lunes, 18 de agosto de 2014
Asfixiados en un vagón
Tres de la tarde sabatina, espero por más de quince minutos la llegada del tren en el andén de la línea 2 con destino a Las Adjuntas. La afluencia de personas empieza a dejar pocos espacios sobre la plataforma. Una brisa ebullente resplandece sobre el andén. La llegada del metro estira las mejillas de la esperanza, solo por segundos al descorrer las puertas un vaho de más de 38 °C impacta los rostros con un sabor de horno siderúrgico. El intervalo de espera plaga de sudor pegostoso, manos, brazos y rostros. Por ninguna parte se palpa la sensibilidad social. Por ninguna parte aparece el respeto por las personas. Por ninguna parte se escucha el sonido que indica la salida del tren. Apretujados debemos esperar otros 10 minutos. Apenas con fuerzas para respirar escucho el silbido de la Obertura1812 de Pyotr Tchaikovsky, el profesor John Keating (Robin Williams) recorre los pasillos del internado en La Sociedad de los Poetas Muertos (1989), saluda a sus discípulos y los llama a jugar.
Aquel desfallecer de anaerobia prolongada por esperas de hasta cinco minutos en estaciones y luego en imprecisiones del cerrado de las puertas que las hacían abrir y cerrar al menos seis y siete veces, se despedazaba ante la presencia de Keating. Habló con sus alumnos de la grandeza de la poesía, tanto que podía atravesar cualquier tipo de límites que se le intentara imponer, porque la poesía es libre y describe la inmensidad de la inspiración. Ante la duda de algunos alumnos les dijo que en adelante estudiarían y harían poesía sin límites, una de sus primeras decisiones en clase fue arrancar la hoja del libro de texto donde se hablaba de métrica de los versos. Tenía una gran apego al latín, los hacía leer algunas palabras como agricolae y pasaban un rato divirtiéndose con la forma como pronunciaba cada cual. Y luego aportaba frase como Carpe diem y les explicaba la importancia de aprovechar cada momento de la vida.
Observar como varios de los usuarios apenas reconocían las condiciones infrahumanas del viaje para después caer en una especie de sopor bobalicón de anécdotas destempladas, apretaba más aún el déficit de aire puro en el vagón. Aquellas estaciones finales las sobreviví mediante la escena más impactante de la “Sociedad de los Poetas Muertos”. Una vez que John Keating es relevado de su cargo como profesor, la clase se dividió entre quienes lo respetaban y quienes tenían miedo de reconocerlo. El nuevo profesor ordenó reponer la hoja que acorralaba la poesía y Todd Anderson empezó a lanzar la mirada por las ventanas, pronto una luz titiló en sus ojos. Keating entró a buscar sus pertenencias. El silencio parecía engullir cualquier inquietud de los estudiantes. Keating sonreía con el rostro en alto y la mirada fija en el fondo del aula. Justo cuando se acercaba a la puerta Anderson se subió al pupitre y gritó el inicio del poema de Walt Whitman que habían leído en clase: “Oh Captain my Captain”. Keating se volteó y sonrió al ver como dos, tres, cuatro, cinco estudiantes subieron a sus pupitres e invocaron a Whitman para rendir tributo a su profesor.
Alfonso L. Tusa C.
viernes, 15 de agosto de 2014
Robin Williams, comediante ganador del Oscar, fallece a los 63 años en presunto suicidio.
Dave Itzkoff. 11-08-2014
Robin Williams, el comediante que evolucionó hasta convertirse en un sorpresivo ganador del premio Oscar de la Academia al mejor actor, que imbuía sus actuaciones con una inventiva salvaje y una clase de energía maníaca, falleció este lunes 11 de agosto en su casa de Tiburon, Calif., al norte de San Francisco.
La oficina del comisario de Marin County dijo en una declaración que "se sospecha que la muerte se debió a suicidio por asfixia". Hay una investigación en curso.
La declaración decía que la oficina recibió una llamada de 911 a las 11:55 am, hora del Pacífico, diciendo que se había encontrado a un hombre "inconsciente y sin respirar dentro de su residencia". El personal d emergencia enviado a la escena lo identíficó como Mr. Williams y lo declaró muerto a las 12:02 p.m.
La relacionista pública de Mr. Williams, Mara Buxbaum, dijo en una declaración que Mr. Williams "ha estado batallando con la depresión severa".
Su esposa, Susan Schneider, dijo en una declaración, "Esta mañana, perdí a mi esposo y mejor amigo, mientras el mundo perdía a uno de sus mejores artistas y hermoso ser humano". Ella añadió: "Esperamos que se recuerde a Robin por los incontables momentos de alegría y risas que le dio a millones de personas y no por su muerte".
El hijo privilegiado de un ejecutivo automotriz de Detroit quien creció gordo y solitario, jugando con 2000 soldaditos de juguete en una habitación vacía de una mansión suburbana, Mr. Williams, como niño, nunca se acercó al estereotipo de alguien que crecería para convertirse en un comediante cerebral, o uno tonto, pero fue ambos. En escena él fue conocido por sus comentarios breves sobre política, asuntos sociales y temas culturales brillantes y pobres, cuentos de abuso de drogas y alcohol, comentarios rudos de las relaciones sexuales; e improvisaciones relámpago de cualquier cosa que algun miembro de una audiencia le lanzara. Sus actuaciones siempre estaban llenas de abundante frenesí, sobre todo en sus imitaciones que incluían estrellas de Holywood, presidentes, príncipes, primeros ministros, papas y ciudadanos anónimos del mundo. Su irreverencia fue legendaria e irreductible.
"Es un placer verlos Chuck, Cam", le dijo una vez desde un escenario de Londres a Carlos, Príncipe de Gales, y su esposa, Lady Camilla Bowles. "Yo yo, ¡que pasa Gales, Casa de Windsor, hay que mantenerlo real!"
Aún así, él nunca pareció ofender.
