos y asisten a los estudiantes para aplicar por ayuda financiera para asistir a la universidad.
Pocos estudiantes de Fannie Lou sacan notas altas en las pruebas estandarizadas que definen muchas vidas prematuramente. Fannie Lou se basa más en los portafolios que en las pruebas. La escuela ha ganado premios nacionales por su habilidad para electrificar vidas.
La vida aquí no es una tarjeta Hallmark. El éxito en el baloncesto no ha arrastrado a la comunidad a seguir a las Panteras; pocos padres y amigos asisten a los juegos. Esta temporada, la familia de un jugador quedaría sin hogar. Un padre perdería su trabajo. Un jugador estrella se lesionaría, se deprimiría y fallaría académicamente.
Dias antes de que empezara la temporada, Skelton confiaba en un alero novato como su regular, una apuesta riesgosa. En un sistema tan complicado como el de Skelton, un alero es como el modem de una computadora, uno bueno hace que todo funcione.
Entonces Kobe Boateng caminó a través de las puertas de Fannie Lou Hamer a finales de octubre, recién llegado de Florida. Pequeño, inclinado y tranquilo como un ratón campesino, se sentó con la asistente principal mientras ella revisaba sus papeles y trataba de comprometerlo. Amo jugar baloncesto, le dijo a ella. Soy un alero.
Ella lo llevó a la clase de Skelton.
En las manos de Kobe, el balón es como un yo-yo. Él permanece agachado y cerca del suelo, y su percepción por el balón es reluciente. Él disfruta haciendo pases y juega defensa con intensidad de sabueso.
Kobe también tenía un manejo deficiente del salto y el lanzamiento y no sabía ninguna jugada de la ofensiva de Skelton. Le lanzaba la pelota adelante a Jorge, pensando que este atacaría el aro. En la ofensiva de Skelton, Jorge permanece ubicado en la línea de tres puntos, desde donde el lanza con alto porcentaje de acierto. El pase de Kobe salió fuera de los lñimites. Le pasó la pelota a Rory Brown, un talentoso piloto, muy lejos del aro. Eso ocasionó una pérdida de balón.
En la cafeteria después de la práctica, le pregunté a Kobe como había ido a vivir en Florida. Sus ojos estaban caidos, su voz apenas llegaba a susurro.
“Mis notas no eran tan buenas”, dijo él. “Fui a Florida para vivir con mi entrenador de baloncesto”.
Indagaste profundo en ese suelo.
Kobe vivía en una jermosa casa de la 225th Street en North Bronx, con su hermana mayor, y hermano menor y sus padres, quienes eran inmigrantes ghaneses. Su madre cocinaba deliciosos estofados ghaneses, lo abrazaba antes de dorm ir, cuando tenía asuntos maritales que discutir, hablaba en Twee con su padre, quien manejaba un bus en la ciudad.
Ella se enfermó, y Kobe la visitaba en el hospital, Aún entubada, ella siempre podía hacerlo sonreir. Luego ella falleció de cáncer de seno. Su padre empezó a trabajar turnos dobles para pagar la hipoteca.
Kobe tomó el camino equivocado y empezó a faltar en la escuela. Sus notas, a menudo buenas, desmejoraron.
“Estaba solo en el mundo”, dijo él.
Un día el vagaba por el hogar de su entrenador de baloncesto juvenil favorito, Robert Arce. Un camionero, Arce estaba empacando con su familia, su hijo y Kobe habían sido amigos cercanos desde la escuela primaria, se preparaban para viajar a Florida. ¿Puedo ir con ustedes? Kobe preguntó.
Era como si Kobe se estuviese lanzando un salvavidas.
“Yo sabía que ese no era Kobe”, dijo Arce. “Él ni se atrevía a tocar la puerta de su propia casa”.
Arce habló con el padre de Kobe, quien estuvo de acuerdo.
Kobe voló a Orlando. Él no podía jugar baloncesto en la escuela debido a sus notas en el Bronx, tuvo que hacer muchas tareas en casa, y al final de la tarde, caminaba entre hileras de palmeras hacia la cancha local de baloncesto.
“Todo era tan tranquilo”, recordana Kobe. “Podía oir mis pensamientos”.
Transcurrido un año. Una noche el pasado octubre, Kobe le pidió a Arce que hablaran. Necesito ir a casa, dijo Kobe. “De veras él extrañaba a su hermano pequeño”, dijo Arce. “Era muy emocional”.
Arce puso un brazo alrededor del hombro de Kobe. Tú eres de la familia. Nuestra puerta siempre está abierta para ti.
Pocos días después, Kobe abordó un vuelo hacia la ciudad de Nueva York.
Quizás él era la pieza faltante para la postemporada.
Aprendiendo de la manera dificil
Una temporada de baloncesto es un viaje extenuante, influenciado por todos los dramas de la vida adolescente. Skelton habla con consejeros guía y ayudas escolares y trata de mantener control de las disputas de los jugadores, las notas, rupturas con las novias y dificultades familiares.
Skelton sabe que sus jugadores más jóvenes tendrán dificultades con su estilo intenso y exigente; él tiene la piel gruesa y necesita eso de sus jugadores. Los adolescentes hablan con respeto de su enseñanza, pero inevitablemente algunos terminan furiosos con él en el gimnasio.
“Nadie se mete en un equipo para perder”, dijo Skelton, “pero todo eso ocurrirá de seguro”.
Fannie Lou Hamer High School inició su temporada ante Truman High, una escuela grande de división AA con jugadores quienes podrían competir para los equipos de las principales universidades. Fannie Lou está en la división B de la Liga Atlética de Escuelas Públicas.
Los equipos de Skelton han vencido monstruos de la división A en el pasado, basados en la disciplina y una estrategia sofisticada de juego para salvar la brecha de talento.
El centro de Truman era gigantesco. Los jóvenes jugadores de Fannie Lou avanzaban en la zona de la pintura contra él y se quedaban en el aire, él bloquea un lanzamiento tras otro. Era como ver niños lanzar la pelota contra una pared.
Las Panteras lanzaban el balón alrededor como un disco de plástico (frisbee). “¡Rory! ¡Rory!” Skelton gritaba. “¡Para la pelota!” Rory no detuvo la pelota, y hubo otro robo de balón. Las Panteras intentaron una remontada con el alma, pero perdieron por 15 puntos.
Después, las Panteras escucharon, con melancolía. Skelton habló sobre desarrollar una confianza mutua que les permitiría ver a los compañeros desmarcados. Como siempre ocurría, la visión tenía retos literales y metafóricos. El gimnasio de Truman, típico de las escuelas públicas citadinas, es inmenso con iluminación tenue y paredes de pintura descascarada. Se tiene la sensación de jugar en una televisión blanco y negro con mucha interferencia.
Por lo menos cinco jugadores de Fannie Lou usan anteojos en el aula, pero sus familias no pueden asumir el costo de reponer anteojos rotos.
Rory es especialista del juego interior, tiene manos astutas, él deja sus anteojos en una chaqueta durante los juegos. “honestamente”, dijo él, “algunas veces tenía que mirar con cuidado para ver si pasaba la pelota al tipo correcto”.
Típicamente, un equipo de Skelton cojea por uno o dos meses y entonces entra en forma cuando los jugadores enfocan sus mentes en la carrera hacia la postemporada. Este año ha sido así. Su equipo de jóvenes lanzadores entró en un patrón enloquecedor y sin ritmo de buenas victorias y descorazonadoras derrotas. Las chicas, la droga, multitudes hostiles, árbitros mediocres: todas fueron distracciones.
Las Panteras perdían al medio tiempo de un juego en diciembre, y los jugadores reclamaban las sentencias malas. Skelton, impaciente, levantaba sus manos hacia ellos.
“¡Muchachos!” dijo él. “Los árbitros ciegos abundan. Ellos vagan por las calles hasta que la liga los emplea. No pueden hacer nada respecto a eso”.
El recinto cayó en silencio mientras los jugadores digerían aquello. “La dialéctica entrenador-jugadores es como el mercurio de un termómetro”, dijo Skelton después. “Necesito ser el más consistente en el gimnasio”.
Lo cual no significa que el entrenador sea inmune a los arranques de temperamento. Luego de vencer a un equipo 75-31, Skelton me envió un correo electrónico: “Estamos mejorando más rápido que los microchips”.
Siete días después, las Panteras perdieron ante otro rival. Skelton envió otro correo: “Fue un completo desastre. Estamos muy débiles y jugamos sin fuego”.
El equipo estaba muy compenetrado. Los jugadores intercambiaban apretones de manos en los pasillos y se reunían en el sitio facebook del equipo por la noche para comentar y analizar los juegos. Cuando la madre de Jorge viajó a República Dominicana para volver a casarse, ellá le rogó a Jorge que dejara la escuela por unas semanas y la acompañara.
Él la adoraba, pero la rechazó. Él era regular en un equipo que valoraba la cohesividad, y quería ir a la universidad. “Le dije a mi mamá, ‘Te amo, pero tengo obligaciones’, dijo él.
Los jugadores de algunos equipos rivales se sentaban en el banco y revisaban sus teléfonos, reían, bromeaban y veían a las chicas. Los jugadores de Fannie Lou cruzaban los brazos y aplaudían. “Cuando ves hacia el banco, se puede ver el alma de un equipo”, dijo Skelton.
Lidiar con personalidades es un negocio precario. Los dos jugadores más experimentados de las Panteras, Ken Duran y Bari Higinio, estaban enfocados en ir a la universidad y eran analíticos, tenían sangre de entrenadores asistentes. Jugaban poco. Los jugadores jóvenes necesitaban un lazarillo. Contra Douglas Academy, Skelton observó a Shateek, su mejor lanzador y jugador de segundo año quien ejecuta cada jugada de memoria, hacerse predecible. Cada vez que él hacía un mal pase o lanzaba deficiente, volteba para ver la reacción de Skelton.
Skelton zapateaba, “¡Shateek! ¿Qué estás haciendo? ¡Siéntate!”
Shateek vagó sobre el tabloncillo, pasó fente a la banca y siguió hasta la oscuridad del pasillo. Apoyó su frente contra una pared de ladrillos. Cinco minutos después, él regresó a la banca.
Skelton caminó hacia el final de la banca sin mirarlo.
“¿Estás listo?”
Si, replicó Shateek.
Pronto Shateek estaba rebotando y hacienda una maravilla de asistencia. Las Panteras ganaron con el mejor marcador de la joven temporada. Shateek, ¿en que estabas pensando allá en el pasillo?
“Pensaba, más me vale regresar a esa cancha”, dijo él.
¿Se dio cuenta el entrenador que te fuiste?
Shateek se encogió de hombros, fatalístico. “El entrenador ve todo”.
Semanas después, le pregunté a Skelton si él había notado que Shateek se había ido. Sonrió. “Si. La chaqueta de Teek estaba detrás de la banca, yo sabía que él regresaría”.
‘Donde se necesita un maestro’.
Skelton habla de titular sus memorias como “Diario de un entrenador loco”. Su camino al Bronx fue desafiantemente no lineal. Criado en New Hampshire, un alero lanzador reconocido a nivel de escuelas secundarias en todo el estado, él planeaba completar su gira en los Cuerpos de Paz para aplicar en la escuela de medicina.
Él abordó su vuelo hacia Moldavia y tomó asiento junto a Jessica, una mujer preciosa e inteligente quien se dirigía a su propia expedición de los Cuerpos de Paz. Hablaron intensamente por horas. Ella le contó de su padre y hermano, dos doctores. Ella los amaba pero no al estilo de vida de un doctor.
¿Qué, le preguntó ella a Skelton, te gustaría hacer después de los Cuerpos de Paz? Él hizo una pausa cuidadosamente y la miró.
Oh, replicó él, me gustaría ser maestro.
Ellos han estado casados casi 10 años.
Skelton llegó a Nueva York sin deseos de enseñar a estudiantes de clase media alta; él quería adolescentes quienes retaran sus capacidades. Escogió las escuelas del Bronx para buscar entrevistas de trabajo y descubrió Fannie Lou, donde un director dinámico estaba comprometido con una ruta educativa diferente.
“Quería enseñar en el ambiente más difícil, donde necesitaran un maestro”, dijo él. “Fui lo suficientemente afortunado al encontrar una escuela donde la filosofía era permitirte ejercitar muchos aspectos de quien eres”.
Mientras él alcanzaba maestrías en estudios de ruso, educación mención ciencias y ciencias políticas, pensó en dar clases en la universidad. Cada septiembre, sin embargo, se encontraba de vuelta en la puerta de Fannie Lou.
En una sesión de películas a mediados de enero, Shateek se quejó de que no le gustaba la responsabilidad de lanzar el balón desde fuera de los límites. Eso lo ponía tenso, decía él. Prefería recorrer la cancha.
Skelton le dijo que no lo hiciera. “Entiendo”, dijo él. “A veces quiero enseñar literatura rusa, y eso no ha ocurrido. Pero necesitábamos un maestro de computación para preparar mejor a los estudiantes para la vida, y yo abrí mi bocota”.
“Tengo la habilidad para enseñar computación, lo necesitábamos, y lo hice. ¿Se entiende?”
Shateek sonrió.
La frustración hierve.
Llegó el invierno. Durante la vacación invernal, los integrantes del equipo fueron presionados para que cuidaran niños. Las tensiones familiares afloraron. Los jugadores empezaron a distraerse. Skelton se hizo más extremo; las Panteras estaban cerca de la vuelta final en su carrera por la postemporada.
Los mejores equipos pisan el pedal del acelerador. En Queens, el equipo de baloncesto de Maspeth abrió enero ganado por márgenes de 25 y 16 puntos.
El segundo juego de Fannie Lou después de la vacación fue contra South Bronx Prep, al cual habían vencido en los años pasados. Las Panteras ganaban en el medio tiempo pero colapsaron y perdieron.
Marquis Clark, un jugador de segundo año y la estrella del principio de la temporada, convirtió 1 de 10 tiros- Se lesionó la rodilla y los compañeros lo llevaron a la banca. Había empezado su derrumbe. Las semanas siguientes, se lesionaría su tobillo, sus notas bajaron, y perdería su elegibilidad para jugar.
Las Panteras y South Bronx Prep se dijeron groserías en todo el juego. Despues Tim, el centro de Fannie Lou persiguió al equipo rival hasta fuera del gimnasio.Alto e inmenso, él es usualmente un estudiante de buenas maneras quién lidera a sus compañeros en los cánticos antes del juego.
Pero el se sentía frustrado por su pobre juego y empezó a enviarle mensajes de texto, hasta tarde en la noche, a Skelton para disculparse. Tim y los adolescentes del equipo rival intercambiaron ofensas mientras subían la escalera que los llevó a la vía del metro, a lo largo del río Bronx. Shateek y Rory trataron de contener a Tim.
La policía separó a los alterados adolescents antes que nadie lanzara un puñetazo.
Skelton se enteró del problema de esa noche. Él reunió a su equipo el día siguiente. Shateek casi lloraba. “Le dije a Timmy, ‘Estás furioso porque no estás jugando bien’”, dijo Shateek. “‘ ¿Piensas que Marc te va a poner a jugar porque eres rudo?’”
