jueves, 3 de noviembre de 2016
Marineros liberados relatan años de tortura a manos de piratas somalíes,
Jeffrey Gettleman. The New York Times. 24-10-2016.
Nairobi.- La tripulación del Naham 3, un barco pesquero, nunca olvidará el día de 2012 cuando desaparecieron.
En las primeras horas de la mañana del 26 de marzo, en algun lugar de las aguas azul marino del océano Índico occidental cerca de las islas Seychelles, un bote pequeño emergió de la bruma. Se encimó sobre el Naham en una lluvia de disparos.
“¡Son los piratas! ¡Son los piratas!” gritó el capitán.
Lo que siguió fueron cuatro años y medio de cautiverio, durante los cuales los miembros de la tripulación fueron golpeados con palos de bambú, comieron ratas para sobrevivir y fueron llevados a punta de pistola en un paso del desierto somalí por una banda de piratas quienes estaban convencidos de que iban a hacer muchos millones de dólares.
Todo terminó este fin de semana. Los piratas finalmente cedieron, al aceptar una cantidad menor para liberar a los 26 miembros sobrevivientes de la tripulación del Naham 3 después de uno de los secuestros piratas más largos jamás realizado.
El lunes, los miembros de la tripulación se reunieron en un hotel para hacer un recuento de su odisea. Usaban ropas donadas y mostraban sonrisas relajadas, parecían más un equipo deportivo en camisas polo azul. Los marineros recorrieron varios países asiáticos, incluyendo Filipinas, Vietnam, China y Camboya.
“Algunos de los hombres de mi tripulación decían, ‘Nunca volveremos a casa. Moriremos aquí’”, dijo Antonio A. Libres Jr., uno de los antiguos rehenes. “Pero yo nunca me di por vencido”.
Mr. Libres, un marinero filipino, parecía casi confundido acerca de cómo sus captores podían ser tan desalmados. “Los piratas son peores que los animales”, dijo él. “No puedes entender a esa gente”.
El problema de la piratería en Somalia ha disminuido en comparación a hace cinco años, cuando cantidades de barcos eran secuestrados y los piratas esperaban que los millones cayeran del cielo. (Esa era la forma preferida de cobrar los secuestros, envolviendo pacas de billetes en plástico y lanzándolos desde aeroplanos en paracaídas).
Las compañías navieras eventualmente aprendieron la lección y emplearon guardias armados para disparar a los barcos piratas. La seguridad agregada, junto al incremento de las patrullas marinas en la navegación occidental, aplacó el frenesí pirata. De acuerdo al programa antipiratería de la Unión Europea, no hubo ataques de piratas somalíes contra embarcaciones comerciales en 2015 y no se ha registrado ninguno este año, hubo 176 ataques en 2011.
Aun, docenas de marineros permanecían en cautiverio desde ataques anteriores. Los negociadores habían trabajado por años para liberar la tripulación del Naham 3, una embarcación de bandera omaní secuestrada mientras pescaba atún cerca de las Seychelles.
“Los piratas fueron maleducados, obstruccionistas, desmotivados y surrealistas”, dijo Leslie Edwards, el negociador líder para la liberación de los marineros. “Ellos seleccionaron pescadores pobres de países pobres de familias pobres. Soñaban con grandes cantidades de dinero que nunca iban a conseguir”.
Al final, los negociadores trabajaron con grupos de personas mayores en Somalia para persuadir a los piratas de aceptar una cantidad de dinero relativamente menor para cubrir los costos de mantener a los cautivos por 1.672 días. Los negociadores no revelaron la cantidad, aunque dijeron que fue “nada” comparada con lo que los piratas pedían originalmente. Un bufete británico ayudó a recaudar el dinero, y la misión de rescate fue coordinada por Oceans Beyond Piracy, un proyecto desarrollado por una organización estadounidense sin fines de lucro.
Los marineros dijeron que a menudo sobrevivían con un litro de agua diario en el desierto somalí donde las temperaturas normalmente están por encima de los 100 ºF. Tenían tan poca comida que se vieron forzados a capturar ratas, pájaros y gatos salvajes para comer. La peor parte, dijeron ellos, fue ver morir a tres compañeros, dos por enfermedad, otro muerto a tiros.
“Aún si le digo las peores palabras del mundo, esas no son suficientes para ellos”, dijo de sus captores Arnel Balbero, otro marinero filipino.
Pero dijo que no valía la pena seguir furioso por eso.