Casi desde el momento cuando él gritó por primera vez el saludo "Nanoo, Nanoo" como Mork de Ork, como un alienígena que se hace amigo de una joven mujer de Colorado (Pam Dawber), en la serie "Mork y Mindy", Mr. Williams fue un comediante célebre. "Mork y Mindy" debutó en ABC en septiembre de 1978, y en dos semanas alcanzó el séptimo lugar en el sondeo de Nielsen. Para la primavera de 1979, 60 millones de televidentes sintonizaban "Mork y Mindy" cada semana para ver a Mr. Williams tomar agua a través de su dedo, pararse en su cabeza cuando le pedían sentarse, hablar palabras incomprensibles como "shazbot" y "nimnul", que llegaron a tener significado cuando él las usaba, y malinterpretar, de manera cómica, los idiomas ordinarios de la vida moderna.
Logró nominaciones al premio de la academia por sus papeles en películas como "Good Morning, Vietnam", en la cual interpretó a un D.J. locuaz; "Dead Poets Society", donde hizo de mentor de unos estudiantes que necesitaban inspiración; y "The Fisher King", como un vagabundo cuaya vida había sido golpeada por la tragedia. Ganó un Oscar en 1998 por "Good Will Hunting", personificando a un terapeuta que atiende a un prodigio atormentado interpretado por Matt Damon.
En una declaración el Presidente Obama dijo de Mr. Williams, "Él dio su inmenso talento de manera amplia y generosa a aquellos que más lo necesitaban, desde nuestras tropas esparcidas por el mundo hasta los marginales de nuestras calles".
Robin McLaurin Williams nació en Chicago el 21 de julio de 1951, y fue criado en Bloomfield Hills, Mich., y Marin County. Estudió actuación en Juilliard School.
Le sobrevive un hijo, Zak, de su primer matrimonio con Valerie Velardi, y una hija, Zelda, y un hijo, Cody, de su matrimonio con Marsha Garces.
Comenzando con papeles en la comedia sexual de 1977 "Can I Do It 'Till I Need Glasses?" y "The Richard Pryor Show", una serie de variedades animada por uno de sus mentores comediantes, Mr. Williams ascendió rápidamente en la escalera de la industria del entretenimiento.
Justo despues que "Mork y Mindy" lo hiciera una estrella, Mr. Williams avanzó a papeles de películas que incluyeron los personajes principales en "Popeye", el musical de acción en vivo de Robert Altman en 1980, sobre el marinero masticador de espinacas de las tiras cómicas, y "The WorldAccording to Garp", la adaptación del director George Roy Hill de la novela de John Irving.
Siguió apareciendo en especiales de comedia estridentes como "Robin Williams; An Evening at the Met"., que mostraba su actuación parlanchina y su habilidad infatigable para improvisar. Mr. Williams apareció junto a sus amigos actores Billy Crystal y Whoopi Goldberg, en una serie anual de teletones de HBO para alivio cómico, una organización de caridad que ayuda a gente sin hogar y otros con necesidades.
La carrera actoral de Mr. Williams alcanzó una nueva altura en 1987 con su actuación en la película de Barry Levinson "Good Morning Vietnam", en la cual interpretó a Adrian Cronauer, un locutor inconformista de Armed Forces Radio que trabajaba en Saigon en los años '60. Esto le valió a Mr. Williams su primera nominación al Oscar. Él ganó otra, dos años después, por "Dead Poets Society", dirigida por Peter Weir y estrenada en 1989, en la cual personificó a un profesor de ínglés inconvencional en una escuala de los años '50, quién inspira a sus estudiantes a romper sus libros de texto y aprovechar el momento. (O, como el personaje de Mr. Williams dijo en latin , "Carpe diem").
En docenas de los papeles que siguieron, Mr. Williams podía ser cálido y divertido, generando la voz de un genio mágico irreprimible en "Aladdin" la película animada de Disney de 1992, o un hombre que intercambia sus vestimentas como ama de ca británica en "Mrs Doubtfire", una comedia familiar de 1993, o un médico teniendo dificultades para tratar pacientes con una enfermedad neurológica desconocida en "Awakenings", del drama de 1990 de Penny Marshall adaptado de la memoria de Oliver Sacks.
Algunas de las actuaciones de Mr. Williams fueron criticadas por ser sentimentalmente bobaliconas, como "Patch Adams", una película de 1998 que una vez más lo definió como un doctor de buen corazón, y "Bicentennial Man", una pieza de ciencia fición de 1999 en la cual interpretó a un androide.
Pero Mr. Williams siguió intrigando a las audiencias. Además de su papel ganador del Oscar en "Good Will Hunting", el cual lo vio interpretar a un terapeuta gentíl y humorístico, su curriculum incluía papeles como un escritor de crimen en "Insomnia", la película de terror de Christopher Nolan de 2000; Teddy Roosevelt en la película "The Night at the Museum"; y Dwight Eisenhower en el drama de 2013 "Lee Daniels' The Butler".
Mr. Williams debutó como actor en Broadway en 2011 en "Bengal Tiger at the Baghdad Zoo", una obra de teatro escrita por Rajiv Joseph sobre la invasión estadounidense de Irak. En 2013, Mr. Williams regresó a las series de televisión en "The Crazy Ones", una comedia de CBS que lo vio personificar a un ejecutivo de ventas, pero fue cancelada luego de una temporada.
Mr. Williams había completado su trabajo en varias películas que aún no han sido estrenadas, incluyendo una tercera parte de la franquicia "Night at the Museum" que Fox ha programado para diciembre, y "Merry Friggin' Christmas", una comedia independiente sobre una familia disfuncional. También generó la voz de un personaje animado llamado Dennis the Dog en una comedia británica, "Absolutely Anything", que está planificada para estrenarse el próximo año, y apareció en "Boulevard", una película independiente que fue mostrada en el Tribeca film Festival pero aun no tiene distribución para salas de cine.
Mr. Williams fue un reconocido adicto a la cocaína, a la cual él se refería como "Peruvian marching power" y "la caspa del diablo", en los años '70 y '80, y hacia mención a su hábito de drogas en sus comedias. "Que droga tan marvillosa", dijo en una rutina sardónica de "Live at the Met". "Dame más de lo que te haga paranoíco e impotente".