Skelton estuvo de acuerdo.
“Esa es la clase de rudeza equivocada, muchachos”, dijo Skelton.
Shateek levantó su mano. ¿Suspenderá la liga a Timmy?
Skelton ladeó su cabeza. “Yo lo he suspendido”.
Hace un par de años, Skelton suspendió a su mejor anotador y al resto de sus cinco jugadores regulares. Él está formando hombres jóvenes, no jugadores. Ese equipo llegó al juego por el campeonato.
Estudio y reflexión
Hace un siglo, el edificio de Fannie Lou, en Jennings Street, junto al Sheridan Expressway, era una fábrica que empleaba pacientes de tuberculosis. Hoy los estudiantes de primer y segundo año pasan sus días en las mismas habitaciones, una escuela dentro de una escuela. A los estudiantes con dificultades, les asignan un tutor.
En mayo, Fannie Lou recibió un premio nacional por su trabajo.
Nathan Larsen, el asistente principal, me dio una vuelta. El hijo barbudo de un granjero de Iowa, Larsen quien se graduó en religión en Oxford University, sirve como el scout de avanzada de Skelton. Él filma a los próximos rivales. Skelton edita los videos para sus jugadores y prepara reportes de escauteo.
“Eso se conecta con la manera como enseñamos aquí”, dijo Larsen. “Mark pide a los estudiantes estudiar la película, antes y después de los juegos, y reflexionar”.
Luis Padilla, un ebullente supervisor escolar, es el otro asistente. Hace años, Padilla escuchó como Skelton regañaba a un jugador por bajar el ritmo en los ejercicios. Cuando el jugador caminó hacia la banca, con la cabeza baja, Padilla también lo increpó.
“Marc me llevó a un lado de la cancha y dijo, ‘Yo soy quien grita’,” recordó Padilla. “ ‘Quiero que mis asistentes sean los tipos que levanten a los jugadores y construyan su autoestima’.”
“Marc es la ley. Nosotros aportamos el amor”.
Unirse.
Todo el invierno, las Panteras anduvieron en una montaña rusa, jugaban inteligentemente por momentos y luego se desinflaban. Jorge, el mejor lanzador, chocó con un defensor grande y rodó por el piso como si hubiese caído desde un carro. Él perdió dos semanas con una concusión.
Para febrero, sus esperanzas de postemporada estaban en terapia intensiva.
Skelton tenía problemas para dormir. Jessica, su esposa, miraba la escena. “No es fácil; ver como eso se lo está comiendo”, dijo ella. “Le sigo recordando que este es un grupo muy joven”.
Las Panteras jugaron ante Bathgate en un centro comunitario. Una piscina en el nivel inferior daba la sensación de un febrero húmedo en Manila al gimnasio parecido a un armario.
Las Panteras debieron haber vencido a este equipo. En su lugar cometieron error tras error. Skelton estaba airado.
“¿Cariño?”
La madre de un jugador de Bathgate se recostó detrás de Skelton y le habló al oído. “Cariño, necesitas arreglarte las uñas y refrescarlas”.
El día siguiente, Skelton reunió a sus jugadores en un círculo a mitad del tabloncillo en el gimnasio de Fannie Lou. Tenemos marca de 9-7 ante los equipos de nuestra división, les dijo en una voz que se convirtió en grito. No han tenido una buena racha en semanas. ¿Por qué no lanzan sus uniformes en el círculo, y damos por terminada esta temporada? No tendrán que escucharme, y tendrán más tiempo para sus novias.
Los jugadores agitaron sus brazos, nerviosos. Lentamente, los adolescentes hablaron.
“Si abandonamos, mi novia podría romper conmigo”, dijo uno.
Skelton entendió. Algo de eso.
“En la postemporada, podemos ser una sorpresa”, dijo Travis. Un jugador de tercer año, Travis hizo el equipo el último día de la pretemporada. Él jugaba rar vez, pero conocía cada jugada. Él veía la NBA y el baloncesto universitario con ojo clínico.
Skelton sonrió.
“¿Vamos a ser una sorpresa?” dijo Skelton. “¿Seremos el equipo que nadie quiere enfrentar?”
El equipo sonrió en unanimidad
“Me gusta eso”, dijo Skelton. “La carrera no ha terminado hasta que ellos nos saquen”.
Las Panteras demolieron a su próximo rival por 38 puntos. ¿Era muy tarde? En Queens, Maspeth y su escuadra cargada de jugadores expertos estaba destrozando oponentes por 40 o más puntos.
Los equipos moribundos de marzo son cosntruidos en enero y febrero
En pleno apogeo para la postemporada
Fannie Lou ganó un puesto en la postemporada. Las vibraciones adolescentes habían cambiado. Las prácticas eran más animadas. Los adolescentes mayores corregían a los jóvenes. Los jugadores ecuchaban con atención.
Skelton calmó la ansiedad. “Shateek, estás muy hambriento. Respira”. Le dijo a Kobe: “Tu velocidad es increíble. Recorta”.
¡Bam! ¡Bam!
Hubo un golpetazo en la puerta metálica. Hacía frío afuera, 13 grados con vientos cortantes. El gran centro, Tim, entró, en pantalones cortos.
“¿Timmy?” Skelton lo miró horrorizado. “Tú no usas pantalones?”
El rival de las Panteras de la primera ronda era un equipo de Queens, Renaissance High School. Tenían dos aleros rápidos con alto potencial de anotación que dominaban la pelota.
Skelton estaba satisfecho con eso. “Me gusta entrenar contra héroes del balón”, dijo él con un toque de orgullo.
Su antídoto era directo: No permitir que nadie se colara hasta el aro.Presionar a los dos aleros estrella sin descanso y forzarlos a lanzar desde larga distancia o a pasar el balón. Hacer que los otros jugadores hagan lanzamientos de 2 puntos, una estadística de perdedores.
Las Panteras salieron a quemar. Kobe sirvió 10 asistencias. Shateek logró embocar cestas triples, haciendo saltar la red. El inmenso novato Charles, aspiró los rebotes. La defensa fue rígida.
“Jesus Cristo, muchachos”, grito Skelton. “¡Eso es baloncesto!”
Celebraron. Entonces llegaron noticias incómodas. El próximo rival de Fannie Lou sería Maspeth High School en Queens. El equipo del entrenador de Maspeth, Anastasia Bitis estaba invicto. No había ganado por menos de 10 puntos.
Dense una noche para sentirse bien, aconsejó Skelton a sus jugadores.
Una inmensa tarea
Skelton escribió con tiza en la pizarra un reporte de escauteo. Él había hecho su tarea en las pasadas 24 horas, recabó información de Maspeth.
Maspeth está muy bien entrenado, le dijo otro entrenador a Skelton. Jugar contra Bitis me recuerda como es jugar contra ti.
Skelton imaginó construir una barricada defensiva. No deben dejarle mucho espacio a Maspeth, le dijo a sus muchachos. Mantengan sus manos arriba, a la altura de las caras de ellos, pero déjenlos hacer esos disparos de tres puntos. Cierren cada camino hacia el aro.
Maspeth no había tenido un juego cerrado, le dijo a sus jugadores. Si nos mantenemos a cinco puntos en el cuarto período, ellos se quebrarán. “No vamos a cambiar la manera como jugamos”, dijo Skelton. “Vamos a cambiar la manera como juegan ellos”.
Por primera vez esta temporada, Fannie Lou recaudó dinero para un pequeño bus. En el viaje hacia Queens, los jugadores de las Panteras estaban silenciosos, miraban hacia el congelado paisaje postindustrial, se veían las estructuras de las viejas fábricas textiles, nubes de vapor se levantaban desde las chimeneas.
En Queens, encontraron una escuela secundaria animada y nueva con un amplio gimnasio. La luz solar entraba por las ventanas. Los parlantes sonaban “Superstar” de Lupe Fiasco mientras los jugadores de Maspeth practicaban lanzamiento tras lanzamiento.
Skelton llamó a su equipo a reunirse.
“Muchachos, voy a repetir lo que les dije en caso de que hayan olvidado algo en el autopista”, dijo él. “Solo manténganse cuerdos”.
Maspeth salió adelante. En un pestañear, estaban 10-2. Luego 17-2. “Pude haber pedido un tiempo, pero ¿qué iba a decir?” Dijo Skelton después. “Estábamos jugando defensa ruda”.
Las Panteras ensayaron un regreso, Shateek desvió un lanzamiento de Maspeth hacia el techo, pero aún perdían, 38-23, en el medio tiempo.
Skelton entró al camerino con una hoja de estadísticas. “Muchachos, esos lanzamientos de ellos van a decaer en el cuarto período”, dijo él. “No voy a despercidiar los tiempos, porque vamos a ganar este juego”.
Cuando faltaban 5:32, Fannie Lou redujo la ventaja de Maspeth a 13.
En un santiamén. Maspeth se alejó otra vez. Skelton ladeó su cabeza. “No puede haber un equipo que no falle, ¿puede haberlo?” se preguntó.
Maspeth ganó por 23.
“No puedo estar más feliz”, le dijo Skelton a sus jugadores, con los ojos enrojecidos y llorando. “Ustedes jugaron duro hasta el segundo final”.
El próximo reto
¿Que podia haber hecho diferente? Le pregunté a Skelton. No mucho, dijo él. Si él había subestimado algo, fue que la juventud era implacable.
“Maspeth rotó el balón maravillosamente e hizo todas las pequeñas cosas que nuestros muchachos harán el año próximo”. Sonrió él. “Aprendemos. Hay mil maneras de perder en la postemporada. Me gusta la forma como perdí”.
Los jugadores entraron a su aula buscando su tarea de verano. Skelton prepara ejercicios para el verano, a los cuales llama la “temporada en curso”. (Edicto número 1 de Marc Skelton: Estarás bien en los juegos, si puedes hacer por lo menos 10 lanzamientos y otras tantas fintas en una práctica de 45 minutos). Kobe trabajaría en agregarle arco a su lanzamiento, Rory en los pases; Shateek en las fintas.
Skelton llevó a sus jugadores a un campamento de baloncesto a finales de junio; ellos lo habían pedido por meses. “Enfrentemóslo”, dijo Rory. “Él es como un padre para nosotros”.
Ahí estaba esa palabra de nuevo: padre. ¿Qué hizo Skelton con eso?
Silencio.
Es una pregunta incómoda, emocional, psicológica y quizás racialmente, aunque esto último nunca surgió directamenre. Aún si sus jugadores, quienes son negros y latinos, hablan de él como si fuese mucho más, Skelton, quién es blanco, se resiste a concebirse como otro ser que no sea su entrenador. La mayoría de las veces.
Un antiguo jugador, un favorito, fue liberado recientemente de la cárcel luego de seis meses. “¿Sabes donde fue primero? Dijo Skelton. “Él ha venido aquí todos los días desde entonces”.
Él se sobó la cabeza, no le gusta hablar de ese tema.
“Mira, entiendo quien soy para estos muchachos, y si no lo hago mi esposa me lo recuerda, y también mi director”, dijo él. “Me gusta mucho mi trabajo. Pero tengo mis manos ocupadas con Nina. Soy el padre de esa pequeña niña”.
Silencio de nuevo.
“Soy el padre de estos jóvenes, también. Lo sé”.
Le pregunté a Skelton que haría en el verano. Dijo que leería “An Armenian Sketchbook” del escritor ruso Vasily Grossman, y se obsesionaría mucho con el baloncesto.
“Ellos tendrán más edad, serán más maduros, y podrían ganar el título de la ciudad el próximo año”, dijo Skelton. “Sabemos, ellos saben, que esa oportunidad no llega todos los años”.
Para estos adolescentes y su entrenador, la persecución de la ballena es una tarea sin fin.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
domingo, 26 de julio de 2015
"Me duele que en mi obra se despidan del país": Carlos Cruz-Diez a PANORAMA. 04/02/2015
Son las 9:45 de la mañana. ¡Bonjour! Ha llegado el maestro. Menudo y gigante a la vez, luciendo una sonrisa imperecedera, atraviesa con su típico andar apresurado la cámara de cromosaturación que se ha instalado en la sala principal del espacio artístico.
Saluda a todos. Da signos de humildad infalible en su proceder y en sus modales. Observa con delicadeza a los invitados y con carísima atención se acerca a cada uno cuando lo considera oportuno. Hace gracia su acento “venezolanísimo”, que aún no pierde a pesar de vivir en Francia desde 1960.
“Estoy bien, muy bien. A veces me canso un poco, pero la cabeza la tengo buena. Es lo que importa”, contesta a carcajadas cuando se le pregunta sobre su estado de salud. Pero su risa –tan característica– se desvanece levemente cuando reconoce que se “conmueve mucho” al ver las fotografías que cientos de venezolanos se toman sobre su obra en Maiquetía, antes de emigrar del país.
Después de dar una visita guiada en francés a todos los presentes, recibe nuestra entrevista. Con su lucidez, Cruz-Diez reafirma una vez más por qué es el emperador del espacio cromático.
- Su más reciente exposición lleva por nombre “Rojo, Verde y Azul – Los colores de un siglo”. Usted casi tiene un siglo (¡Caramba, es verdad!, exclama entre risas), cumplió 91 años y plasmó sus memorias en un libro. ¿Lo hizo por necesidad interior o por dejar enseñanzas a los jóvenes artistas?
— Me pareció conveniente informar sobre lo que yo viví, cómo fue mi formación y de dónde vengo. Para que sirviera de información para las nuevas generaciones. Refiriéndome a nuestro país, creo que el venezolano no ama o no le interesa su historia. Por eso estamos viviendo de nuevo en el siglo XIX, porque nadie se da cuenta de que estamos en esa época, porque no conocen su pasado. Quise contar mi aventura y también decir que sí se puede. Cuando uno emprende algo con coherencia y quiere decir algo a los demás con un discurso generoso, la gente lo oye y lo acepta. Además, yo viví momentos históricamente importantes, porque estuve cuando se crearon las dos influencias más grandes que tuvo el cinetismo. También quise contar cosas amables de la vida. Ya está bueno de tanto drama.
- Recientemente, el neurocientífico Beau Lotto explicó que cada persona ve los colores de una manera diferente pues los percibimos a través del cerebro. Usted siempre ha afirmado que el color es una circunstancia pasajera. ¿Cómo puede ser entonces que algo inexistente o circunstancial nos afecte intensamente?
- Es una información que nos llega y que nos invade. Vivimos en un espacio que está coloreado, lo que pasa es que percibimos ciertas ondas nada más. Recibimos solo pequeñas frecuencias de ese amplio espectro que sucede durante las 12 horas que el sol ilumina a la Tierra. Estamos inmersos en el espacio y el espacio es material. Fíjate que cuando lanzan cohetes se incendian, porque es sólido. Lo vemos, la Tierra desde lejos es azul. El color es presente continuamente, produce un placer que aprendes a leer, si aprendes a leer el espacio. No estamos acostumbrados a eso, leemos solo la ocupación del espacio, las cosas, las formas. Yo te veo a ti y tú me ves a mí, pero entre nosotros hay un espacio. El color invade el espacio y es didáctico. Todas estas obras que ves no son cuadros, son soportes de una reflexión. Eso genera placer, rechazo y otros sentimientos humanos.