“¿Qué vas a hacer?” dijo él- “Lo más importante es empezar de nuevo”.
Ese inicio, dijo él, será en tierra firme. Le ha prometido a su familia que nunca regresará al mar.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
viernes, 21 de octubre de 2016
Bob Dylan Premiado con el Nobel de Literatura.
Sewell Chan y Ben Sisario. 13-10-2016.
El cantautor Bob Dylan, 75, ganó el premio este jueves 13 de octubre.
El cantautor Bob Dylan, uno de los músicos más influyentes del mundo, fue premiado con el Nobel de Literatura este jueves por “haber creado nuevas expresiones poéticas en la gran tradición de la canción americana”, en palabras de la academia sueca.
Es el primer estadounidense en ganar el premio desde la novelista Toni Morrison, en 1993. El anuncio de Estocolmo fue una sorpresa: Aunque Mr. Dylan, ha sido mencionado a menudo por tener cierta aproximación externa al premio, su trabajo no se ajusta a los cánones literarios de las novelas, poesía y cuentos que el premio ha reconocido tradicionalmente.
“El trabajo de Mr. Dylan permanece carente de convencionalismos, destreza manual, intelecto pop o guiños a su audiencia”, escribió Bill Wyman, un periodista, en un ensayo de opinión del New York Times en 2013 en el que discutía la factibilidad de que Mr. Dylan obtuviese el premio. “Su lírica es exquisita; sus preocupaciones y temas son atemporales; pocos poetas de cualquier época han visto a su trabajo tener más influencia”.
Sara Danius, académica literaria y secretaria permanente de la academia sueca de 18 miembros, la cual entrega el premio, describió a Mr. Dylan como “un gran poeta en la tradición del habla inglesa” y lo comparó con Homero y Safo, cuyos trabajos fueron presentados oralmente. Cuando le preguntaron si la decisión de conceder el premio a un músico indicaba una ampliación en la definición de literatura, Ms. Danius respondió sonriendo, “Los tiempos están cambiando, quizás”, parafraseando una de las canciones de Mr. Dylan.
Mr. Dylan surgió en la escena musical de Nueva York en 1961 como un artista en la tradición de Woody Guthrie, cantando canciones de protesta y rasgando una guitarra en los clubes y cafés de Greenwich Village. Pero desde el principio, Mr. Dylan se distinguió por sus letras impactantes y un estilo particular de escribir canciones que lo convirtió en fuente de fascinación para artistas y críticos. En 1963, el grupo folklórico Peter, Paul y Mary alcanzó el puesto 2 en la lista Billboard de música popular con una versión de su canción “Blowin’ in the Wind”, con frases ambíguas que evocaban a Eclesiastés.
En pocos años, Mr. Dylan estaba confundiendo la noción de la música folklórica, con canciones cada vez más complejas y movimientos hacia un sonido más cercano al rock ‘n’ roll. En 1965, él tocó con una banda eléctrica de rock en el Newport Folk Festival, provocando controversia en los puristas folklóricos quienes lo acusaron de venderse.
Luego de los reportes de un accidente de motocicleta en 1966 cerca de su casa en Woodstock, N.Y., Mr. Dylan se alejó más de la vida pública pero siguió siendo muy fértil como compositor de canciones. Su carrera ha continuado para sorprender a las fanáticos y críticos y ha generado uno de los cuerpos de trabajo más analizados densamente en la historia de la música popular.
Su álbum de 1975 “Blood on the Tracks” fue interpretado como un recuento poderoso de la ruptura de una relación, pero solo cuatro años después los temas cristianos de “Slow Train Coming” dividieron a los críticos. Sus dos albumes más recientes fueron íconos del pop tradicional que han sido asociados con Frank Sinatra.
Desde 1988, Mr. Dylan ha hecho giras casi constantemente, inspirando un nombre no oficial para su itinerario, la Never Ending Tour. El fin de semana pasado, él ejecutó la primera de dos actuaciones en Desert Trip, un festival en Indio, Calif., que también contó con los Rolling Stones, Paul McCartney y otras estrellas de los años ’60.
Mr. Dylan nació el 24 de mayo de 1941, en Duluth, Minn., y creció en Hibbing. De adolescente tocaba en bandas, influenciado por el músico folklórico Woody Guthrie, los autores de la Beat Generation y los poetas modernos.