En 2006, el por su cuenta se registró en el centro Hazelden en Springbrook, Ore., para ser tratado por adicción al alcohol, luego de haber caido en la tentación luego de 20 días de sobriedad.
Luego explicó en una entrevista con Diane Sawyer en ABC que su adicción no había sido "causada por nada, solo está ahí".
"Ella espera", continuó Mr. Williams. "Ella se recuesta para esperar el momento cuando piensas, 'ahora todo está bien, me siento bien'. Entonces, lo próximo que sabes es, no está bien. Entonces te das cuenta, '¿Donde estoy? No sabía que estaba en Cleveland'"
En 2009, se sometió a una operación de corazón para reemplazar una válvula aortica, en la Cleveland Clinic en Ohio, un hecho que le hizo tomar conciencia de su vida.
"Aprecias las pequeñas cosas", dijo en una entrevista en The New York Times, "como caminatas por la playa con un desfibrilador".
Más en serio, Mr. Williams dijo que se había redefinido como actor. "¿Cuanto más puedes dar?", le dijo a The Times. "Además de hacerte una operación de corazón en escena? No mucho. Pero la única cura que tienes ahora es la honestidad de seguir, esto es lo que eres. Sé quien soy.
A principios de este año, Mr. Williams se registó por su cuenta en un centro de rehabilitación. Su relacionista público le dijo a la revista People que él estaba "tomando la oportunidad de sintonizarse y enfocarse en su compromiso contínuo, de lo cual se mantiene extremadamente orgulloso".
Bruce Weber y Emma G. Fitzsimmons contribuyeron en el reportaje.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
lunes, 28 de julio de 2014
El italiano Vincenzo Nibali gana el Tour de Francia 2014.
Ian Austen. The New York Times. 27-07-2014
Paris__ Vincenzo Nibali emergió este domingo de un Tour de Francia marcado por el clima inclemente y las casi crueles eliminaciones de otros ciclistas favoritos, como el primer italiano ganador de la carrera en 16 años.
Hasta cierto punto, Nibali se benefició de la poca fortuna de otros. Chris Froome, el campeón defensor de Bretaña, abandonó temprano la carrera de tres semanas luego de tres choque en medio los miserables lluvia y frío que algunas veces hizo parecer la prueba como si se corriera a principios de primavera. Luego Alberto Contador, quien ha ganado el Tour tres veces aunque su título de 2010 le fue retirado por dopaje, cayó en un hueco y se fracturó la pierna, también en un día húmedo y frío.
Pero Nibali, 29, quién compite por Astana, no obtuvo la victoria por coincidencia. Él ganó cuatro etapas del Tour. Tres de ellas en cada uno de los pasos de montaña que el Tour atravesó este año: los Vosges, los Alpes y los pirineos. Todas las victorias fueron decisivas.
Además de esto, Nibali se puso la malla amarilla en 19 de las 21 etapas.
Para los entusiastas de la historia del ciclismo, un grupo que incluye al ganador del Tour, Nibali se ha convertido en el primer ganador de la prueba desde Eddy Merckx, ampliamente reconocido como el ciclista más grande, en adjudicarse cuatro etapas de prueba sin tiempo. Nibali tambien se unió a un selecto grupo de seis ciclistas, que también incluye a Merckx, que ha ganado las tres grandes pruebas de ciclismo, el Tour, la Vuelta a España y el Giro de Italia.
La victoria de Nibali llegó en una ruta del Tour que rompió muchas tradiciones. Tomando en cuenta la cobertura televisiva en vivo, Christian Prudhomme, comentarista de ciclismo de la televisión francesa hasta que se convirtió en director del Tour hace siete años, dejó a un lado las rutinas usuales de la primera semana consistentes principalmente de etapas planas, que se deciden con embalajes. En su lugar colocó caminos cortos pero de empinadas cuestas; carreteras tortuosas y angostas; y hasta vias deformadas de piedras. Las etapas de montaña fueron acortadas pero se mantuvo su dificultad al eliminar largas secciones a través de los valles, con lo cual se enfatizaba en las cuestas. Y hubo solo una etapa contra reloj.
"El Tour de Francia de este año fue una gran carrera, muy diferente de los Tours que hemos tenido en el pasado", dijo Nibali el sábado en la noche. "Fue como si hubiese sido hecho a la medida para mí. Fue muy dificil desde el comienzo".
Sin embargo todas las dificultades terminaron el domingo. Luego de volar desde la región de Dordogne para salir cerca de París, los ciclistas siguieron la tradición e hiceron un desfile ceremonial hacia Parias y las siguientes nueve vueltas en los Campos Elíseos, por momentos llevaban un paso que ni siquiera retaría al amateur más modesto.
Si la mayoría de los 137.5 kilómetros de la etapa fueron irrelevantes, el final le dio a los velocistas del Tour su última y más prominente oportunidad de mostrar sus talentos. El ciclista alemán Marcel Kittel ganó la etapa en 3 horas, 20 minutos 50 segundos.
De vuelta en el día de descanso del Tour, hace casi dos semanas, Nibali recordó a marco Pantani, a quién sucedió como el último italiano en ganar el Tour. A pesar de su rica herencia ciclística, Italia tiene pocos representantes entre los ganadores del Tour. Luego de 101 ediciones del Tour, solo ocho italianos, incluído Nibaldi, se han puesto la malla amarilla en la meta de París. Pantani sucedió a Felice Gimondi quién ganó su Tour en 1965.
Pantani, quien principalmente se mantiene concentrado y quien estudia a fondo sus carreras, es el opuesto de Pantani en muchos aspectos. Pantani, cuya fortaleza estaba en las montañas, era a menudo impulsivo. Su vida personal también fue trágica. Mientras era investigado por acusaciones de dopaje en 2004, Pantani fue hallado muerto por sobredosis de cocaína en la habitación de un hotel en Rimini, Italia, tenía 34 años.
"La madre de Pantani me había ofrecido una de sus mallas amarillas, para que si ganaba este Tour, le llevara una de mis mallas amarillas a ella", dijo Nibali el día de descanso.