Usted ha trabajado en liberar el color de la forma. Kandinsky afirmó que “todas las formas son ciudadanos del imperio abstracto”. Entonces ¿A qué imperio pertenecen los colores?
-Al imperio del espacio (risas).
- Usted es uno de los mayores artistas cinéticos vivos del mundo. Desde esa categoría, ¿cree usted que existe una generación de relevo en el cinetismo?
- No, los movimientos tienen un nacimiento, un desarrollo y se cumplen. Luego lo que viene son consecuencias. Decir que hay artistas cinéticos hoy día, es como decir que yo soy cubista. Eso yo lo rechazo y no tiene sentido. Sería decir que estás haciendo algo que ya fue inventado y muy bien resuelto por otras generaciones. Lo importante es que el cinetismo abrió caminos para expresarse de otra manera, que el arte puede estar en el espacio para crear acontecimientos. Las instalaciones son metáforas. Pueblan el espacio para decir el discurso.
- Entonces, ¿esperamos por un nuevo discurso?
- A pesar de las academias existentes, siempre hay alguien que tira la piedra, rompe la ventana y se abre un mundo nuevo. Estamos en vísperas de algo totalmente nuevo, que siempre lo he dicho. Nosotros seremos los últimos artistas tal como uno los concibe, ya será otro discurso, otra manera de ser, otro soporte. El arte siempre ha sido así, la superestructura de una sociedad. Anuncia lo que va a venir.
- En una entrevista, usted reveló algo en lo que yo coincido: No cree en la suerte pues de niño jamás se ganó una rifa. (En este momento las risas son incontrolables y debemos detener la grabación. “También debes decir que es como cuando voy a pescar. Hay gente que me ha invitado pero yo no pesco ni uno”). ¿En qué cree usted realmente y cuál ha sido la base de su éxito?
- He sido coherente e insistente. Está el presente y el momento justo. Si yo hubiese hecho esto en Venezuela, no hubiera funcionado. Allí no era el lugar. Ahora, cómo intuí yo que era aquí (París) el lugar. Tú puedes tener muy buenas ideas pero no estás en el sitio, o lo dices antes o lo dices después. Es condición. Yo no creo en la suerte, creo en ser eficaz. Uno no trabaja para hacerse rico, uno trabaja para la audiencia. Yo vine a exponer un discurso, a ser oído. (En Venezuela) Yo me sentía aislado, quería decir algo, por eso me vine a Francia. Hice un gran esfuerzo para poder decir lo que quería decir y que me oyeran. Pero para hacerte oír, debes ser coherente. Porque el arte es intangible. Tú puedes decir como Duchamp que cualquier cosa es arte, pero si no está bien argumentado y no defiendes tu verdad, y te contradices, ya nadie cree en ti.
- ¿Este sería quizás el mayor problema de nosotros los jóvenes hoy día? La contradicción.
- Sí, hay una circunstancia que es la superinformación, y eso confunde a los jóvenes. Debes argumentar y defender hasta el final en lo que creas. Si no estás claro y convencido, te contradecirás. A mí me dijeron muchas veces: “¿Chico tu vas a seguir con esas rayitas? Eso no tiene futuro, ya está dicho, allí no hay nada que buscar”. Pero sí había que buscar, y profundizando, hemos llegado a lo que tú conoces hasta ahora. ¡Coherencia!
- ¿Qué opina de que su obra en Maiquetía, Color Aditivo, se haya convertido en símbolo de despedida de los venezolanos que se van, de desarraigo quizás?
- ¡Caramba, eso me duele profundamente! Yo he visto que todo el mundo se toma fotografías con sus pasaportes, dejando el país. Fíjate el arte se convierte en parte de la vida y forma parte de nuestras vivencias. El aeropuerto es una vivencia para el venezolano, como puede ser El Ávila. Lo que me duele es que mi obra sea justamente para la despedida del país, me conmueve mucho.
- El Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela es un buen ejemplo de programa cultural al que se le ha dado continuidad, ¿cree usted que hace falta algo similar para la formación de niños y niñas de todos los estratos en cuanto a las artes plásticas?
- No. Yo creo que lo que debe hacerse es enseñar a disfrutar del arte. No a hacer arte. Porque el artista es una persona muy particular. El arte no puede confundirse con el artesanado. Pintar sin tener un discurso nuevo no tiene sentido, por eso los artistas son muy pocos. Lo que el hombre agradece es la invención del arte, porque te da una información que no tenías. El deseo de todo artista es revelar algo nuevo, y eso es lo que atesoran los museos del mundo.
- Partiendo de eso, ¿qué gana un pueblo instruido en la apreciación del arte?
- Gana un placer profundo, su espíritu se engrandece. Lo que ha pasado con la música. Bueno a sí mismo la pintura, la poesía y la literatura, dan un placer específico que es lo que hay que estimular para que cada quien pueda disfrutar de la producción de los artistas. El arte es para la gente y por eso hay que acondicionar para que puedan recibirla con eficacia.
- Una vez Lía Bermúdez contó que un día un mendigo de la Plaza Baralt, de Maracaibo, ingresó a la sala grande del Camlb donde se albergaba una exposición de su obra. (“Oh, Lía, una gran amiga, la quiero mucho”, exclama) El curioso indigente caminaba de un lado para otro extrañado de cómo los colores cambiaban a su paso. Lía le explicó el “milagro cromático” que ocurría. Al día siguiente volvió con otros dos compañeros. ¿Su obra está hecha para quienes no saben de arte?
- El color es fascinante. Es una sorpresa continua. El indigente volvió porque ahí pasan cosas (risas). Son acontecimientos. El cinetismo arremete precisamente contra el intimismo que había llegado a la pintura. El arte es gestual. Lo importante del impresionismo era cuando el artista descargaba sus emociones al momento de pintar, que morían cuando su arte era colgada en un cuadro. Se producía una ruptura de la información. Con nosotros (los artistas del cinestimo) ya no sucede eso, y la gente descubre cosas.
- ¿Qué cree que le falta por hacer?
- Yo siempre espero, y me ofrecen oportunidades para hacer. Yo las acepto o rechazo. Qué pudiera ser, bueno, un tren pudiera ser (risas). Pero, no sé, cualquier cosa, lo que pueda venir. Ahora me han pedido diseñar relojes y botellas de licores, yo las estudio. Si les puedo dar una solución, las acepto.
- Qué mensaje le gustaría enviar a los venezolanos? Especialmente a los jóvenes que quieren “echarle pichón” a la vida.
- Una de las cosas más difíciles para los jóvenes es entender su tiempo. El esfuerzo mayor que tiene que hacer la juventud es tratar de entender lo que está viviendo, porque da la impresión de que no se entiende. Hay que apartar los sentimientos y obedecer lo lógico. Nos falta pragmatismo. Todo es visceral, se piensa en el instante. Hay que ser pragmático, para desarrollar al máximo la capacidad de análisis y tratar de darle solución a lo que estamos viviendo.
- Usted es llamado el Mago del Color. ¿De qué color sugiere que pintemos nuestra vida?
- Con el color del porvenir.
martes, 21 de julio de 2015
Al atravesar la calle y pasar el portón.
En nuestro ejemplar del 14 de octubre de 1950, (The New Yorker), E.B. White parodió a Ernest Hemingway, al imaginar como él describiría un almuerzo en el medio de la ciudad.
E.B. White.
Esta es mi última, mejor, verdadera y única comida, pensó Mr. Pirnie mientras bajaba al mediodía y se dirigió hacia el este en la concurrida acera de la calle Cuarenta y cinco. Justo delante de él estaba la muchacha del mostrador de recepción. Me siento un poco pesada la articulación del codo, pensó Pirnie, pero me muevo bien en los apretujamientos de la ciudad.
Él apresuró el paso para alcanzarla y sintió de nuevo el dolor. Que negocio tan feo es este, pensó él. Pero después de lo que he hecho a otros asistentes del tesoro, no puedo odiar a nadie. Dieciseis muertes, y no sé cuantas más.
La muchacha estaba lo suficientemente cerca ahora como para que él oliera su fresca receptividad, y el adorno de algodón en su cabello. Su piel era azúl claro, como los costados de los caballos.
“Te amo”, dijo él, “y vamos a almorzar juntos por primera y única vez, y te quiero mucho”.
“Hola Mr. Pirnie”, dijo ella, sorprendida. “No pensemos en nada”.
Un par de palomas voló sobre el viejo y triste edificio de Guaranty Trust Company, sus alas se extendieron para iniciar el aterrizaje. Una hermosa pareja, pensó Pirnie, mientras decía. “¿Vamos al Hotel Biltmore, en Vanderbilt Avenue, el cual está en la vía hacia las calles grandes, o vamos a Schrafft’s donde mi viejo amigo Botticelli es capitán de las muchachas y donde sirven la mayonesa en frascos redondos?”
“Vamos a Schrafft’s”, dijo la muchacha en voz baja. “Pero primero debo llamar a mamá”. Ella se detuvo ante una cabina pública y marcó el número con su dedo. Entonces hizo la llamada.
Mientras caminaban, un olor agradable salía de ella. Ella huele bien, pensó Pirnie. Eso está bien. Y cuando lleguemos a Schrafft’s, ordenaré desde el menú, el cual de hecho me gusta mucho.
Entraron al restaurant. El viento aún soplaba hacia el oeste, cortaba las orillas de las galletas. En el ascensor, Pirnie tomó los controles. “Yo lo manejaré”, le dijo al operador. “Lo conozco desde hace tiempo”. Se detuvo en el tercer piso, y entraron por el portón de los hombres.
“Buenos días mi asistente del tesoro”, dijo Botticelli, acercándose con un frasco en cada mano. Sonrió a la muchacha, quién el sabía que era de West Seventies y a quién él deseaba.
“¿Puedes beber el agua de aquí?”, preguntó Pirnie. Él tenía vista de águila y revisó la habitación en una mirada, notó que había una sola mesa vacía y tres hermosas meseras.
Botticelli los llevó a la mesa de la esquina, donde los flancos de Pirnie estarían cubiertos.
“Alexanders”, dijo Pirnie. “Ochenta y seis a uno. La forma como Chris los mezcla. ¿Te gusta esta mesa, hija?
Botticelli desapareció y regresó pronto, con el viejo mantel indio.
“Ese es el mismo mantel, ¿no?” preguntó Pirnie.
“Si. Para aplacar el viento”, dijo el capitán, sonriendo desde el fondo de sus ojos. “Todavía está soplando hacia el oeste. Eso debe traer a los patos mañana, piensa el chef”.
Mr. Pirnie y la muchacha del mostrador de recepción gatearon debajo de la mesa y se escondieron tras el mantel indio porque este era sólido, tupido y los cubría bien. La muchacha puso su mano en la cartera de él. Estaba cuarteada, vieja y contenía su cuaderno de viajes intraurbanos. “Nos estamos divirtiendo ¿no?” preguntó ella.
“Si, hermana”, dijo él.
“Aquí tengo los cangrejos de concha blanda, mi asistente del tesoro”, dijo Boticcelli. “Y otro frasco de 1926. Este está frío”.
“Pela esos cangrejos de concha suave”, dijo Pirnie desde abajo del mantel. Él puso su brazo alrededor de la recepcionista.
“¿Piensas que deberíamos ordenar una ensalada de pokeweed verde? Preguntó ella. “¿O no debemos pensar en nada por el momento?”
“No deberíamos pensar en algo por el momento, y Botticelli traería el pokeweed si hay alguno”, dijo Pirnie. “No es la temporada de eso”. Luego le habló al capitán. “Botticelli, ¿recuerdas cuando tomamos los sobres de correo del depósito, escupimos las solapas, y entonces bebimos cemento de goma hasta que llegaron los soldados de a pie?”
“Lo recuerdo mi asistente del tesoro”, dijo el capitán. Fue un pequeño chiste que hicieron ellos.
“Él solía multigrafiar muy bien”, dijo Pirnie a la muchacha. “Pero eso fue otra guerra. ¿Te aburro, madre?”
“Por favor sigue contándome de tus experiencias de negocios, pero no de la partes rudas”. Ella tocó la mano de él donde los nudillos estaban cicatrizados y manchados por muchos golpes viejos del multígrafo. “¿Están tus dos flancos cubiertos, mi querido?” preguntó ella, palpando el mantel. Ellos sentían los Alexanders en sus ojos. Ochenta y seis a uno.
“Schrafft’s es un buen lugar y nos estamos divirtiendo y te amo”, dijo Pirnie. Él tomó otro trago del 1926, fue uno bueno y cuidadoso. “En el depósito los hombres eran muy valientes”, dijo él, “pero es una posición donde es extremadamente difícil permanecer vivo. Fuera del depósito está un muchacho alto de cara descubierta y pequeña y está en el camino de las cosas que son llevadas ahí. Al diablo con eso. Cuando se hace un ataque, hija, primero limpias las canastas y las medias sagacidades, y todo el tiempo ellos tienen las salidas de emergencia cerradas. Ellos también te acorralan con las ordenes viejas de producción, muchas de ellas aprobadas por el gerente general a cargo de las ventas. Te estoy aburriendo y no lo haré esta vez al discutir sobre el gerente general a cargo de las ventas mientras nos está escuchando esa mesera de allá que está colocando los señuelos”.
“Te voy a dar mi piano”, dijo la muchacha, “de manera que cuando lo mires pienses en mí. Será algo entre nosotros”.
“Llama y diles que traigan el piano al restaurant”, dijo Pirnie. “¡Otro frasco, Boticcelli!”
Se tomaron la salsa. Cuando llegó el piano, no funcionaba. Las teclas estaban trabadas. “No importa, lo dejaremos aquí, primo”, dijo Pirnie.
Salieron de abajo del mantel y Pirnie le dio una propina a su mesera de exactamente quince por ciento menos impuesto. Dejaron el piano en el restaurant, y cuando bajaron en el ascensor y salieron al viejo, duro y desgastado pavimento de la Quinta Avenida y tomaron dirección sur hacia la calle Cuarenta y cinco donde estaban las palomas, el aire estaba tan limpio como el mortero del abuelo. El viento aún soplaba hacia el oeste.
Yo me desplazo bien en la ciudad, pensó Pirnie, al mirar su reloj. Y sintió el viejo dolor de regresar otra vez a Scarsdale.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
lunes, 20 de julio de 2015
Entrevista de Spiegel con Alexander Solzhenitsyn: ‘No le temo a la muerte’
En una entrevista con Spiegel, el prominente escritor ruso y premio Nobel de literatura Alexander Solzhenitsyn discute la turbulenta historia de Rusia, la versión de la democracia de Putin y su actitud hacia la vida y la muerte.
Spiegel: Alexander Isavevich, cuando entramos lo encontramos trabajando. Parece que aún a la edad de 88 años usted aún siente la necesidad de trabajar, aunque su salud no le permite caminar alrededor de su hogar. ¿De donde saca esa fuerza?
Solzhenitsyn. Siempre he tenido esa fuerza interior, desde mi nacimiento. Y siempre me he dedicado a trabajar con alegría, a trabajar y a la batalla.