Mr. Dylan, cuyo nombre original es Robert Allen Zimmerman, se identifica como cristiano y ha lanzado varios álbumes de canciones inspiradas en la religión, pero él nació en una familia judía.
El crítico Greil Marcus, uno de los más estudiosos del trabajo de Mr. Dylan, ha examinado la influencia de la “Anthology of American Folk Music” de Harry Smith en su música, una compilación de 1952 que fue crucial en el revivir folklórico en los Estados Unidos. Mr. Dylan oyó por primera vez la antología en 1959 luego que había abandonado la University of Minnesota.
En 1962, Mr. Dylan firmó un contrato con el productor de discos John Hammond para su primer álbum, “Bob Dylan”. Tenía solo 22 años cuando actuó en la marcha a Washington por trabajo y libertad, cantando “When the Ship Comes In”, con Joan Baez y “Only a Pawn in Their Game”, un recuento del asesinato del activista de los derechos civiles Medgar Evers, antes que el Reverendo Dr. Martin Luther King Jr. pronunciara su discurso “I Have a Dream”.
“A medida que avanzaron los años ‘60”, escribió Giles Harvey en The New York Review of Books en 2010, “Dylan se sintió cada vez más frustrado con lo que él llegó a entender como las políticas izquierdistas doctrinarias y propagandísticas de la militancia floklórica”. Él “empezó a escribir una especie de verso visionario sin sentido, en el cual la América ruda, sin ley, de la música folklórica tradicional, chocaba con un ensamblaje surrealista de personajes de la historia, literatura, leyenda, la Biblia, y muchos otros lugares”.
David Hajdu, un crítico de música para The Nation quien ha escrito de manera extensa acerca de Mr. Dylan y sus contemporáneos, dijo que el reconocimiento del Nobel era una deuda de mucho tiempo y que estaba dirigida en parte a rendir honor al amplio movimiento musical americano del cual surgió Mr. Dylan.
“Es parcialmente un reconocimiento a toda la tradición que Bob Dylan representa, así que es parcialmente un premio retroactivo para Robert Johnson y Hank Williams y Smokey Robinson y los Beatles”, dijo Mr. Hajdu en una entrevista el martes. “Eso debió ser tomado en cuenta seriamente como una forma de arte hace mucho tiempo”.
Al otorgarle el premio de literatura a Mr. Dylan, el comité Nobel puede también estar reconociendo que la brecha entre el gran arte y las formas más comerciales de arte se ha reducido.
“Es literatura pero es música, es actuación, es arte, es altamente comercial”, dijo Mr. Hajdu. “Las viejas categorías de arte alto y bajo, han colapsado por mucho tiempo, pero ahora esto se ha hecho oficial”.
Los numerosos álbumes de Mr. Dylan, los cuales la academia sueca ha descrito que tienen “un tremendo impacto en la música popular”, incluyen “Bringing It All Back Home” y “Highway 61 Revisited” (1965), “Blonde On Blonde” (1966) y “Blood on the Tracks” (1975), “Oh Mercy” (1989), “Time Out Of Mind” (1997), “Love and Theft” (2001) y “Modern Times” (2006).
“Dylan ha grabado un gran número de álbumes relacionados con temas como la condición social del hombre, la religión, la política y el amor”, dijo la academia sueca en una nota biográfica que acompañó al anuncio. “Las letras han sido publicadas en las nuevas ediciones, bajo el título de ‘Lyrics’. Como artista, él es muy versátil, se ha mantenido activo como pintor, actor y guionista”.
La academia agregó: “Desde finales de los años ’80, Bob Dylan ha hecho giras persistentemente, una experiencia llamada “Never Ending Tour”. Dylan tiene estado de ícono. Su influencia en la música contemporánea es profunda, y él es el objeto de un flujo estable de literatura secundaria”.
Junto a sus álbumes, Mr. Dylan ha producido trabajo experimental como “Tarantula” una colección de prosa poética de 1971, y “Writing and Drawings”, una compilación de 1973. El primer volumen de su autobiografía, “Chronicles”, publicado en 2004, recuenta sus primeros años en Nueva York, a donde se mudó a la edad de 19 años.