Al ser siciliano, Nibali es extraño para el ciclismo italiano, un deporte que se practica principalmente al norte del país, poarticularmente en Toscana. Nibali empezó a practicar ciclismo con su padre, Salvatore, quien regentaba una tienda de alquiler de videos. Juntos veían videos de los grandes del ciclismo. Francesco Moser, una estrella del ciclismo italiano de los años '70 y '80, se convirtió en su ídolo.
Era obvio que el talento y el entusiasmo de Nibali por el ciclismo eran mayores que lo que ese deporte le podía ofrecer en Messina y el resto de Sicilia. Cuando Nibali tenía 15 años, sus padres lo enviaron a entrenar con un equipo juvenil de ciclismo en la zona baja de Toscana de Mastromarco por diez meses.
Nibali, quien se hizo profesional en 2005, pasó buena parte de su carrera en el equipo italiano Liquigas, ahora Cannondale. Pero el año pasado fue atraído por Astana, un equipo patrocinado por un consorcio gubernamental de negocios original de Kazakhstan utilizado como vehículo por Alexander Vinokourov, un ciclista kazako quien sigue como gerente del equipo. Ellos le pagan a Nibali tres millones de euros anuales, excepcional para un ciclista.
Como el dinero es abundante en Astana, la asociación de Nibaldi con ese equipo ha atizado la quizas inevitable especulación de que pudiera estar envuelto en dopaje. Vinokourov arrojó resultados positivos para dopaje de sangre luego de una contra reloj en el Tour de 2007, fue suspendido y permanece impenitente.
El sábado, Nibali ofreció respuestas conflictivas a preguntas sobre dopaje. Cuando le preguntaron si estaba limpio, Nibali sonrió y replicó: "Es un gran placer para mí hablarles de todos los sacrificios que he hecho para llegar aquí. Estoy muy orgulloso de lo que he logrado".
Pero por otro lado, Nibali aprobó que se retuviesen muestras de dopaje para pruebas posteriores y atribuyó su triunfo, en parte, a un programa que monitorea los parámetros sanguíneos de los ciclistas, el pasaporte biológico, para señales de anormalidades que eluden las pruebas convencionales de dopaje. "Se ha logrado mucho progreso y ahora tenemos los resultados", dijo
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
miércoles, 23 de julio de 2014
Nadine Gordimer, la novelista que se ocupó del Apartheid, fallece a los 90 años.
Helen T. Verongos. The New York Times. 14 de julio, 2014.
Nadine Gordimer, la escritora surafricana cuyas ambiciones literarias la llevaron al corazón del apartheid para crear un cuerpo de ficción que le valió el Premio Nobel en 1991, falleció el domingo 13 de julio en Johannesburg.
Su familia anunció su muerte en una declaración.
Ms. Gordimer dijo que originalmente no escogió al apartheid como tema en sus tiempos de joven escritora, pero halló imposible escarbar en la vida surafricana sin toparse con la represión. Y una vez que los nacionalistas Afrikaneers llegaron al poder en 1948, las estructuras del sistema de apartheid empezaron a levantarse a su alrededor y no pudo ignorarlas.
"No soy política por naturaleza", dijo Ms. Gordimer años después. "No supongo, que de haber vivido en otra parte, mi escritura hubiese reflejado tanto la política".
Pera haya sido por accidente geográfico o por investigación literaria, ella encontró sus temas en las injusticias y crueldades de las políticas de división racial de su país, y no dejó ni un ápice de la sociedad surafricana sin explorar, desde las calientes y superpobladas vecindades y pequeños botiquines de los pueblos negros hasta las parrilladas a orillas de las piscinas, fiestas de cacería y cocteles de la sociedad blanca.
Mediante el trabajo de Ms Gordimer, los lectores internacionales conocieron los efectos humanos de la "barrera del color" y las leyes punitivas que sellaban sistemáticamente cada avenida de contacto entre razas. Sus libros son ricos en terror: El miedo por las fuerzas de seguridad tocando la puerta a media noche es real, y la libertad imposible. Hasta el prisionero político liberado de la cárcel es inmediatamente rearrestado luego de experimentar la breve ilusión de regresar al mundo.
La crítica ha descrito la totalidad de su trabajo como una historia social constituyente narrada a través de retratos dibujados minuciosos de los personajes que los representaron.
Ms. Gordimer contó poco de su propia vida, prefirió explorar las tortuosidades de la mente y el corazón de sus personajes. "La verdad descansa en el significado de los detalles", dijo una vez.
Pero algunos críticos vieron en su ficción un tema de liberación tan personal como político, donde se reflejan sus sinsabores al crecer bajo la mirada posesiva y controladora de una madre atrapada en un matrimonio infeliz.
Ms. Gordimer fue autora de más de dos docenas de trabajos de ficción, incluyendo novelas y colecciones de cuentos además de ensayos personales, políticos y crítica literaria. Su primer libro de historias, "Face to face" ("Cara a cara"), apareció en 1949, y su primera novela, "The Lying Days", en 1953. En 2010, ellá publicó "Telling Times: Writing and Living. 1954-2008", un pesado volumen de su colección de no-ficción.
Novelas censuradas y un Nobel
Tres de los libros de Ms. Gordimer fueron censurados en su propio país en algún momento durante la era del apartheid, 1948-1994, comenzando con su segunda novela "A World of Strangers", publicada en 1958. Trata de un joven británico, recién llegado a Suráfrica, quién descubre dos planes sociales distintos que no puede conectar: uno en los poblados negros , al cual estaba relegado un grupo de amigos; el otro en el mundo blanco de privilegios, disfrutado por muchos otros que él conoce.
"A World of Strangers", fue censurada por 12 años y otra novela, "The Late Bourgeois World" (1966), por 10: lo suficientemente prolongado para ser fatal para la mayoría de los libros, notó Ms. Gordimer. "The Late Bourgeois World" tiene que ver con una mujer que enfrenta una difícil decisión cuando su ex-esposo, un traidor a la resistencia anti-apartheid, comete suicidio.