Spiegel: Hay cuatro mesas en este lugar. En su libro nuevo “Mis Años Americanos”, el cual será publicado en Alemania este otoño, usted recopiló lo que solía escribir mientras caminaba en el bosque.
Solzhenitsyn: Cuando yo estaba en el gulag, algunas veces hasta escribía en los muros de piedra. Solía escribir en pedazos de papel, luego memorizaba lo escrito y destruía los pedazos.
Spiegel: ¿Y su fuerza no lo abandona ni en los momentos de enorme desesperación?
Solzhenitsyn: Si. A menudo pensaba: Sea cual sea el resultado que deba ser, déjalo ser. Y entonces las cosas salían bien. Parece como si algo bueno salía de eso.
Spiegel: No estoy seguro que usted tuviera la misma opinión cuando en febrero de 1945 el servicio secreto militar arrestó al Capitán Solzhenitsyn en Prusia Oeriental. Porque, en sus cartas desde el frente, Solzhenitsyn estaba criticando a Josef Stalin, y la sentencia por eso era ocho años en los campos de prisión.
Solazhenitsyn: Fue al sur de Wormditt. Recién habíamos quebrado el cerco alemán y marchábamos hacia Konigsberg (ahora Kaliningrad) cuando fui arrestado. Yo siempre era optimista. Y mantenía y era guiado por mis vistas.
Spiegel: ¿Cuales vistas?
Solzhenitsyn: Por supuesto, mis vistas desarrolladas en el curso del tiempo. Pero siempre he creído en lo que hice y nunca actué contra mi consciencia.
Spiegel: hace trece años cuando usted regresó del exilio, estaba disgustado al ver la nueva Rusia. Usted rechazó un premio propuesto por Gorbachov, y también se negó a aceptar un reconocimiento que Yeltsin quería ofrecerle. Ahora usted ha aceptado el State Prize el cual le fue otorgado por Putin, el antíguo jefe de la FSB agencia de inteligencia, cuya predecesora la KGB lo persiguió y denunció a usted cruelmente. ¿Cómo se entiende esto?
Solzhenitsyn: El premio de 1990 fue propuesto no por Gorbachov, sino por el Consejo de Ministros de la República Socialista Federativa Soviética Rusa, entonces una parte de la Unión Soviética. El premio iba a ser por “El Archipiélago de Gulag”. Decliné la propuesta, porque no podía aceptar un premio por un libro escrito con la sangre de millones.
En 1998, el país estaba en su punto bajo, con gente en la miseria, este fue el año cuando publiqué el libro “Rusia en Colapso”. Yeltsin decretó que yo sería honrado con la orden de estado más alta. Respondí que era incapaz de recibir un premio de un gobierno que había llevado a Rusia a tal debacle.
El State Prize actual no es entregado personalmente por el presidente, sino por una comunidad de grandes expertos. El Concejo de Ciencia que me nominó para el premio y el Concejo de Cultura que apoyó la idea incluyen a algunas de las personas más altamente respetadas del país, todas ellas autoridades en sus respectivas disciplinas. El presidente, como cabeza de estado, premia a los laureados en el día de fiesta nacional. Al aceptar el premio expresé mi esperanza de que la amarga experiencia rusa, la cual he estado estudiando y describiendo toda mi vida, sea una lección para nosotros, que nos mantenga lejos del desastre.
Vladimir Putin, si, él fue un oficial de los servicios de inteligencia, pero no fue investigador de la KGB, ni fue jefe de un campo en el gulag. El servicio en inteligencia foránea, no es negativo en ningún país, algunas veces hasta ocasiona elogios. George Bush padre no fue muy criticado por ser exjefe de la CIA, por ejemplo.
Spiegel: Toda su vida usted ha llamado la atención a las autoridades para que se arrepientan por los millones de víctimas del gulag y el terror comunista. ¿Fue este llamado realmente escuchado?
Solzhenitsyn: Me he acostumbrado al hecho de que, a través del mundo, el arrepentimiento público es la opción más inaceptable para el político moderno.
Spiegel: El presidente ruso actual dice que el colapso de la Unión Soviética fue el desastre político más grande del siglo XX. Él dice que es tiempo de parar este hurgar masoquista en el pasado, especialmente porque hay intentos “desde afuera”, como dice él, para provocar un enfrentamiento injustificado entre rusos. ¿No ayuda esto a aquellos que quieren que las personas olviden todo lo que ocurrió durante el pasado soviético del país?
Solzhenitsyn: Bien, hay una creciente preocupación en todo el mundo sobre como los Estados Unidos manejarán su nuevo papel como la única superpotencia mundial, lo cual sobrevino como resultado de los cambios geopolíticos. Tanto el “hurgar en el pasado” como esa combinación de “Soviético” y “Ruso”, contra lo cual yo hablaba a menudo en los años ’70, no ha terminado en Occidente, o en los país exsocialistas, o en las antiguas repúblicas socialistas. La vieja generación política de los países comunistas no estaba lista para el arrepentimiento, mientras la nueva generación solo está muy feliz por denunciar sus sufrimientos y presentar acusaciones, con el Moscú actual como un blanco conveniente. Actúan como si se hubiesen liberado heroicamente a si mismos y ahora llevan una vida nueva, mientras Moscú ha permanecido comunista. Sin embargo, tengo esperanzas de que esta fase insana terminará pronto, que todas las personas que han vivido en comunismo entenderán que el comunismo representa las páginas más amargas de su historia.
Spiegel: Incluyendo a los rusos.
Solzhenitsyn: Si todos pudiéramos tomar una mirada sobria a nuestra historia, entonces no veríamos más esta actitud nostálgica del pasado soviético que predomina ahora entre la parte menos afectada de nuestra sociedad. Ni los países de Europa Oriental y antiguas repúblicas de la Unión Soviética sentirían la necesidad de ver en la Rusia histórica la fuente de sus sinsabores. No se debería relacionar las influencias negativas de los líderes individuales o los regímenes políticos a una falla innata de los rusos y su país. No se debería atribuir esto a la “psicología enferma” de los rusos, como a menudo se hace en Occidente. Todos estos regímenes de Rusia solo podían sobrevivir mediante la imposición de un terror sangriento. Debemos entender claramente que solo la aceptación voluntaria y consciente por parte de las personas de su culpa puede asegurar la curación de una nación. No disculpar los reproches externos, por otro lado, es contraproducente.
Spiegel: Aceptar la culpa de uno presupone que uno tiene suficiente información de su pasado. Sin embargo, los historiadores se quejan de que los archivos de Moscú no son tan accesibles ahora como lo fueron en los años ’90.
Solzhenitsyn: Es un asunto complicado. No hay duda, sin embargo, que en Rusia ocurrió una revolución de archivos en los pasados 20 años. Miles de archivos han sido abiertos; los investigadores ahora tienen acceso a cientos de miles de previamente documentos clasificados. Cientos de monografías que hacen públicos a estos documentos ya han sido publicadas o están en preparación. En paralelo a los documentos desclasificados de los ’90, hubo muchos otros publicados los cuales nunca pasaron por el proceso de desclasificación. Dmitri Volkogonov, el historiador militar, y Alexander Yakovlev, el exmiembro del Politburó, estas personas tuvieron la suficiente influencia y autoridad para conseguir acceso a cualquier archivo, y la sociedad está agradecida con ellos por sus valiosas publicaciones.
Como en los últimos pocos años, nadie ha sido capaz de evitar en procedimiento de desclasificación. Desafortunadamente, este procedimiento lleva más tiempo de lo que uno quisiera. Sin embargo los documentos de los archivos más importantes del país, los Archivos Nacionales de la Federación Rusa (ANFR), son accesibles ahora como en los ’90. La FSB envió 100.000 materiales de investigación criminal a ANFR a finales de los ’90. Estos documentos permanecen disponibles para ciudadanos e investigadores. En 2004-2005 ANFR publicó los siete volúmenes de “La Historia del Gulag de Stalin”. Yo cooperé con esta publicación y te puedo asegurar que estos volúmenes son tan comprensibles y confiables como pueden ser. Los investigadores de todo el mundo confían en esta edición
Spiegel: Hace alrededor de 90 años, Rusia fue estremecida primero por la Revolución de febrero y después por la Revolución de octubre. Estos eventos aparecen como un leitmotif a través de sus trabajos. Hace pocos meses usted reiteró en un largo artículo su tésis una vez más: el comunismo no fue el resultado del régimen político ruso previo; la Revolución Bolchevique fue posible solo por el pobre gobierno de Kerensky en 1917. Si se sigue esta línea de pensamiento, entonces Lenin solo fue una persona accidental, quién solo fue capaz de ir a Rusia y tomar el poder con el apoyo alemán. ¿Le hemos entendido correctamente?
Solzhenitsyn: No lo han hecho. Solo una persona extraordinaria puede convertir la oportunidad en realidad. Lenin y Trotski fueron políticos excepcionalmente ágiles y vigorosos quienes manejaron en un corto período de tiempo la debilidad del gobierno de Kerensky. Pero permítame corregirlo: la “Revolución de octubre” es un mito generado por los ganadores, los bolcheviques, y tragado en su totalidad por los círculos progresistas de Occidente. El 25 de octubre de 1917, ocurrió un violento golpe de estado de 24 horas en Petrogrado. Fue brillante y completamente planificado por Leon Trotsky, Lenin aún estaba escondido para evitar ser llevado a la justicia por violación de soberanía. Lo que llamamos “la Revolución rusa de 1917” fue en realidad la Revolución de febrero.
Las razones que ocasionan esta revolución de hecho tienen su fuente en la condición prerevolucionaria de Rusia, y yo nunca lo he concebido de otra manera. La Revolución de febrero tiene hondas raíces, lo he mostrado en “La Rueda Roja”. La primera entre estas era la prolongada y mutua desconfianza entre quienes tenían el poder y la sociedad educada, una amarga desconfianza que hizo imposible cualquier compromiso, cualquier solución constructiva para el estado. Y la responsabilidad más grande, entonces, por supuesto recae en las autoridades: ¿Quién sino el capitán es el culpable del hundimiento del barco? Por eso usted puede de hecho decir que la Revolución de febrero fue causada por “los resultados del previo régimen político ruso”.
Pero esto no significa que Lenin fuera “una persona accidental” por ningún motivo; o que la participación financiera del Emperador Wilhelm fuese inconsecuente. No hubo nada natural para Rusia en la revolución de octubre. La revolución rompió la espalda de Rusia. El terror rojo desplegado por sus líderes, su voluntad para ahogar a Rusia en sangre, es la primera y mayor prueba de esto.
Spiegel: Su reciente trabajo de dos volúmenes “200 Años Juntos” fue un intento por sobreponerse a un tabú contra discutir la historia común de rusos y judíos. Estos dos volúmenes han provocado principalmente perplejidad en Occidente. Usted dice que los judíos son la fuerza que encabeza el capital global y están entre los principales destructores de la burgesía. ¿Debemos concluir desde su rico entramado de fuentes que los judíos tienen más responsabilidad que otros por el fallido experimento soviético?
Solzhenitsyn: Precisamente evito lo que implica su pregunta. No busco ninguna suerte de anotación o comparaciones entre la moral y la responsabilidad de unas personas u otras; más allá de eso, excluyo completamente la noción de responsabilidad de una nación hacia otra. Todo lo que busco es autorreflexión.
Usted puede obtener la respuesta a su pregunta del propio libro: “Todas las personas deben responder moralmente por todo su pasado, incluyendo el pasado vergonzoso. ¿Responder por cuales medios? Intentando comprender: ¿Cómo pudo ser permitida tal cosa? ¿Dónde está nuestro error en todo esto? ¿Y podría esto ocurrir de nuevo? Es en ese espíritu, específicamente, que sería pertinente contestar para los judíos, para los degolladores revolucionarios y los rangos dispuestos a servirles. No contestar ante otras personas, sino ante si mismos, ante su consciencia, y ante Dios. Así como los rusos debemos contestar, por las masacres, por esos inmisericordes campesinos incendiarios, por esos enloquecidos soldados revolucionarios, por esos marineros salvajes”.
Spiegel: En nuestra opinión, de todos sus trabajos, “El Archipiélago de Gulag” provocó la resonancia pública más grande. En este libro usted mostró la naturaleza misantrópica de la dictadura soviética. Mirando hacia atrás hoy, ¿puede decir usted hasta que punto este libro ha contribuído a derrotar el comunismo en el mundo?
Solzhenitsyn: Usted no debería hacerme esa pregunta, un autor no puede hacer tales evaluaciones.
Spiegel: Parafraseando algo que usted dijo alguna vez, la historia oscura del siglo XX tenía que ser enfrentada por Rusia por el bien de la humanidad. ¿Han aprendido los rusos las lecciones de las dos revoluciones y sus consecuencias?
Solzhenitsyn: Parece que están empezando a hacerlo. Un gran número de publicaciones y películas sobre la historia del siglo XX, aunque de calidad irregular, son evidencia de una demanda creciente. Más recientemente, el canal de televisión estatal “Russia” transmitió una serie basada en los trabajos de Varlam Shalamov, mostrando la verdad cruel y terrible de los campos de Stalin. La serie no fue alterada.
Y, por cierto, desde el pasado febrero he estado sorprendido e impresionado por las prolongadas, acaloradas y de gran escala discusiones que ha provocado mi previamente escrito y ahora republicado artículo sobre la Revolución de febrero. Estaba complacido de ver el amplio rango de opiniones, incluyendo aquellas opuestas a la mía, porque ellas demuestran la disposición para entender el pasado, sin el cual no puede haber un futuro significativo.
Spiegel: ¿Cómo cataloga usted el período de gobierno de Putin en comparación con sus predecesores Yeltsin y Gorbachov?
Solzhenitsyn: La administración de Gorbachov fue sorprendente y políticamente cándida, inexperta e irresponsable hacia el país. No fue un gobierno sino una renuncia acéfala de poder. La admiración que recibió de Occidente solo fortaleció su convicción de que su gestión era correcta. Pero hay que dejar claro que fue Gorbachov, y no Yeltsin, como se dice ahora ampliamente, quién permitió primero la libertad de expresión y el movimiento ciudadano de nuestro país.
El período de Yeltsin fue caracterizado por una no menos irresponsable actitud hacia las vidas de las personas, pero de otras maneras. En su premura por tener propiedades privadas antes que estatales tan pronto como fuera posible, Yeltsin empezó un remate masivo multimillonario en dólares, del patrimonio nacional. Buscando ganar el apoyo de los líderes regionales, Yeltsin respaldó directamente el separatismo y aprobó leyes que favorecían y fortalecían el colapso del estado ruso. Esto, por supuesto, privó a Rusia del papel histórico por el que había trabajado tan duro y desmejoró su posición en la comunidad internacional. Todo esto con aún más aplausos de Occidente.
Putin heredó un país vigilado y perplejo, con una población empobrecida y desmoralizada. Y él empezó a hacer lo que era posible, una restauración lenta y gradual. Estos esfuerzos no fueron reconocidos, ni apreciados, inmediatamente. En cualquier caso, es difícil encontrar ejemplos en la historia cuando los pasos de un país para restaurar su fuerza fueron hallados favorables por otros gobiernos.