Los numerosos honores de Mr. Dylan incluyen el Grammy, premios de la Academia y Golden Globe, fue inducido al Salón de la Fama del Rock & Roll en 1988 y fue premiado con la Presidential Medal of Freedom en 2012. “Para el momento cuando él tenía 23 años, la voz de Bob, con su peso, su poder único, estaba redefiniendo no solo como sonaba la música, sino el mensaje que transmitía y como eso hacía sentir a las personas”, dijo el Presidente Obama en la ceremonia de la Casa Blanca. “Hoy, todos, desde Bruce Springsteen hasta U2 tienen con Bob una deuda de gratitud. No hay un gigante más grande en la historia de la música estadounidense. Todos estos años después, él todavía persigue ese sonido, aún investiga por un poco de verdad. Y tengo que decir que soy un gran seguidor suyo”.
El Nobel implica un premio de 8 millones de coronas suecas, o un poco más de 900.000 dólares. El premio de literatura es entregado más por la escritura de toda una vida que por una sola obra.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
lunes, 10 de octubre de 2016
Saluda a todos
Matt Baiamonte. Entrenador de boxeo. The Players’ Tribune. 27-07-2016.
Recuerdo la primera vez que manejé un carro con Angelo Dundee.
Yo todavía estaba verde, relativamente nuevo como entrenador, y le había dado el aventón en su ruta hacia el gimnasio.
Todo el que maneja mucho conoce lo que se siente cuando tienes a alguien que admiras observándote. Tu forma de manejar importa. Lo haces más complicado que lo normal porque quieres operar el vehículo perfectamente. No quieres aumentar la velocidad, pero no puedes manejar muy lento. Te aseguras de no agredir a nadie, pero tampoco puedes ser tan pasivo. Y después desde el punto de vista de lo ideal, se supone que también debes mantener una conversación interesante.
Yo estuve literalmente sudando plomo todo el camino, y el sol de Miami no me ayudaba. Las cosas iban saliendo lo sufuicientemente bien, o así pensaba. Esto es, hasta nos detuvimos a pagar en el peaje al final del autopista. Bajé el vidrio de la ventanilla, le entregué el dinero efectivo a la mujer, y seguí. Todo eso tomó menos de 30 segundos.
Antes que me pudiera cambiar al canal derecho, Angelo me dio una buen puñetazo en el brazo. Creanme, ese tipo todavía sabe como lanzar un puño, aun a sus más de 70 años.
“¿Qué pasa contigo?”
Tomé un espacio doble. No había carros alrededor. Aceleré razonablemente después de la parada. Y había pagado complete, ¿cierto? ¿De que demonios hablaba Angelo?
“Ni siquiera saludaste a la dama”.
Traté de rcuperarme en mi sorpresa, ero no vi ninguna mujer en ninguna parte. “¿Cuál dama?”
“La dama de allá atrás. Esa pobre mujer está en la cabina de pago todo el día para personas como tú lanzándole el dinero. Ni siquiera dices hola. Ni le preguntas, ‘¿Cómo le va?’ Ni siquiera le dices, ‘Gracias. Que tenga un gran día’”.
Yo no sabía como responder.
“Desde ahora en adelante, Matt, tienes que decir hola. Dile hola a todos “.
Ese es el tipo de persona que era Angelo. En realidad él me gritó por no preguntarle a la trabajadora de la cabina como le iba ese día. Aún oigo su voz en mi cabeza cada vez que manejo y paso por una cabina de pago.
Esa fue solo una lección de muchas que Angelo me enseñó acerca del boxeo y la vida, pero esa fue una muy importante. Saludar y ser amigable, esas cosas importan mucho.
Él era insistente. “Siempre tienes que tratar bien a las personas”, me decía. “No cuesta nada ser agradable”. De todo lo que aprendí en mi tiempo junto a él, ese simple principio es el que me ha ayudado más.
No sé donde estaría si Angelo no me hubiese tomado a su cuidado hace muchos años. La verdad es que antes de conocerlo, yo era una persona dañada, no entendía completamente la importancia de ser una buena persona. Puede parecer ridículo. Ese es el tipo de cosas que se supone debes aprender mientras creces. Yo no lo hice.
Crecí en una familia italiana grande con muchos tíos, tías y primos, siempre se metían debajo de mi piel diciendo la misma cosa: “Vas a terminar como tu papá”.
Me lo decían de frente y los oía murmurar a mis espaldas también. Me molestaba cuando me comparaban con mi papá. Imagino que era porque yo les recordaba mucho lo que él hizo cuando estaba creciendo. Ahora puedo ver que aquellos comentarios no eran una predicción de mi futuro. Ni estaban dirigidos a lastimar mis sentimientos.
Eran una precaución.