La tercera novela censurada fue una de sus más conocidas, "Burger's daughter", la historia de la hija de una familia de revolucionarios que busca su propio camino luego que su padre se convierte en un mártir de la causa. Estuvo vetada en Suráfrica por solo unos meses luego que fue publicada en 1979, en parte porque entonces su autora era conocida internacionalmente.
Ms. Gordimer nunca fue detenida o perseguida por su trabajo, aunque siempre hubo riesgos por escribir abiertamente sobre el régimen represivo que imperaba. Una razón pudo haber sido su habilidad para dar voces en perspectivas lejanas de la propia, como las de los nacionalistas coloniales que habían creado el sistema de opresión institucionalizada que fue llamada el "grand apartheid" (de la palabra Afrikaans equivalente a "apartness") cuando se convirtió en ley.
Su habilidad para deslizarse dentro de una vida completamente diferente de la suya la llevó a través de los límites blancos y negros para explorar otras culturas bajo la bota del apartheid. En el cuento de 1983 "A Chip og Glass Ruby", ella penetró en un grupo familiar indio musulmán, y en la novela "My Son's Story" (1990), ella escribió sobre un personaje de raza mixta. Ella ganó el Booker Prize en 1974 por "The Conservacionist", que tenía un protagonista blanco.
Mucho antes que se ganara la batalla contra el apartheid, algunos de sus libros indicaban la caída de este y un doloroso renacimiento nacional. En "July's People" (1981), ha aparecido una guerra violenta por la igualdad en los suburbios blancos, para salir de la minoría gobernante. En una inversión de papeles, July, un sirviente negro, lleva a sus empleadores, una familia blanca, a su villa aislada, donde puede protegerlos.
Ms. Gordimer escribió: "El decentemente pagado y exigido sirviente, vivía en su patio desde que se habían casado, le suministraron dos juegos de uniformes, uno de caqui para el trabajo rudo de la casa, y otro de algodón blanco para servir la mesa, tenía los miércoles y domingos alternados libres, le permitían que lo visitaran sus amigos y su mujer dormía con él en su habitación, él terminó siendo el escogido de cuyas manos dependerían sus vidas; la rana convertida en príncipe, el salvador, July."
En "A Sport of Nature" (1987), la esposa blanca de un lider negro asesinado, se convierte, con un nuevo esposo, en la triunfante primera dama de un país que se levanta de las ruinas del viejo orden.
Quizás de manera sorpresiva, los libros de Ms. Gordimer no fueron el producto de alguien que creció en un hogar donde se discutía sobre politicas raciales. En su mundo, dijo Ms. Gordimer, las minorías blancas vivían entre negros "como la gente vive en un bosque, entre árboles".
Ella dijo que no fueron los problemas de su país los que determinaron el rumbo de su escritura. "Por el contrario", ella escribió en un ensayo, "fue el proceso de aprender a escribir lo que me hizo sumergir a través de la superficie del estilo de vida surafricano".
Nadine Gordimer nació en un hogar judío el 20 de noviembre de 1923, en Springs, un pueblo minero de la provincia ahora conocida como Gauteng (antiguamente era parte de la vasta area del noreste conocida como Transvaal). Su padre, Isidore Gordimer, era un relojero que se vio forzado por la pobreza a emigrar desde Lituania, estableció su propia joyería. Su madre, la antígua Nan Myers, se había mudado con su familia desde Bretaña y nunca dejó de pensar en ella como hogar.
El suyo era un matrimonio infeliz.
"Sospecho que algunas veces ella se enamoraba de otros hombres", dijo Ms. Gordimer en una entrevista de 1983 para The Paris Review, "pero mi madre nunca habría soñado con tener una amorío".En su lugar ella ponía toda su energía, algunas veces a un grado exagerado, en criar a Nadine y su hermana mayor, Betty.
Ms. Gordimer, recordaba que de niña era una orgullosa petulante que amaba danzar y soñaba con convertirse en bailarina. Pero su madre insistía en que dejara de bailar, porque elle tenía el pulso acelerado. Cuando tenía 10 años, su madre la sacó del convento donde estudiaba, le explicó a su hija que participar en carreras y en natación podía ser dañino para ella.
Años después, Ms Gordimer dijo que se enteró que el pulso acelerado era el resultado de una tiroides agrandada, y que eso no suponía el peligro que su madre sospechaba. Ella llegó a creer que su supuesta enfermedad tenía relación con la atracción de su madre por el romance.
"La primera persona por quién ella se sentía atraída era nuestro médico familiar", le dijo ella a The Paris Review. "No hay duda. Estoy segura de quera completamente inconsciente, pero el hecho de que tuviese esta hija delicada, por la cual ella podía estar llamando constantemente al doctor, en aquellos días los doctores hacían visitas a los hogares, y había té y largas conversaciones, la hacía mantener mi 'enfermedad' de esta manera".
La niñez reflejada en la ficción.
Los eruditos y críticos han encontrado hilos de la niñez de Ms. Gordimer incrustados en su ficción. John Cooke en su libro "The Novels of Nadine Gordimer: Private Lives/ Public Landscapes", vió "la liberación de los niños de inusuales madres posesivas", como un tema central en el trabajo de Ms. Gordimer. Novela tras novela. escribió él, "las hijas aprenden que para dejar de verdad 'la casa materna' hay que dejar 'la casa de la raza blanca'".
A Ms. Gordimer le tomó años desprenderse de la casa de su madre.
Al ser retirada de la escuela, Ms. Gordimer dijo que se convirtió en una "pequeña vieja mujer", que estudiaba con un tutor y acompañaba a su madre a compromisos sociales. El antídoto para su aislamiento era la lectura, dijo ella.
En 1945, asistió a la University of the Witwatersrand en Johanesburg y evolucionó hacia lo que ella llamaba "enfermería bohemia" de la universidad de la vida, al estudiar literatura y decidir seguir una vida en la escritura.
Con la excepción de un viaje a lo que ahora es conocido como Zimbabwe, no fue hasta que tuvo 30 años que salió fuera de Suráfrica.