Spiegel: Gradualmente se ha hecho claro para todos que la estabilidad de Rusia es beneficiosa para Occidente. Pero hay una cosa que en particular nos sorprende. Cuando hablaba de la forma adecuada del estado para Rusia, usted siempre estuvo a favor de un gobierno civil, y usted contrastó este modelo con la democracia occidental. Luego de siete años del gobierno de Putin podemos observar totalmente el fenómeno contrario: El poder está concentrado en las manos del presidente, todo está orientado hacia él.
Solzhenitsyn: Si, he insistido en la necesidad de un autogobierno local para Rusia, pero nunca he contrastado este modelo con la democracia occidental. Por el contrario, he tratado de convencer a mis amigos ciudadanos citando ejemplos de sistemas de autogobierno local altamente efectivos como los de Suiza y Nueva Inglaterra, los cuales vi de primera mano.
En su pregunta usted confunde autogobierno local, el cual es posible que esté en el nivel más elemental, cuando las personas conocen a sus oficiales elegidos personalmente, con la dominación de unas docenas de gobernadores regionales, quienes durante el período de Yeltsin estaban muy felices de apoyar al gobierno federal para suprimir cualquier iniciativa de autogobierno local.
Hoy sigo estando extremadamente preocupado por el lento e ineficiente desarrollo del autogobierno local. Pero finalmente ha empezado a ocurrir. En tiempos de Yeltsin, el autogobierno local fue afectado por el nivel regulatorio, mientras el “poder vertical” del estado (la administración de Putin centralizada de arriba abajo) cada vez delega más y más decisiones a la población local. Desafortunadamente, este proceso aún no tiene carácter sistemático.
Spiegle: Pero apenas si hay alguna oposición,
Solzhenitsyn: Por supuesto, una oposición es necesaria y deseable para el sano desarrollo de cualquier país. Escasamente se puede encontrar a alguien de oposición, excepto por los comunistas, como en los tiempos de Yeltsin. Sin embargo, cuando usted dice “casi no hay oposición”, probablemente se refiere a los partidos políticos de los años ’90. Pero si le da una mirada desprejuiciada a la situación: hubo un rápido declive de las condiciones de vida en los ’90, eso afectó a tres cuartos de las familias rusas, y todo bajo la “pancarta democrática”. Pocos se preguntan, porque la población no se acerca más a esta pancarta. Y ahora los líderes de estos partidos no pueden siquiera ponerse de acuerdo en como compartir portafolios en un ilusorio gobierno a la sombra. Es lamentable que aún no haya una oposición constructiva, clara y a gran escala en Rusia. El crecimiento y desarrollo de una oposición, así como la madurez de otras instituciones democráticas, llevará más tiempo y experiencia.
Spiegel: Durante nuestra última entrevista usted criticó las reglas electorales para los diputados del estado Duma, porque solo la mitad de ellos eran elegidos directamente en sus constitucionalidades, mientras en la otra mitad, los representantes de los partidos políticos, eran dominantes. Despues de la reforma electoral hecha por el presidente Putin, no hay constitucionalidad directa para nada. ¿No es esto un paso atrás?
Solzhenitsyn: Si, pienso que es un error. Soy un crítico consistente y convencido del “parlamentarismo de partidos”. Apoyo la elección de representantes verdaderos de las personas, no partisanos, quienes estén vigentes en sus regiones y distritos; y quienes en caso de trabajo insatisfactorio pueden ser destituídos. Entiendo y respeto la formación de grupos con principios económicos, cooperativos, territoriales, educativos, profesionales e industriales, pero no veo nada orgánico en los partidos políticos. Los vínculos motivados por razones políticas pueden ser inestables y a menudo tienen ulteriores motivos egoístas. Leon Trotski lo dijo con precisión en la revolución de octubre: “Un partido que no se esfuerza por la toma del poder, no vale nada”. Hablamos de buscar beneficio para el partido a expensas del resto de las personas. Esto puede ocurrir si la toma es pacífica o no. Votar por partidos impersonales y sus programas es un substituto falso de la única verdadera manera de elegir a los representantes de las personas: votar por una persona real, por un candidato real. Esta es la esencia detrás de la representación popular.
Spiegel: A pesar de los altos ingresos de las exportaciones de petroleo y gas, a pesar del desarrollo de una clase media, hay un gran contraste entre ricos y pobres en Rusia. ¿Qué se puede hacer para mejorar esa situación?
Solzhenitsyn: Pienso que la brecha entre ricos y pobres es un fenómeno extremadamente peligroso en Rusia y necesita de la atención inmediata del estado. Aunque muchas fortunas fueron amasadas mediante allanamientos en tiempos de Yeltsin, la única manera razonable de corregir la situación hoy no es perseguir las grandes empresas, los dueños actuales están tratando de manejarlos tan efectivamente como puedan, sino darle espacio a la pequeña y mediana empresa. Eso significa proteger a los ciudadanos y pequeños empresarios de las leyes arbitrarias y de la corrupción. Eso significa invertir los ingresos de los recursos naturales nacionales en infraestructura nacional, educación y salud. Y debemos aprender a hacerlo sin robo ni fraude.
Spiegel: ¿Necesita Rusia una idea nacional, y a que se debe parecer?
Solzhenitsyn: El término “idea nacional” es poco claro para mí. Uno podría pensar en eso como un entendimiento ampliamente compartido entre las personas sobre el estilo de vida deseado para su país, una idea que mantenga el control sobre la población. Un concepto unificador que pueda ser útil, pero nunca deber ser creado artificialmente o impuesto desde arriba hacia abajo por los poderosos.
En los últimos períodos históricos estos conceptos han sido desarrollados en Francia, por ejemplo después del siglo XVIII, en el Reino Unido, los Estados Unidos, Alemania, Polonia, etc. Cuando en la Rusia post-soviética empezó la discusión por “desarrollar una idea nacional”, traté de enfriarla con la objeción de que luego de las derrotas devastadoras que habíamos experimentado, era suficiente una tarea: rescatar a las personas moribundas.
Spiegel: Pero Rusia siempre está sola. Recientemente las relaciones entre Rusia y Occidente se han enfriado, y esto incluye las relaciones ruso-europeas. ¿Cuál es la razón? ¿Cuáles son las dificultades de Occidente para entender a la Rusia moderna?
Solzhenitsyn: Puedo nombrar muchas razones, pero las más interesantes son psicológicas, el choque de las esperanzas ilusorias contra la realidad. Esto ocurrió en Rusia y en Occidente. Cuando regresé a Rusia en 1994, el mundo occidental y sus estaban prácticamente enceguecidos. Esto no fue causado tanto por conocimiento real o decisión consciente, sino por el disgusto natural con el régimen bolchevique y su propaganda antioccidental.
Esta actitud empezó a cambiar con el cruel bombardeo de la OTAN en Serbia. Es justo decir que todas la capas de la sociedad rusa fueron profunda e indeleblemente afectadas por esos bombardeos. La situación empeoró cuando la OTAN empezó a utilizar su influencia para llevar a las repúblicas exsoviéticas a su estructura. Esto fue muy doloroso en el caso de Ucrania, un país cuya cercanía con Rusia está definida por millones de lazos familiares entre nuestras personas, familiares viviendo a ambos lados de la frontera nacional. De un solo golpe, estas familias podían ser separadas por una nueva línea divisoria, el borde de un bloque militar.
Así que, la percepción de Occidente como un “caballero de la democracia” ha sido reemplazada con la disgustada creencia de que el pragmatismo, a menudo cínico y egoísta, yace en el fondo de las políticas occidentales. Para muchos rusos esto fue una gran desilusión, una ruptura de ideales.
Al mismo tiempo Occidente disfrutaba su victoria luego de terminar la guerra fría, y al observar los 15 años de anarquía bajo Gorbachov y Yeltsin. En este contexto fue fácil acostumbrarse a la idea de que Rusia se había convertido en casi un país del tercer mundo y permanecería así por siempre. Cuando Rusia empezó a recuperar algo de su fuerza como economía y estado, la reacción occidental, quizás de manera subconsciente, basada en miedos pasados, fue el pánico.
Spiegel: Occidente asoció eso con la exsuperpotencia, la Unión Soviética.
Solzhenitsyn: Lo cual es muy malo. Pero aún antes de eso, Occidente se engañó a si mismo, o tal vez ignoró la realidad a conveniencia, al reconocer a Rusia como una joven democracia. Por supuesto que Rusia aún no es un país democrático; apenas empieza a construir la democracia. Es muy fácil poner a Rusia a lidiar con una larga lista de omisiones, violaciones y errores.
¿Pero no estiró Rusia su mano clara y decididamente para ayudar a Occidente después del 11 de septiembre? Solo una crisis psicológica, o peor una miopía desastrosa, pueden explicar el rechazo irracional de Occidente a esta mano. Tan pronto como Estados Unidos aceptó la importante ayuda de Rusia en Afganistán, inmediatamente empezó a hacer nuevas solicitudes. En cuanto a Europa, sus reclamaciones ante Rusia están basadas en los miedos acerca del aspecto energético, miedos in justificados.
¿No es un lujo para Occidente tener a Rusia de su lado ahora, especialmente frente a los nuevas amenazas? En mi última entrevista en Occidente antes de regresar a Rusia (para la revista Forbes en abril de 1994) dije: “Si miramos al futuro lejano, se puede ver un momento del siglo XXI cuando Europa y Estados Unidos necesitarán a Rusia como un aliado”.
Spiegel: Usted ha leído a Goethe, Schiller y Heine en el original alemán, y siempre ha tenido la esperanza de que Alemania fuese el puente entre Rusia y el resto del mundo. ¿Usted cree que los alemanes aún pueden jugar ese papel?
Solzhenitsyn: Si. Hay algo predeterminado en la atracción mutua entre Alemania y Rusia. De otra manera, esta atracción no habría sobrevivido a dos guerras mundiales.
Spiegel: ¿Cuales poetas, escritores y filósofos alemanes han influenciado más en usted?
Solzhenitsyn: Schiller y Goethe estuvieron muy presentes en mi niñez y adolescencia. Después estuve impresionado con Schelling. Aprecio altamente la gran tradición musical alemana. No puedo imaginar mi vida sin Bach, Beethoven y Schubert.
Spiegel: Occidente conoce muy poco de literatura rusa moderna. ¿Cuál es, en su opinión, la situación actual de la literatura rusa?
Solzhenitsyn: Los períodos de cambios rápidos y fundamentales nunca fueron favorables para la literatura. Los trabajos significativos, para no mencionar los grandes trabajos, siempre han sido creados en todas partes en períodos de estabilidad, ya sea una estabilidad buena o mala. La literatura moderna rusa no es la excepción. El lector educado de hoy está mucho más interesado en no ficción, memorias, biografías, y prosa documental. Sin embargo, creo que la justicia y la consciencia no serán lanzadas a los cuatro vientos, sino que permanecerán en las bases de la literatura rusa, eso puede servir para iluminar nuestro espíritu y mejorar nuestra comprensión.
Spiegel: La idea de la influencia de la cristiandad ortodoxa en el mundo ruso puede ser identificada a lo largo de sus trabajos. ¿Cuál es la calificación moral de la iglesia rusa? Pensamos que hoy se está convirtiendo en una iglesia estado, como lo fue hace siglos, una institución que en la práctica legitimiza a la cabeza del Kremlin como el representante de Dios.
Solzhenitsyn: Por el contrario, debería sorprendernos que nuestra iglesia haya ganado una posición tan independiente durante los pocos años desde que se liberó del yugo total del gobierno comunista. No se debe olvidar el horrible costo humano que sufrió la iglesia ortodoxa rusa a través de casi todo el siglo XX. La iglesia está levantándose desde sus rodillas. Nuestro joven estado post-soviético está aprendiendo a respetar a la iglesia como una institución independiente. La “Doctrina Social” de la iglesia ortodoxa rusa, por ejemplo, va mucho más allá que los programas del gobierno. Recientemente Metropolitan Kirill, un prominente entusiasta de la posición de la iglesia, ha hecho repetidos llamados para reformar el sistema de impuestos. Sus puntos de vista son completamente diferentes de los del gobierno, aún asi los ventila en público, en la televisión nacional. En cuanto a la “legitimación de la cabeza del Kremlin” ¿te refieres al servicio funerario de Yeltsin en la catedral principal y a la decisión de no tener una ceremonia funeral civil?
Spiegel: Tambien eso.
Solzhenitsyn: Bien, esa fue probablemente la única manera de controlar la rabia pública, y evitar posibles manifestaciones de rabia durante el entierro. Pero no veo razón para tratar la ceremonia como el nuevo protocolo de los funerales de todos los presidentes rusos en el futuro. En cuanto se refiere al pasado, nuestra iglesia mantiene oraciones contínuas por el descanso de las víctimas de las masacres comunistas de Butovo cerca de Moscú, de las islas Solovetsky y otros lugares de entierros masivos.
Spiegel: En 1987 en su entrevista con el fundador de Spiegel Rudolf Augstein, usted dijo que era muy duro para usted hablar de religión en público. ¿Qué significa la fe para usted?
Solzhenitsyn: Para mí la fe es la base y el soporte de la vida de uno.
Spiegel: ¿Le teme usted a la muerte?
Solzhenitsyn: No, no le temo más a la muerte. Cuando yo era joven la muerte temprana de mi padre dejó una sombra sobre mí, él murió a los 27 años, yo temía morir antes de hacer realidad mis planes literarios. Pero entre los 30 y los 40 años de edad mi actitud ante la muerte fue de calma y estabilidad. Siento que es algo natural, pero no significa el final, en la existencia de uno.
Spiegel: Le deseamos muchos años de vida creativa.
Solzhenitsyn: No, no. Es suficiente.
Spiegel: Alexander Isavevich, le agradecemos por esta entrevista.
Entrevista realizada por Christian Neef y Matthias Schepp.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
jueves, 9 de julio de 2015
La angustiosa decisión de una madre
Desde 2012, decenas de miles de Rohingya, han huído de Myanmar, pero perdidas en los escarceos diplomáticos respecto al destino de los refugiados, están las desgarradoras consecuencias personales
Chris Buckley y Thomas Fuller. 06-07-2015
Gelugor, Malasia. Llevando un niño en su brazo, un Segundo en su espalda y tomando de la mano a un tercero, Hazinah Izhar se sumergió hasta la cintura a través de un manglar en la Bahía de Bengala, se desplazaba hacia un bote pesquero ondulando en el amanecer.
“Vienen las tropas, vienen las tropas”, dijo el contrabandista. “Móntese rápido en el bote”.
Si ella se iba a arrepentir, ahora era el momento de hacerlo.
La señora Izhar de 33 años, había llegado a la pantanosa costa luego de avanzar por caminos inmundos y alrededor de lagunas de peces de Myanmar occidental, donde ella y alrededor de otro millón de miembros de la minoría Rohingya no tienen país, acorralados y perseguidos por su fe musulmana.
Ella había firmado para un pasaje a Malasia, pero sabía que el viaje sería de poco fiar, que aún si sobrevivía, los contrabandistas demandarían rescate para dejarla ir junto a sus niños, y que ellos a veces golpeaban, torturaban o vendían como esclavos a aquellos que no podían pagar.