En 1949, Ms. Gordimer se casó con un dentista, Gerald Gayron, y tuvieron una hija, Oriane. El matrimonio terminó en divorcio en 1952. Dos años después, se casó con Reinhold H. Cassirer, un negociante de arte quien había escapado de la Alemania nazi y era sobrino del filósofo Ernst Cassirer. Su hijo, Hugo nació en 1955. Reinhold Cassirer falleció en 2001, a ella le sobreviven su hija e hijo.
Ms. Gordimer habló poco de su vida personal en las entrevistas. Los periodistas notaban a menudo su impaciencia con ciertas preguntas personales, algunas veces describían su respuesta como desdeñosa e irritable.
Ella mencionó coqueteos en alguna ocasión. "Mi única preocupación fuera del mundo de las idea eran los hombres", ella dijo una vez, sin dar detalles.
Ella nunca escribió una autobiografía. "La autobiografía", dijo ella en 1963, "no se puede escribir hasta que uno está viejo, no puede herir los sentimientos de nadie, no puede ser demandada por libelo, o peor no puede tener contradicciones".
Sin embargo, ella fue el sujeto de una biografía en 2005, "No Cold Kitchen", que atrajo mucho la atención por la amarga discusión que tuvo con su autor, Ronald Suresh Roberts, un antíguo abogado de Wall Street que había crecido en Trinidad. Originalmente ella había autorizado la biografía y le garantizó el acceso a su vida, pero luego eliminó la autorización, cuetionó el manuscrito y acusó al autor de alterar la verdad. Las editoriales bajo contrato para publicar el libro, Farrar, Straus y Giroux en Estados Unidos y Bloomsbury en Bretaña, declinaron la publicación. (Ambas publicaban los trabajos de Ms. Gordimer)
La biografía fue publicada eventualmente por una editorial pequeña de Suráfrica y fue tema de conversación de la Suráfrica literaria por su acusación de que Ms. Gordimer había admitido la fabricación de elementos clave en un ensayo autobiográfico en The New Yorker en 1954. También presenta a Ms. Gordimer como una liberal blanca hipocrítica cuyas palabras enmascararon una actitud paternalista hacia la Suráfrica negra.
Cuando el comité Nobel reconoció a Ms. Gordimer con el premio de literatura en 1991, tomó nota de su activismo político pero observó, "Ella no permite que eso influya en su escritura".
Ese sentimiento fue algo que la caracterizó a lo largo de su carrera. En 1975, ella escribió en la introducción de sus "Selected Stories": "La tensión entre estar alejado y estar completamente involucrado; eso es lo que define a un escritor. Ahí es donde comenzamos".
En las últimas entrevistas, ella dijo que nadie podía vivir en una sociedad como la surafricana y permanecer aislado de la política. Mirando hacia atrás, le dijo a un entrevistador en 1994, "El hecho de que mis libros fueran percibidos como políticos fue porque viví mi vida en esta sociedad que fue muy alterada por el conflicto, por el conflicto político, el cual por supuesto en términos prácticos es un conflicto humano".
Ella nunca dejó de hurgar en la política, a pesar de su desdén por la polémica. Y libro a libro, ella se acercó hasta reconciliar su escritura con su personalidad política. Lo que ella no quería hacer, así lo dijo, era escribir al servicio del movimiento anti-apartheidm a pesar de su hondo rechazo por el sistema de gobierno. Con el paso del tiempo, ella reveló que había estado lejos de la pasividad cuando la política la tocaba personalmente. Ella enviaba mensajes; escondía amigos, incluyendo figuras de alto rango, que trataban de eludir a la policía; y secretamente llevó a otros a la frontera. Todas estas acciones aparecen en su ficción, desarrolladas por personajes mucho más valientes de lo que ella decía ser.
La gran victoria, el fin del apartheid, no es el fin de los pronunciados problemas morales que confrontan esos personajes. En "None to Accompany Me", publicada en 1994, el año cuando Nelson Mandela fue elegido presidente en la primera elección completamente democrática del país, una sutrama trata de un negro exilado político, Didymus Magoma, quién viene a casa solo para encontrar que no tiene espacio en la batalla en curso. A pesar de sus sacrificios, es ignorado por los lídetres post-revolucionarios en favor de su esposa.
Leer el trabajo de Ms. Gordimer es un recordatorio de que el lazo alrededor de Suráfrica es apretado por los ajustes, con leyes más estrictas seguidas las correspondientes espectativas atenuadas. Los críticos han dicho que el tono de la escritura de Ms. Gordimer fluctuó con el clima político, con un aire de esperanza dando paso a un sentido de frialdad mientras la violencia racial ganaba fuerza.
Los muros empezaron a derrumbarse
Algunos de sus momentos más dificiles llegaron en la década de 1970, cuando el movimiento de consciencia negra buscaba excluir a los blancos desde la trinchera por alcanzar la mayoría de votos. Ese período la sacó de muchos círculos de intelectuales y artistas y dejó su trabajo vulnerable a la crítica de muchos negros africanos, que sostenían que un autor blanco nunca podría contar una historia auténtica a través de los ojos de un personaje negro.
Ms. Gordimer respondió a esa acusación diciendo, "Hay cosas que los negros saben de los blancos que nosotros no sabemos de nosotros mismos, que escondemos y no hablamos de ellas en nuestras relaciones, y viceversa".
Al final, el gobierno estaba muy débil para reforzar sus leyes mientras combatía con la oposición armada en medio de una presión política y económica internacional. En 1990, Mr. Mandela fue liberado de prisión; en 1991, las leyes del apartheid fueron abolidas; en 1993, se aprobó una nueva constitución, y en 1994, los muros empezaron a derrumbarse con las elecciones.
Durante ese felíz período, cuando el partido Congreso Nacional Africano de Mr. Mandela recuperó su legalidad, Ms. Gordimer, quien había sido un miembro secreto, pagó su inscripción en persona y obtuvo el carnet del partido.
Fue entonces, luego de la liberación del hombre que sería presidente en pocos años, que Ms. Gordimer ganó el Premio Nobel. "Mandela todavía no tiene ni un voto", dijo ella en ese momento.