Su esposo, quién había cultivado camarones y criado ganado, había estado entre las decenas de miles quienes hicieron el viaje dos años antes, luego de los disturbios budistas que irrumpieron a través de las villas como la de ellos, quemando casas y matando por lo menos 200 personas. Él la había advertido de no seguirlo, le dijo que el viaje era muy peligroso y muy costoso.
Pero a medida que ella se acercaba al bote de madera que los llevaría en la primera etapa de un viaje de una semana, un hecho terrible pesaba en su conciencia: Ella había dejado atrás a su hijo mayor, un muchacho de 13 años llamado Jubair.
Desde 2012, decenas de miles de Rohingya han huido de Myanmar, donde son considerados oficialmente intrusos. El éxodo explotó en una crisis regional en mayo luego que los contrabandistas abandonaron miles de ellos en el mar, los dejaron a la deriva con poca comida o agua y ningún país quería hacerse cargo de ellos.
En medio del clamor global, Malasia e Indonesia acordaron aceptar los inmigrantes temporalmente.
Pero perdidas en los escarceos diplomáticos sobre el destino de Rohingya están las decisiones angustiosas enfrentadas por las familias que se van y las desgarradoras consecuencias personales que deben resistir.
La señora Izhar sabía que le costaría tanto como 2000 $ llevar a sus tres hijos menores a Malasia. Llevar a Jubair podía doblar el precio de los contrabandistas, y ella solo tenía 500 $ de la venta de su casa, una choza de bambú y barro en la villa de Thayet Oak.
La octava de 10 hijos criados por una pareja de granjeros, ella había pasado su vida entera en el campo alrededor de la villa. Ella ase casó a los 18 años, y perdió a su primer esposo por una enfermedad repentina.
Ella se apoyó en la ayuda de familiares para mantener a sus dos hijos, Junair y Junaid. Pocos años después, se casó de nuevo y tuvo otro hijo, Sufaid, y luego una niña, Parmin.
Fue mientras ella estaba embarazada de Parmin que su esposo huyó a Malasia.
Militantes budistas, enceguecidos por los rumores de que los musulmanes habían violado a una mujer budista, habían atacado villas como Thayet Oak a lo largo de Rakhine State, la región costera donde vive la mayoría Rohingya de Myanmar. La policía y el ejército no hicieron nada.
Preocupado de que sería arrestado y golpeado como algunos de sus amigos, el esposo de la señora Izhar, Dil Muhammad Rahman, se escondió, y hacía visitas furtivas a su casa en medio de la noche. Luego a finales de 2012, él desapareció completamente, sin llamarla para decirle que se había ido a Malasia hasta tres meses después que llegó.
La violencia contra los Rohingya recrudeció el año pasado. La señora Izhar oyó rumores de niños muertos por disparos. Ella vio a policías romperle la mano a un hombre y golpear a otro en la cabeza con palos, lo dejaron sangrando e inconsciente.
Las mujeres que vivían solas eran muy vulnerables, y cuando la noche caía, ella mantenía la casa oscura y silenciaba a sus hijos. “Ni siquiera prendía una lámpara”, dijo ella.
El miedo era constante. En diciembre, cuando se corrió la voz en las villas de que había barcos esperando en la bahía de Bengala, ella no pudo esperar más.
“¿Cómo me voy a quedar aquí? Preguntó ella. “Los viejos, los jóvenes, todos tienen que vigilar la villa cada noche para proteger a las mujeres. Todas las mujeres se van a Malasia, entonces también me iré a Malasia”.
Ahora, mientras ella subía a sus hijos al bote en la oscuridad, su mente era un remolino de alivio, miedo y lamento.
Malasia es una nación musulmana, ella lo sabía, y creía que ella y sus hijos estarían a salvo allí.
Pero no le había dicho a su esposo que ellos iban para allá. Ella esperaba que él se contentaría de verlos, y que conseguiría el dinero para pagarle a los contrabandistas.
“Tuve que subir al bote llena de tristeza y miedo”, dijo ella. Mi esposo no permitiría que nadie nos matara. Nos recataría de alguna manera”.
Más que todo, sin embargo, ella estaba atormentada por el pensamiento de Jubair.
¿Qué sería de él, solo en Thayet Oak, expuesto a los peligros de los que ella huía? ¿Qué habría sido de sus otros hijos si se hubiesen quedado?
Cuando llegó el momento de partir, Jubair estaba con unos amigos en otra villa, y no había tiempo para pensar. Ella reunió a los otros niños, empacó un equipaje con pocas mudas de ropa para los niños y tres botellas plásticas de agua, y huyeron.
Ahora, mientras la línea de la costa desaparecía en la distancia, ella deseaba haber tenido la oportunidad de explicar su decisión a Jubair y darle un abrazo de despedida.
“Algunas palabras vinieron a mi mente”, ella recordó después. “Si me mantengo con vida, lo traeré a Malasia. Me sentí muy triste al dejar a mi hijo, pero era mejor para la familia si n os íbamos a morir o vivir en otra parte. No podíamos quedarnos.
Myanmar
El viaje.
Luego de pocas horas, los pasajeros fueron transferidos a una lancha, la cual saltaba a través del mar oscuro y picado, eso le causaba nauseas a ella, y después fueron transferidos otra vez, a un barco en algún lugar de la bahía de Bengala.
La señora Izhar y sus hijos se apretujaba con otras doce mujeres y sus hijos en la parte superior. Los hombres y muchachos adolescentes fueron dirigidos a la parte inferior.
La mayoría de los 250 pasajeros hablaba Rohingya, mientras que algunos sonaban como si fueran de Bangladesh.
En la mañana, la tripulación les suministró la primera comida que ella y sus hijos tendrían desde que salieron de la villa dos días antes: lumpias de arroz frio, precocido y piezas de azúcar de palma. La señora Izhar, mareada, tuvo dificultades para mantenerse estable. Vomitó varias veces.
“No pude dormir por seis días y sus noches”, dijo ella. “Un hijo estaba a mi derecha, otro hijo a mi izquierda, y el pequeño sobre mi pecho. No nos podíamos mover. Permanecíamos sentados y esperábamos, y yo trataba de evitar que los niños se movieran alrededor. ¿Qué tal si se caían por la borda? Nadie los rescataría”.
Era diciembre, y la pequeña familia Rohingya se había convertido en buena parte de la carga del creciente negocio multinacional de contrabando de personas.
Los contrabandistas llevaron alrededor de 58000 personas, mayoritariamente desde Myanmar y Bangladesh, en ese viaje el año pasado, a través de la bahía de Bengala y el mar de Andaman, a menudo via al sur de Tailandia y luego a Malasia, de acuerdo a la Organización Internacional de Migraciones. Trasladaron 25000 personas más en el primer trimestre de este año.
Muchos Rohingya terminaron cambiando una pesadilla por otra. Algunos fueron confinados por semanas a lugares fétidos saturados de vómito y excremento. Algunos fueron detenidos en especies de prisión al sur de Tailandia, sujetos a golpizas y tortura mientras los contrabandistas extorsionaban a sus familiares con el pago de sus rescates,
Cientos han muerto durante el viaje cada año, a causa del hambre, la deshidratación, y a veces la brutalidad.
Mientras el barco enfilaba hacia el sureste, la señora Izhar empezó a considerar los peligros latentes. Las mujeres eran generalmente sometidas a golpizas, pero los hombres recibían puñetazos, latigazos y palazos si irritaban a la tripulación, dijo ella.
Al final de una tarde, el barco rompió en gritos y alaridos cuando algunos de los miembros de la tripulación se preparaban a lanzar por la borda el cuerpo inerte de un hombre viejo, cuyas manos y piernas habían sido atadas con cuerda.
“Parecía como si estuviese muerto, o tal vez agonizaba”, dijo la señora Izhar. “Pero de pronto empezó a moverse y a gritar, y entonces todos gritaron, ‘¡Él esta vivo! ¡Él está vivo!
La tripulación lo golpeó hasta desmayarlo y lo llevaron a la parte de abajo. La señora Izhar no supo que le pasó al hombre después de eso.
La transacción
Luego de una semana en el mar, la familia de la señora Izhar se subió a un barco más grande, donde se unieron a otros cientos de emigrantes. La tripulación incluyó personas de Tailandia, así como otros Rohingya, y hablaban como si el barco estuviera en algún lugar fuera de Tailandia. Ella y los niños fueron llevados a un lugar maloliente y sobrepoblado tres niveles por debajo del piso superior.
Poco después que los pasajeros abordaron, los contrabandistas pidieron que les entregaran los números telefónicos de sus familiares de quienes se esperaba pagaran el viaje.
La señora Izhar sacó el número de su esposo de su bulto de pertenencias, y en la mañana los miembros de la tripulación la llevaron lejos para llamarlo.
Uno de los miembros de la tripulación le dijo a su esposo que su esposa estaba en Tailandia. Esa fue la primera vez que él supo que ella había salido de Myanmar.
La señora Izhar se puso al teléfono y le dijo que los contrabandistas estban pidiendo 2100 $ para liberarla a ella y los tres niños.
“¡No tengo el dinero para pagar por ti! gritó molesto, y preguntó porque ella había dejado a Jubair.
No es poco común que las mujeres Rohingya se unan con sus esposos en el exilio sin decirles. Si una mujer le dice a su esposo, “la mayor parte del tiempo el esposo no le permitirá irse”, dijo Chris Lewa, un abogado de derechos Rohingya establecido en Bankok. Los hombres temen que si sus familias se les unen, serán recargados con pagos mayores por un apartamento más grande o una habitación adicional.
Ni es poco común que los emigrantes sean separados de sus esposas y niños por largos períodos.
La señora Izhar y sus niños estuvieron en espera por semanas mientras se negociaba su destino. Dos veces al día, recibían agua y comida: usualmente una escudilla de arroz con lentejas o pescado seco tan descompuesto que ella apenas podía tragarlo, aunque los niños hambrientos se peleaban sus raciones.
Los contrabandistas mantenían la presión. Uno le asestaba latigazos en la espalda y la cintura a la señora Izhar varias veces con un pedazo de manguera plástica, y llamaban varias veces a su esposo.
“¿No quieres que soltemos a tu familia? Le preguntaban. “Si no, los lanzaremos al agua”.
Regateo de por medio. Los contrabandistas bajaron el precio a 1700 $.
El señor Rahman imploró a todo el que conocía por ayuda: familiares, amigos, amigos de amigos. “Empecé a llorar; me arrodillaba a sus pies”, dijo él. Les decía: “Por la vida de mis hijos, te devolveré hasta el último centavo. Si no puedo, seré tu esclavo”.
Más de tres semanas después que empezó el regateo, llegó el dinero, la mayor parte vino de un tío.
Tres días depues, la señora Izhar y sus tres niños abordaron una lancha con docenas de emigrantes, y pronto anclaron en una playa al norte de Malasia. La mayoría de los Rohingya entran a Malasia mediante la travesía de la jungla del sur de Tailandia. Pero la señora Izhar terminó su viaje como lo había empezado: moviéndose por el borde pantanoso del mar mientras se acercaba a la costa.
“Me sentía feliz”, dijo ella. “Pensé en cuantas dificultades habíamos tenido en el viaje, y ahora casi todo había terminado”.
El muchacho abandonado
Desde la ciudad más cercana, Sittwe, la capital de Rakhine State, la villa de Thayet Oak está a 45 minutos de viaje en ferry, y luego una ruta de cuatro horas en carro por carreteras sucias.
El primer lugareño que apareció fue interrogado sobre si conocía a un muchacho de 13 años llamado Jubair. “Si”, dijo él, y señaló un camino polvoriento. Al final del camino, un muchacho de camisa anaranjada sucia cargaba dos envases de aluminio llenos de agua en los extremos de un palo de bambú. “Ese es él”.
Todos en Thayet Oak parecen conocer a Jubair, el muchacho que fue abandonado.
En una habitación oscura de la casa de bambú de su primo, donde duerme a veces, él se sentó en el suelo sucio y respondió con paciencia las preguntas.
¿Dónde está tu hogar?
“Mi madre vendió la casa para pagar los gastos del bote”.
¿Por qué tu madre se fue sin ti?
“No sabía de eso. Ella no pudo encontrarme. No me pudo decir. Yo estaba en la casa de otra persona. Estaba perdido”.
¿Donde está tu padre?
“Murió”.
¿De qué?
“No lo sé. Yo estaba pequeño”.
¿Vas a la escuela?
No me inscribí este año.
¿Qué haces?
“Trabajo en la casa de una persona. Cargo agua para él”.
¿Eres feliz hacienda este trabajo?
“No”.
¿Quieres ir a la escuela?
“Si”.
La escuela es poco probable. La villa, una colección de caseríos con alrededor de 5700 habitantes, no tiene escuela secundaria. Para la mayoría de los niños aquí, una educación significa unos pocos años de escuela religiosa aprendiendo a recitar el Quran y el alfabeto arábigo, aunque no lo suficiente para leer.
Seis meses después que su madre se fue, él seguía preguntándose porque no lo había llevado con ella.
“Pienso que tal vez ella no tenía suficiente dinero”, dijo él. “No lo sé exactamente”.
Tahyet Oak significa cultivo de mango en Burmese, pero la realidad es menos idílica.
A los Rohingya les es negada la ciudadanía por el gobierno de Myanmar, y los residente de Thayet Oak deben solicitar permiso para salir de la villa, hasta para buscar leña en la jungla cercana. En una alcabala fuera de la villa, los policías vigilan a todo el que entra o sale.
La villa no tiene sanidad, servicio postal, electricidad, computadoras o un simple televisor. “Hay muy pocos trabajos aquí”, dijo Dil Muhammad, un lugareño viejo. “Las personas se sienten atrapadas”.
Cientos de hombres jóvenes se han ido. Los lugareños se han acostumbrado a las deserciones y aquellos que se van casi nunca regresan.
A principios de mayo, un camaronero, Salim Ullah, vio a Jubair sentado en una choza de bambú que sirve como la tienda de víveres local.
“Cuando le pregunté a las personas, dijeron que él no tenía padre. Su madre ya se había ido”, dijo el señor Ullah. “Pregunté ¿donde se queda él? Ellos dijeron que en la calle”.
La cama de Jubair había sido el camino arenoso de tierra marrón y anaranjada.
El señor Ullah dijo que había llevado a Jubair a su casa como sirviente, le daba trabajo por cargar agua por el equivalente de 9 $ mensuales. Jubair llevó sus únicas pertenencias: tres camisas deshilachadas y dos faldones.
“Se puede quedar todo el tiempo que quiera”, dijo el señor Ullah.
La casa de bambú y ramas está llena con la familia del señor Ullah, incluyendo sus cinco niños, su hermana y sus dos niños.
Jubair carga agua docenas de veces en la mañana y de nuevo al atardecer. El camina descalzo, no tiene zapatos, varios centenares de metros por un camino de tierra que lleva a un pozo, llena los dos envases de metal y regresa, balanceándolos en cada extremo del palo de bambú.
Cuando no está trabajando, él trata de ser un muchacho normal. Juega con sus amigos, una sonrisa inocente ocasionalmente burbujea en su rostro.
Él es un chico brillante quién rápidamente contesta las preguntas de los visitantes. Pero no puede leer o escribir y empalidecía cuando le preguntaban que trabajo le gustaría tener. “Quiero una educación”, dijo él.
Él ha hablado con su madre seis o siete veces desde su partida. Ella llama al teléfono de un vecino, y los vecinos le avisan a él.
¿Qué te dijo tu madre la última vez que hablaron?
“Ella dijo, ‘Hijo, no llores, no estés triste, siéntete bien”.
¿Extrañas a tu madre?
Él no pudo hablar, y empezó a llorar.
Malasia.
Dos días después de llegar a Malasia, más de un mes después que su viaje empezara, la señora Izhar fue conducida a Penang Island, donde su esposo estaba trabajando en una construcción. Mr. Rahman fijó la mirada mientras cargaba en brazos a Parmin por primera vez.
Pero también hizo preguntas dolorosas mientras miraba a su extenuada familia.
“¿Cómo pudiste venir a Malasia con niños tan pequeños”, dijo él. ¿Por qué dejaste a Jubair?
Por lo menos 75000 Rohingya viven en Malasia como refugiados registrados o inmigrantes no registrados de acuerdo al alto comisionado de las Naciones Unidas para refugiados. Los grupos Rohingya dicen que el número de no registrados es mucho mayor.
En Malasia la vida es mas segura, y hay más trabajos potenciales que en el rural Rakhine State. Pero ante la ley malasia, ni los refugiados ni los emigrantes no registrados pueden trabajar legalmente. Ellos no reciben pensión, y la mayoría de los hombres tienen dificultades para conseguir trabajos informales como trabajadores de díurnos. Sus niños no pueden asistir a escuelas gubernamentales, y deben buscar los cupos limitados en las escuelas repletas auspiciadas por la caridad y la ayuda internacional.
“Aquí también somos ilegales”, dijo la señora Izhar. “Pertenecemos a ningún lugar. En el barco, pensamos que tendríamos una vida pacífica y confortable en Malasia. Ahora después de llegar a Malasia enfrentamos más dificultades”.
La crisis en el mar ha disminuido por el momento. Los contrabandistas están de bajo perfil y la temporada el monzón ha complicado los escapes por mar. Pero los expertos dicen que la situación del contrabando y el clima cambiarán en pocos meses, y el éxodo reanudará.
Casi seis meses después de su viaje, la señora Izhar y su familia comparten una casa pequeña de dos plantas con otras 13 personas, principalmente Rohingya, en Gelugor, un distrito de Penang que es un mosaico de casas de clase media y viviendas económicas, muchas de ellas ocupadas por inmigrantes.
Ella se levanta a las 6:30 para rezar; cocinar desayuno para su familia, a menudo arroz y tortilla, prepara a su hijo Junaid para una escuela para refugiados; y ordena la agitada habitación sin aire donde la pareja y los tres niños duermen en un colchón extra grande desgastado.
Mr. Rahman camina hasta un lugar al lado de una vía rápida donde espera por contratistas de construcción y mantenimiento que buscan trabajadores. Si tiene suerte, él puede ganar de 8 a 16 $ por día de trabajo, cargando ladrillos, cortando grama, u otro trabajo a destajo.
Pero la mayoría de los días él llega a casa con las manos vacías. Él se ha retrasado tres meses con el alquiler de la habitación, alrededor de 94 $ mensuales, y enfrenta el desalojo. También hay presión para que pague los más de 1000 $ que aun debe a sus amigos y familiares, el dinero que pidió prestado para pagarle a los contrabandistas.
“La gente a la que le debo dinero siempre llama y me pide que le pague su dinero”, dijo él. “Si hubiera sabido como era la situación aquí, probablemente no me hubiese ido de mi país”.
Entre tareas domésticas, la señora Izhar espera, consumida por las deudas.
Ella espera que su esposo le diga si ha encontrado trabajo. Espera que la familia obtenga el estado oficial como refugiados, un proceso incierto que puede tomar años. Espera por un tiempo, aparentemente fuera de alcance, cuando su familia se pueda reunificar.
Las horas y los días se confunden. El reloj de pared de la habitación ha perdido sus manecillas, las cuales se han caído al fondo de la caja de vidrio.
“Como madre, vivir sin mi hijo mayor es un tormento emocional para mí”, dijo ella. “No tuve el coraje de traer a mi hijo en el mismo duro viaje que hice. Pero como madre, siento que debo traer a mi hijo de vuelta”.
Finalmente, el señor Rahman regresa. Fue otro día infructuoso de esperar por un trabajo.
Él se recuesta en un sofá en el garaje. Una sonrisa flota en su rostro cuando la señora Izhar trae a los dos hijos menores.
Él los abraza y llora en silencio.
Chris Buckley reportó desde Gelugor, Malasia, y Thomas Fuller desde Thayet Oak, Myanmar.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
lunes, 6 de julio de 2015
En ‘Love & Mercy’ Brian Wilson es retratado por John Cusack y Paul Dano.
Alan Light. 29-05-2015. The New York Times
En 1973, luego de una crisis de creatividad, un largo descenso a las drogas y la muerte de su padre, Brian Wilson, la fuerza principal de los Beach Boys, una de las bandas de rock and roll más significativas de todos los tiempos, se convirtió en recluso. Por los próximos dos años pasó la mayor parte de sus días en cama, ocasionalmente se mostraba en público sin cambiarse su bata de baño.
Cuando él reapareció en 1975, estaba bajo el cuidado de un controversial terapista llamado Eugene Landy, quién (incorrectamente) diagnosticó la condición de Mr. Wilson como esquizofrenia paranoíca y vigiló cada uno de sus movimientos por la próxima década, hasta que la familia Wilson, y la nueva novia de Wilson, Melinda Ledbetter, con quien luego se casaría, ganó una orden judicial para liberar a Wilson de las garras de Mr. Landy.
Se podría decir que Mr. Wilson, quien luego resultó tener un desorden bipolar esquizoafectivo, fue dos personas diferentes antes y después de sus años en reclusión. De hecho esta idea es la premisa en la cual se base la construcción de la película “Love & Mercy” en la cual dos actores interpretan a Mr. Wilson: La cinta va atrás y adelante entre Paul Dano, quien tiene 30 años, personificando a Mr. Wilson en su pico de creatividad y la subsecuente implosión a mediados de los años ’60, y John Cusack, 48, dibujando sus dificultades para resurgir a mediados de los ’80.
Es un acercamiento poco común a la épica de una vida, una concebida por el director de la película, Bill Pohlad. El reto usual del formato, si un actor puede ser creíble a través de las etapas de la vida de un personaje, está invertido:¿Se dirigirán los dos actores a la audiencia como la misma persona? ¿Cuan similares necesitan ser ellos para mantener la consistencia, y cuan diferentes deben ser sus interpretaciones para enriqucer la historia?
Mr. Cusack y Mr. Dano se sentaron a tomar café en el recibidor del Crosby Street Hotel en SoHo para discutir en profundidad, por primera vez juntos, la dualidad de Brian Wilson en “Love & Mercy” (la cual toma su título de una canción de Wilson de 1988). Aunque sus horarios se solaparon varios días durante la producción, ellos nunca intercambiaron ideas o planificaron tácticas.
“Que no compararamos notas o cualquier fue algo que se dio de esa manera”, dijo Mr. Cusack. “No recuerdo que alguien dijera, ‘Hey, no hables con Paul’, no lo hicimos y punto”.
Mr. Dano notó los riesgos de interpretar el mismo personaje tan independientemente. “Es raro que existiera esa confianza en todos, porque es algo difícil de conseguir”, dijo él. “Estoy seguro de que cada quién pensó en privado, ‘¡Espero que esto funcione!’”
Sin embargo estuvieron de acuerdo, en que entendieron el intento instantáneamente. “Cuando Brian habló de la versión joven de sí mismo”, dijo Mr. Cusack, “estaba completamente desapasionado, como si fuese alguien distinto a él, de una manera más extrema de lo que otras personas miran hacia cuando tenían 21 años. Al verlo hablar de eso, se notaba que no tenía control de si mismo”.
La idea de una película sobre Brian Wilson había estado rondando desde los años ’80. Hace pocos años, una versión del guión llegó a manos de Mr. Pohlad, un productor cuyos créditos incluyen “Wild” y “12 años de esclavitud”. No le gustó mucho el tratamiento, pero le intrigó la historia de Wilson y tuvo la noción de que varios actores podían interpretar al cantante. (Inicialmente, había tres Brian, se había asignado un personaje para los años en cama).
El precedente más cercano podría ser “I’m Not There” (2007), el caleidoscópico recuento de Todd Haynes sobre la carrera de Bob Dylan con seis Dylan de varias razas y géneros. “Pienso que fue muy lejos”, dijo Mr. Pohlad. “No funcionó para mí, además de ser un esfuerzo admirable”. Aún, él contactó a Oren Moverman, quién esvribió “I’m Not There” con Mr. Haynes, y empezaron a trabajar en la historia de Wilson. Aunque Mr. Pohlad había dirigido una sola vez, “Old Explorers” (1990), decidió ponerse detrás de las cámaras otra vez.
Eventualmente, él le llevó la idea a Mr. Wilson. Mr. Pohlad se encontró primero con él en el estudio de su casa en Los Angeles; Mr. Wilson dejó de tocar el piano y preguntó, “¿Y quién me va a interpretar?” Y entonces él expresó el concepto de historias paralelas con actores diferentes.
“Yo estaba muy intrigado”, dijo Mr. Wilson en una entrevista telefónica desde su hogar. “Pensé que era una gran idea, tenía sentido, una persona realmente no podría hacerlo”.
Mantener a Mr. Dano y Mr. Cusak separados era parte del plan de Mr, Pohlad. “La mera era que cada cual creara su propio Brian, no solo dar la impresión”, dijo él. “Se sentía muy falso y forzado hacerlos tratar de copiar sus tics o trabajar con un libro de manerismos”.
En su lugar, para encontrar la esencia de Brian Wilson, ambos actores se inspiraron en la música de los Beach Boys, especialmente las cajas multidiscos que contienen las sesiones completas del disgusto comercial pero álbum simbólico “Pet Sounds” (1966) y el pretendido álbum siguiente “Smile” que fue abandonado el año próximo cuando la banda perdió la paciencia con el trabajo cada vez más aislado de Mr. Wilson.
Mr. Dano le contó a Mr Cusack su memoria de la primera reunión que tuvieron en el estudio. “Yo casi había terminado, y tú estabas llegando y te escuché tararear “Smile” desde tu remolque”, dijo él. “Yo estaba muy obsesionado con eso, inmediatamente empezamos a hablar de ‘Smile’, y supe que íbamos a estar bien”.
Como el joven Wilson, destacando por su brillantez y solapando sesiones de grabación, Mr. Dano tiene que competir con imágenes icónicas de los Beach Boys. En contraste, durante sus años bajo el control de Mr. Landy (interpretado por Paul Giamatti), Mr. Wilson estaba tan apagado que Mr. Cusack tenía muy poco material para trabajar.
Ambos actores se reunieron con Mr. Wilson y estuvieron muy impresionados por su conducta emocional. “Él es muy crudo”, dijo Mr. Dano. “Es como si no tuviera esa capa extra de piel que muchos desarrollamos como adultos para enfrentar el mundo”.
Mr. Cusack pasó un tiempo con Brian y Melinda Wilson (interpretada por Elizabeth Banks) antes de filmar. “Él era una combinación de ser profundamente vulnerable, como un caballo, si siente algo, puede corcovear, a ser un verdadero sobreviviente, tranquilamente más duro que cualquiera que hayas conocido”, dijo Mr. Cusack. “Si miro hacia un período oscuro de mi vida, puedo matizarlo con un poco de sabor editorial. Él regresa a la emoción del momento, casi hasta la música de este”.
Él y Mr. Wilson describieron una historia que terminó como un particular momento escalofriante en el guión de “Love & Mercy”. “Él habló de su padre pegándole, y lo que describió fue la manera como eso sonaba”, dijo Mr. Cusak.
“Le conté a John de cómo mi padre solía pegarme con una correa, y sonaba como “¡Bum, bum, bum!” Dijo Mr. Wilson, y agregó, “eso está en la película, y es muy divertido”.
Las biografías musicales usualmente son grandes éxitos de taquilla; a menudo implican grandes actuaciones, como la de Jamie Foxx al ganar el Oscar como Ray Charles en “Ray”, eso gana una audiencia más allá de los grandes aficionados. La respuesta a las muestras en festivales ha sido muy positiva, pero el interés en “Love & Mercy” probablemente se reducirá a su elenco de novela y a si dos Brian Wilson son de verdad mejores que uno.
Un proyecto como este, con tantos saltos de fe, elimina todas las posibilidades de tener una red para resguardarte”, dijo Mr. Cusack. “Hubo que asumir el hecho de se cuenta con la habilidad para llevarlo a cabo”.
Para Mr. Wilson, “Love & Mercy” no fue una experiencia fácil, pero la considera una recompensa. “Esto me trajo muchas memorias, buenas y malas”, dijo. “Es rudo mirarme pasar a través del infierno y los malos sentimientos que experimentaba. Pero eso me hizo apreciar el hecho de que tuve el coraje de atravesar esos malos viajes”.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
jueves, 2 de julio de 2015
Albert Camus: Spike entrevista a Catherine Camus, hija de Albert Camus: Solitario y solidario.
Russell Wilkinson habla con Catherine Camus acerca de El Primer Hombre de Albert Camus.
En enero de 1960, el escritor y filosofo francés Albert Camus falleció en un accidente automovilístico junto a su amigo y editor, Michel Gallimard. De entre los restos del choque se recuperó el manuscrito incompleto de la última novela de Camus, El Primer Hombre. En 1957, Camus había sido premiado con el Premio Nobel de Literatura en reconocimientos de sus novelas más famosas, El Extranjero y La Peste.
Cincuenta años después de su publicación original, El Extranjero es aun la novela más vendida en Francia este siglo. En octubre de 1995, El Primer Hombre fue publicada finalmente en inglés, treinta y cinco años después de la muerte de Camus. Su hija Catherine Camus, decidió publicar el manuscrito inédito. Las versiones habían sido organizadas en el texto completo de la novela y las notas del autor que suplementan su progreso y desarrollo. Así, El Primer Hombre muestra la rara visión del proceso de un trabajo en progreso. La novela es una profunda meditación autobiográfica sobre la niñez de pobreza de Camus y su familia sin padre en la Argelia de principio de siglo. Aunque está inacabado, mucho el texto posee la lucidez y sensualidad características de Camus, demostrando claramente que su mejor escritura estaba por venir antes de su trágica e inesperada muerte a los 47 años.
Catherine Camus y su socio Robert Gallimard visitaron Londres en octubre de 1995. En el Basil Hotel, discutieron las implicaciones de El Primer Hombre para nuestra evaluación de Albert Camus como escritor y filosofo político al cierre del siglo. La entrevista se hizo en francés.