Ms. Gordimer siguió escribiendo después del apartheid, resistiendo a la idea de que la desaparición del régimen la había dejado sin temas literarios. Eso "hizo una gran diferencia en mi vida como ser humano", dijo ella, "pero no afecta mi trabajo, porque no fue el apartheid lo que me hizo escritora, ni el fin del apartheid va a detener mi escritura".
Pero había críticos quienes pensaban que ella había perdido su personalidad. En una revisión de su novela de 1998, "The House Gun", en la cual un esposo blanco surafricano y su esposa ven a su único hijo ir a juicio por el asesinato de un amigo, Michiko Kakutani escribió en The New York Times que el libro sugería que a la autora "todavía le falta aceptar artísticamente que con el desmantelamiento del apartheid se alteró drásticamente el paisaje social de su país.
Ella se aventuró con un país árabe en su novela de 2001, "The Pickup", y continuó escribiendo prolíficamente por años luego que el apartheid se hizo historia. Políticamente, adoptó otras causas, entre ellas la lucha contra la propagación del virus de H.I.V y el SIDA en Suráfrica y una campaña de los escritores contra el castigo de la ley de secrecía del país.
Al final, se probó que una de sus grandes miedos era hueco. Aunque Ms. Gordimer estaba inmensamente agradecida por recibir el Nobel, sus connotaciones de adiós la llevaron a temer por lo que esto le decía al mundo del futuro de ella.
"Cuando gané el Premio Nobel", dijo, "no quería que eso fuese visto como una corona sobre mi tumba".
Traducción: Alfonso L. Tusa C
martes, 8 de julio de 2014
Tiraba caños como si tuviera 20 años
Mario Alberto Kempes. 07-07-2014. El País.
Lo tuve como entrenador en el Valencia. Tenía referencias suyas sin haberlo visto porque entonces él era muy conocido en Colombia y en España, no tanto en Argentina y la televisión en aquella época no era como ahora. Cuando me lo encontré en Valencia me dio una gran alegría. Lo pasamos muy bien. Era un personaje de un gran temperamento. Pese a su condición de entrenador, se sentía un jugador y se metía a jugar picaditos. Tiraba caños como si tuviera 20 años. Tenía un carácter muy fuerte. Hablaba el lunfardo, al revés y muy rápido, sobre todo cuando se enfadaba, y los muchachos del Valencia me decían:
—¿Qué ha dicho?
— Y yo qué sé, les respondía.
Ni yo entendía casi nada. Ganamos un poquito con él, la Recopa de Europa contra el Arsenal. Fue un partido muy malo. Me vino a buscar y me dijo: "Te tengo que sacrificar. Tienes que jugar de nueve (una posición que yo no jugaba desde hacía 10 años) para que te lleves a tres contrarios y así dos de los nuestros queden libres". No toqué la pelota y fallé el penalti de la tanda, pero él estaba contento: ganamos el título.
Hablaba en lunfardo a los muchachos cuando se enfadaba y no entendían nada
Don Alfredo estudiaba mucho los partidos y cuando se le ponía algo en la cabeza lo llevaba hasta la última consecuencia. Años después lo tuve de técnico en River Plate. Le ganamos la final a Ferro. Allí ya no hablaba en lunfardo porque le entendían. No lo había visto jugar, solo en los vídeos.
En Mestalla lo adoran. Hizo campeón de Liga al Valencia en 1971 y yo llegué al club en el 1976. Después, en 1987 logró el ascenso de Segunda División a Primera. Allí lo ganó todo y tiene a parte de su familia. Es una leyenda para la hinchada de Mestalla.
Recuerdo, hace unos años, en un homenaje a los goleadores históricos de la Liga en Bilbao. Nos fuimos luego a cenar y Alfredo habló durante horas. Me levanté de la mesa sobre la una de la madrugada y le pregunté si se venía a dormir.
"Yo me levantó a cualquier hora", respondió y él se quedó allí. A las siete de la mañana me levanté y él seguía sentado en el mismo sitio, charlando. Tenía una memoria impresionante: se acordaba de una jugada en un partido contra la Juve de hacía muchísimos años. Cuando venía a Madrid solía quedar con él para tomar café. Era una enciclopedia del fútbol. Adiós, maestro.
miércoles, 11 de junio de 2014
Cambio de canciones
Había pasado toda la mañana intentando hablar contigo. Podía escaparme a jugar pelota en el solar de enfrente. Si lo hacía de seguro perdería puntos para conseguir las entradas al cine, esa noche pasaban “Contacto en Francia” en el teatro Gardel. Por otro lado quería tocar la posibilidad de que me financiaras para comprar otra pelota de goma. La actual parecía un cuadrado de tantos pedazos desprendidos sobre el asfalto o entre los matorrales circundantes. La primera vez acerqué el oído a la puerta de caoba en relieve, entre las corrientes del aire acondicionado noté que hablabas con un cliente. Me fui hasta la jardinera, seguí con la mirada a un chirito que brincaba entre los helechos, ante el acecho del gato, el pajarillo describió una elipse hacia las alturas de las ramas de palmera.
Avancé en puntillas y empuñé la manija de la puerta. Te escuché hablar por teléfono. Lanzaba la mirada por la ventana y veía el juego de pelota avanzar entre gritos y silencios. Estuve a punto de traspasar el marco. Recordé los matices de tu mirada cuando interrumpían tu trabajo por razones que podían esperar. A veces casi me atrevía a decirte ¡Qué te cuesta hablar conmigo un momentico! Después me dices que no hablo contigo. Que te gustaría escuchar lo que pienso. Ladeaba la cabeza y trataba de silbar una canción de José Feliciano que sonaba en la casa del lado. Volví a las cercanías de la puerta. Esta vez la abrí. Te vi descargando todos los dedos sobre la máquina de escribir, entendí mejor porque decías que mataba piojos cuando me veías manejar la máquina con un solo dedo. Los repetidos campanillazos me indicaron la intensidad de tu tarea. Volví a salir, está vez casi resignado a esperar el día siguiente. Debía ir a bañarme para llegar a tiempo a las clases de quinto grado. Si llegábamos dos minutos retrasados debíamos aguantar la mirada de búho inexorable de la maestra.