R: En su nota del editor para El Primer Hombre, usted sugiere que ahora es el momento más adecuado para la recepción del trabajo de Camus. ¿Piensa usted que Camus ha sido olvidado en los años recientes?
CC: Él nunca fue abandonado por sus lectores. Camus es leído enormemente. Él es el autor más vendido de toda la colección Gallimard, y lo ha sido por varios años. Las ventas nunca han parado, por lo que hablar de redescubrirlo supondría que no es leído y eso no es verdad. Es solo que al publicar El Primer Hombre, me dije, ‘esto va a ser horrible’, pero horrible desde el punto de vista de la crítica. No tengo miedo del público de Camus. Tengo miedo de lo que se escribirá en los periódicos.
Sin embargo, hay indicaciones de que los intelectuales están regresando a Camus. La historia les ha dado razones para hacerlo, con la caída del comunismo. De hecho siempre fue el problema comunista el responsable de la oposición a Camus. Siempre fue sobretodo un asunto político, un tipo de malentendido. Camus había denunciado el gulag y los juicios de Stalin. Hoy podemos ver que él tenía razón. Decir que había campos de concentración en la Unión Soviética para la época era una blasfemia, algo muy serio. Hoy pensamos en la Unión Soviética con los campos en mente, pero antes no era permitido. A nadie le era permitido pensar eso o decir eso si era de izquierda. Camus siempre insistió en que el criterio histórico y el razonamiento histórico no eran las únicas cosas a tomar en cuenta, y que ellos no eran todos poderosos, que la historia siempre podía equivocarse con el hombre. Ahora empezamos a pensar así.
R: ¿Piensa usted que el trabajo de Camus se está reivindicando, luego de ese período de aislamiento intelectual?
RG: Todo depende del período. Justo después de la guerra, la liberación de 1945, Camus era bien conocido, muy querido por Sartre y todos los intelectuales de esa generación. Hay una entrevista de Sartre en Estados Unidos donde le preguntan por el futuro de la literatura francesa, y él replica que el próximo gran escritor del futuro es Camus. El tiempo pasa, e intervienen razones más políticas que literarias, y desde el día cuando Camus escribió El Rebelde, en 1955, empezó la ruptura, y todos, casi todos los intelectuales de izquierda le fueron hostiles. Como él ya era visto desfavorablemente por la derecha, se encontró completamente solo.
Entonces, durante los ’80, aquellos que llamarías los filósofos jóvenes de Francia, tales como Bernard and Gluxman, señalaron que Camus había dicho cosas que nadie en la arena política quería oir. Dijeron que Camus tenía razón, no aquellos quienes habían patinado bajo la influencia de Sartre, es decir una devoción incondicional al comunismo, como se hace en la Unión Soviética. Y desde entonces la evaluación de Camus ha seguido modificándose hasta hoy. Los intelectuales coetáneos de Camus quienes anteriormente lo habían condenado ahora lo aprecian. Y en ese punto regresamos a la literatura, y se reconoce que él siempre fue un gran escritor.
R:Esto nos lleva específicamente a la publicación de El Primer Hombre. ¿Cómo alterará este libro nuestra percepción del trabajo de Camus?
CC: Debemos recordar que Camus no escribió siquiera un tercio de los que hubiera deseado. El Primer Hombre es su último trabajo póstumo. Pero de hecho, de cierta manera, es su primero, porque en el se encuentran las señales de sus compromisos, y también de la manera completa de escribir. Esta mezcla de austeridad y sensualidad, la voluntad de hablar por aquellos que no pueden hacerlo por si mismos.
R: Hay momentos en sus cartas a Jean Grenier (el profesor de filosofía de Camus en Argelia, publicado en Selected Notebooks) cuando él se siente infeliz con su trabajo del Primer Hombre. Después de recibir su premio Nobel, ¿se sentía él presionado a producir su trabajo más importante?
CC: Él no estaba escribiendo bajo la influencia del premio Nobel. Eso era algo externo para el artista que había en él. El premio Nobel viene de afuera, es un reconocimiento social de alguna manera. Pienso que un verdadero artista se maneja por sus necesidades interiores. No podemos hablar del libro que él quería escribir porque apenas tenemos su inicio. Había escrito muy poco del libro, pero necesitaba escribirlo. Me parece que si se mira el estilo de El Primer Hombre, este refleja mucho más lo que él era como hombre, lo retrata muy de cerca.
R: ¿Obtendremos una noción más clara de sus ideas mediante El Primer Hombre?
CC: Quizás no, porque está en un estado crudo. Pero, en esta condición uno ve más, sin ninguno de los artificios del arte, sin nada borrado. Es, quizás, a la vez, más verdadero. Pienso que él quería escribir algo para explicar quién era, y que tan diferente era de la época que le toco vivir. Él era visto por muchos como un moralista austero, pero fue en el futbol y el teatro que aprendió su ‘moralidad’. Es algo detectado, eso no pasará solo por el pensamiento. No podría. Él empezó a pensar a través de la sensación. No podía pensar nunca con artefactos o con modelos culturales porque no había ninguno. Por lo que es válido decir que su ‘moralidad’ era extremadamente ‘vivida’ hecha de cosas muy concretas. Nunca pasó por abstracciones. Es su propia experiencia, su manera de pensar. Hay quienes encontrarán atractivas sus nociones sobre el absurdo, y otros quienes estarán impresionados por el lado solar de su trabajo, acerca de Argelia, el calor y todo eso.
R: Dado que El Primer Hombre tiene que ver con el nacimiento y la niñez de Camus en Argelia, parece extraño que la profunda conexión personal de Camus con la crisis nacionalista de Argelia tienda a ser pasada por alto en el retrato tradicional de él como escritor francés. ¿Piensa usted que Él Primer Hombre reenfatizará la importancia de Argelia en nuestra consideración de Camus?
CC: Así lo espero. Camus nació en Argelia con nacionalidad francesa, y fue asimilado en la colonia francesa, aunque los colonialistas franceses lo rechazaron de manera absoluta debido a su pobreza. Políticamente, él estaba a favor de una federación, y efectivamente que como Suráfrica hoy (o como tratan de hacerlo) debería existir una población mezclada con iguales derechos, los mismos derechos para las poblaciones árabe y francesa, así como para las otras razas que coexistían.
R: ¿Piensa usted que él se vio a si mismo como el primer miembro de una raza de insurgentes, debido a la ausencia de su padre y a la dualidad cultural de su crianza?
CC: No a un nivel político. Él es El Primer Hombre porque es pobre, lo cual nunca ha sido importante para los seres humanos. Él conocía Argelia. Era un exilado de su país, pero vivía su lenguaje. Solitario y solidario. No es como aquellos quienes están exilados en un país donde el lenguaje no es el de ellos. Él no tenía muchas esperanzas de que las cosas funcionaran, pero lo deseaba. Argelia había alcanzado tal nivel de violencia y una vez que se llega a eso no hay espacio para la reflexión. Y no hay posición mediadora. Si se mira a Bosnia hoy, los croatas, bosnios y serbios, ellos han creado tanto horror que uno empieza a preguntarse como pueden vivir juntas esas personas, después de haber hecho lo que han hecho. La violencia ha alcanzado tal grado que todos el mundo vive con odio, no hay posibilidad de reflexión, ni posición mediadora. No hay nadie quien pueda decir ‘esta persona esta equivocada aquí y acertada aquí’, y que ‘uno esté acertado respecto a eso y equivocado respeto a esto’. Esto es lo que podría permitir a las poblaciones, o hasta dos seres humanos, vivir juntos. Solo resolveremos los problemas mediante la aceptación, y el enriquecimiento de nuestras diferencias.
R: ¿Entonces Camus trató de vivir la paradoja de ser a la vez “solitario y solidario”?
CC: Pienso que Camus se sentía muy solitario. Se puede ver en todos sus libros. El Extranjero no es Camus, pero en El Extranjero hay partes de Camus. Hay esa impresión de exilio. Pero su exilio no es específicamente en Paris o cualquier lado, sino en el mundo intelectual, debido a sus orígenes. Y ese es un exilio completo. Debido a su manera de sentir antes de pensar. Él está en un campo donde a menudo siente como si estuviese escapando. En cualquier caso, hay que saber lo que es la sangre. Todo tiene que ser racionalizado. El se siente exilado, solitario…
EG: …Una cosa que es evidente es que Camus nunca podría ser un hombre ‘neutro’. Esto es debido a que se comprometía; mírese su participación física en la Resistencia. Asumió, ahí, en el combate contra el nazismo. Él siempre mantuvo un profundo compromiso, una real resistencia ante todo totalitarismo. Por ejemplo, a menudo se olvida que Camus era extremadamente hostil respecto al régimen de Franco, por completo. Él rechazó viajar a España, abandonó la UNESCO porque UNESCO aceptó a la España de Franco y le permitió un discurso. Camus era completamente intransigente, y eso no es neutralidad para nada. Es combate, es un hombre quien se involucra por si mismo, se compromete por si mismo. Por supuesto, no era un existencialista, pero si un hombre comprometido. Era un hombre de combate. Por algo dirigió el periódico de la Resistencia llamado Combate.
R: ¿Qué hace su compromiso diferente del de los existencialistas?
CC & RG al unísono: Él no era un existencialista
RG: Siempre rechazó serlo.
R: ¿Otro ejemplo de ser solitario y solidario, de ser gran amigo de Sartre pero permaneciendo alejado del credo existencialista?
CC: Si, hoy, empezamos a ver como funciona esto. Pero usualmente es cuando recibes un golpe en la cara con estas cosas cuando empiezas a entenderlas. Todos tienen muchas esperanzas en una mejor humanidad, y muchos, incluyendo a Sartre, volvieron a la idea del comunismo en sus comienzos. La generosidad tenía un lugar en la esperanza de las personas. Pero Camus señala que tenemos que pasar por muchas cosas. Todo tiene que ser aceptado antes que pueda ser mejorado. Cuando le preguntaron a Sartre si viviría o no bajo un régimen comunista, dijo, “No, para otros está bien, pero para mí, no”. ¡Él dijo eso! Por lo que es difícil decir cuan intelectual es su postura. ¿Cómo puedes pensar que nunca en tu vida vivirías en un régimen comunista y aún decir que es bueno para todos? Algo muy difícil, pero Sartre lo manejó.
Camus no; y hoy esto es con lo que estamos enfrentados, me refiero a lo que es pura ideología, a lo que no incide en el contexto humano. En economía es igual. La economía quería tomar en cuenta la teoría por encima del criterio humano, o el parámetro ‘hombre’. Y se termina otra vez golpeando la cabeza contra una pared, eso no funciona. No si se hace del hombre una abstracción. Por eso es que Camus está más vigente ahora, porque él dice ‘si, pero hay que tomar en cuenta al hombre’. Y eso es lo que es solidaridad.
R: ¿Es El Primer Hombre entonces su ‘puente’ entre la experiencia y la filosofía?
CC: Lo que los artículos que han sido escritos de El Primer Hombre proponen es humildad. La aceptación de estas contradicciones. Buscar una explicación es la muerte. La mentira es la muerte en Camus. Pore so es qué en la obra de Camus El Malentendido, el hijo muere asesinado por su hermana y su madre, porque mintió. Él nunca les dijo quién era. Ellas lo mataron porque no lo reconocieron. Pero Camus también dice que nada es verdad cuando implica exclusión. Desde ahí, eres obligado a aceptar las contradicciones si no quieres rechazar ciertas cosas obvias de la vida, ciertas evidencias. Si creas un sistema, y dices ‘aquí está la verdad’, en ese tipo de camino, entonces evacuarás todos los otros caminos y matarás la vida. Depende de cada individuo. No fue exactamente al establecimiento lo que él atacó. Él dijo, “si es bueno, debe ser el mejor. Su enfoque era ayudar a las personas a vivir. Eso es lo más importante. Pienso que para un artista lo más importante es tocar tantos corazones como sea posible.
R: Al ser escrito para su madre, ¿Piensa usted que El Primer Hombre ofrece una imagen más clara de sus ideas acerca de la femineidad?
CC: Es verdad que las mujeres aparecen muy poco en sus otros trabajos. Ellas tiene un lugar muy marginal. Pero efectivamente si hay más femineidad en El Primer Hombre, no solo en términos de mujeres sino estilísticamente, en sus elementos, las notas que escribió. Se puede ver una real historia de amor en el texto, una historia de amor en la niñez, la primera de Camus. Mersault (protagonista de El Extranjero) y Marie en realidad nunca tuvieron mucho. Está Dora en El Justo y otras en sus obras de teatro, pero no son bien conocidas. Pienso que para Camus su madre era más que solo eso. Ella es amor, amor absoluto. Por eso lo escribió para ella, dedicado a ‘ti quien nunca será capaz de leer de leer este libro’. Y el amor es muy importante en El Primer Hombre, en que Camus ama estas cosas que nunca escogió, ama la experiencia de su niñez de forma muy real. Su pobreza significó que no había nada más en lo que pudiesen pensar, sino en lo que comerían, en como se vestirían. No había espacio para otras cosas en su familia. Es difícil para otros imaginar la posición en la cual él se encontraba. No hay existencia imaginaria en sus vidas.
Los intelectuales franceses son mayormente pequeños burgueses, y es dificil decir si eso hace más valioso el trabajo de Camus. Yo preferiría decir que es diferente. Necesariamente. Sus posiciones son sensoriales. Tan naturales, que aquellos intelectuales que no tienen esa experiencia tienen dificultad en comprenderlas. Pero pienso que eso hizo a Camus más tolerante porque él había visto ambos lados de las cosas cuando los otros habían visto solo uno. Ellos imaginan la pobreza, pero no saben lo que es. De hecho, ellos tienen una especie de mala consciencia acerca de las clases obreras. Es la perspectiva que nunca podrán adoptar, no de la forma como quiere Sartre, porque ellos no estaban familiarizados con esas clases. Ellos nunca podrían dirigirse a las clases trabajadoras. No saben lo que significa, y eso les da una mala consciencia de ello. Camus tiene una proximidad mayor con aquellos que viven la pobreza.
R: ¿Y esta proximidad resulta de su humildad, la cual puede ser vista en las cartas al final de El Primer Hombre a Monsieur Germain, su viejo maestro de escuela?
CC: Eso es debido a que su maestro en El Primer Hombre tiene un lugar importante. Camus nos muestra a este maestro exactamente como él era. El Primer Hombre es completamente autobiográfico. La madre que él describe es la mujer que conocí, y ella era exactamente como el la describe. Y este maestro existió de verdad. Pero esto es también para mostrar que las personas conceden mucha importancia a la celebridad, y Camus escribe su discurso de aceptación del premio Nobel para agradecer a su maestro. El reconocimiento y el agradecimiento existen. Esto es para mostrar que esto es lo que ha llegado de lo que su maestro hizo por él. Y también a través del mundo hay Monsieur Germains en todas partes. Por eso publiqué las cartas, para que él pudiera tener un lugar en el trabajo. Pero yo nunca podría actuar o pensar en nombre de lo que mi padre hubiera dicho o hecho. Él es un artista, él se considera un artista, y por eso asume la responsabilidad de hablar por aquellos quienes no tienen los medios o la oportunidad.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
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