Feliciano cantaba con tanto sentimiento que me animé a imitarlo. “Toma este puñal…ábreme las venas…quiero desangrarme…hasta que me mueeee…” Abriste la puerta. Sonreíste como pocas veces. Levantaste la mano derecha en el más puro gesto italiano. Vamos hijo, continúa. No conocía esas cualidades tuyas. Me tragué la canción hasta que el miedo escénico desapareció en mis zapatos. Querías que siguiera cantando. De pronto se me olvidó la letra aunque Feliciano seguía cantando en la casa del lado. Te sentaste en la mecedora. Remangaste la camisa manga larga. Solo después que prometiste que cantarías tu canción favorita, retomé la canción. “…no quiero la vida para verte ajena…pues sin tu cariño…no vale la pena..” Me extendiste la mano y te volteaste hacia la oficina. Pregunté por tu parte del trato. Te sentaste frente a la máquina de escribir. Luego de tres minutos hube de recordarte que esperaba por tu canción, empezaste un ejercicio de “bocca chiusa”. Luego, cuando me resignaba a solo oir aquel murmullo ahogado, soltaste un chorrito de voz que fue ensanchándose con la letra. Me sorprendiste con aquel inglés de memoria. No sabía que te sabías “Polvo de estrellas” en ese idioma: “And now the purple dusk of twilight time, steals across the meadows of my heart, high up in the sky the little star climb, always remind me that we’re apart…”
Alfonso L. Tusa C
viernes, 6 de junio de 2014
Escapadas
La sonrisa del corredor abarcaba la muchedumbre en todas direcciones. Entre empujones y codazos suaves fijaba el objetivo tras la pancarta de la salida. Ustedes jamás podrán alcanzarme una vez llegado el kilómetro decisivo. No lo hicieron en El Palito en medio de aquella carretera espejeante de sol meridiano, donde más de uno largó una rueda de tomate, ni en el circuito de adecuación en medio de los desniveles asfixiantes de las subidas, ni en las calles planas de Chacao. Nunca podrán hacerlo porque tengo el secreto para dejar atrás cualquier resuello, por más legítimo que sea. Fernando tenía rato afilando la mirada hacia el hígado de Jorge. ¿Y cual será ese secreto chico? El silencio de la muchedumbre se filtraba entre respiraciones y saltos nerviosos.
En la primera esquina de hidratación había un conjunto de steel band que animaba con un pasaje de Simón Díaz que siempre había dejado intrigado a Fernando “Si por quererte así me das olvido…” ¿Qué tipo de novia podía haber inspirado a Simón para forjar esa canción que partía algo en los pulmones, especialmente cuando se completaban los primeros cinco kilómetros de una carrera donde los codazos y manotazos abundaban en cualquier pelotón. En las aceras de la esquina permanecían cerros de tierra removida para cambiar las tuberías de aguas negras. Nueves meses habían convertido los montones de tierra en piezas de escultura, más duras que las conciencias de quienes se llaman “trabajadores como los obreros” y que la idiotez de un fanatismo que enmudece a un sector del pueblo.
Zancadas a ritmo variable despuntaban estrategias tempraneras que amenazaban con desprender un grupo de siete corredores. Jorge entre ellos. La sonrisa burlona volteaba intercalada con inflamaciones torácicas y puntas de rodillas cercanas a las primeras costillas. Fernando intentaba silbar las percusiones del steel band junto a l guayabo de Simón. Dos gotas de agua secas entre la clavícula y una punzada en el hígado aprisionaban los pasos acalambrados de los zapatos desgastados. Sabía que tenía que mantener el paso, sino iba a ser muy difícil dar caza a aquellos ratones de monte que se internaban en el asfalto y devoraban cualquier pendiente cual si tuvieran oxígeno en todos los pulmones. Apenas Fernando llegaba a rozar las brazadas, Jorge ensayaba codazos. Fernando los esquivaba con encogidas o pasos al costado. Nada que ver con la inclusión y la consideración que planteaba en las reuniones cuasi clandestinas donde planteaba las “bondades” que traería al país su propuesta política. Fernando apretó el paso hasta mantener el rimo de Jorge y otros tres corredores.
En media de los peldaños más brutales Fernando intentó avanzar entre inspiraciones forzadas. Cada desplazamiento en la escalada develaba espacios blancos en la mente ajustados con un vacío en el estómago y las fauces apretadas de una realidad a toda mecha disfrazada en las burlas de quienes corrían, y bien duro, para evitar tener que dar explicaciones. En la cima de la colina había una representación de “El Dictador” de Charles Chaplin. Varios jadeos rodeaban las miradas Fernando seguía escasos cuatro metros de Jorge. Punzadas en las piernas. Ardores en la espalda. Sin embargo la vista clavada en su objetivo lo hacía morder asomos de palabras al aprovechar la bajada para murmurar en la oreja de Jorge. Ahora es cuando hay carrera, y vienen remates cada vez más duros, así me vaya el alma en ellos.
Las cercanías de cualquier llegada espeluznante, de las que parten el alma y soplan en las heridas, siempre alojan envolturas de un celofán oscuro que pareciera asfixiar las esperanzas en los pechos distendidos de quienes lanzan sus postreros vestigios de animales azoícos. Ni todos esos vidrios incrustados entre los dedos de los pies, ni el azufre más enterrado en el fondo de los pulmones, ni los gritos más destemplados de una madrugada de sentencias a espaldas de la integridad humana, si esa que pareciera un bufido fugaz en medio de un remolino. El remate de Fernando soltó todos los miedos y antes que esquivarlos corrió junto a ellos y sintió como lo empujaban hasta alcanzar los pasos de Jorge, los embudos se quebraban en su rostro, y por más que quería embalar hacia adelante, un coro de rugido lo templaba hacia atrás, los monstruos se habían volteado y estiraban las garras hacía su cerviz. La huída hacia adelante se quedó a más de media cuadra de la meta. Fernando soltaba más los pasos sobre el asfalto, apretaba bien las pisadas, quería comprobar que si había llegado a la transición.
Alfonso L. Tusa C.
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