Cuando yo era un niño pequeño, vivíamos en una casa grande de una agradable vecindad de Queens. Tres plantas y un sótano. Yo tenía una habitación propia y mi hermana tenía la suya. Y teníamos dos Jaguar convertibles en nuestro garaje. Era maravilloso. No tenía idea de lo que mi papá hacía en aquellos años. Él solo salía y luego regresaba de pronto, y así es como era.
Y entonces tengo esa memoria distinta. Yo era muy joven, fue en algun momento de mediados de los años ’70, estoy en la habitación de mi abuela. Todos la abrazan, todos los ojos están húmedos.
¿Por qué todos están llorando?
Mi papá, el hijo de ella, se había “ido lejos a trabajar”, me dijeron a mí. Como eventualmente sabría después, el “nuevo” trabajo de mi papá era en Connecticut.
En una prisión federal.
¿Has visto alguna vez la película Goodfellas? Bien, mi papá fue ladrón de bancos dos veces y hacía todo ese tipo de cosas. Robar camiones, todo eso. Seguro, eso parecía interesante en la película, pero te puedo decir que no hay nada glamoroso en ese estilo de vida. Eso puede destrozar una familia.
No lo visitamos mucho en Connecticut. Mi mamá decía todo el tiempo que él estaba “lejos trabajando”.
Mientras él estuvo ausente, la familia tuvo dificultades. Todas las cosas que teníamos: La casa, los carros, los muebles, todo nos lo quitaron. Mi mamá precipitó las cosas y fuimos fortzados a midarnos a un apartamento pequeño. En invierno todos teníamos que concentrarnos alrededor de la cocina para mantenernos calientes. Por semanas, todo lo que comíamos era sandwiches de mayonesa. Esa vida que habíamos conocido previamente, había desaparecido junto a mi papá.
Yo probablemente tenía siete años de edad cuando él se fue. Mi familia pensó que lo mejor era no decirnos la verdad a mi hermana y a mí acerca de donde estaba él. Aunque a esa edad no logre armar el rompecabezas, eventualmente empecé a notgar que tal vez las cosas no habían ocurrido de la manera que parecía.
En su primera semana luego de salir de prisión mi papá le compró un carro nuevo a mi mamá. No teníamos nada y eso fue lo primero que él compró. No estaba modificando su estilo de vida. Yo sospechaba que todos teníamos que psar por más penurias, antes que él pudiera detenerse.
En un año, él empezó a desaparecer otra vez. Y cuando estaba por ahí, me sacaba de la escuela para que lo acompañara en sus giras por Manhattan, desde el Lower East Side hasta subir a Harlem. Yo no sospechaba nada. No parecía inusual tener un día de paseo aquí o allá en una relación padre-hijo.
El punto es que estábamos en busca de heroína. Yo esperaba en el carro en vecindades riesgosas mientras el trataba de conseguir drogas. A esa edad es difícil saber que lo que haces está equivocado si uno de tus padres te dice que está bien. Yo estaba casi tan perdido como él.
Una vez que la familia de mi padre descubrió lo que ocurría, una de sus hermanas mayores y su esposo nos enviaron hacia Florida. Todo ocurrió muy rápido, y sentí mucha rabia hacia mi madre debido a la mudanza. Sentí que ella de nuevo me estaba quitando a mi papá. Por supuesto, yo no veía el panorama completo. No pensaba en como él la había tratado y todo lo que le había hecho pasar. Yo no sabía de los negocios de él y del abuso físico que le infligía a ella. Solo pensaba en mí. Empecé a rebelarme y rechazaba ir a la escuela. Todo parecía sin sentido para mí. Pasé dos años protestando en Florida, antes que mi mamá me dijera, “Está bien, si quieres regresar con tu papá, regresarás con tu papá”. Justo cuando yo había planes para regresar a la ciudad de Nueva York, mi papá nos sorprendió al volar hacia Florida para informar de una noticia.
Él era HIV positivo.
En aquel entonces, había mucho desconocimiento acerca del HIV. Las personas pensaban cosas ridículas, como que podrías contagiarte solo con respirar el aliento del afectado. Y no exagero. El público sabía muy poco. Así que tener un padre con HIV me convirtió en alguien extraño.
Sin embargo, yo era terco. Insistí en que quería regresar a Nueva York. Cuando bajé del avión, mi futura madrastra me fue a recibir.
“Vine sola. Tu papá estaba muy enfermo para salier de casa hoy”.
Y por los próximos dos años, viví con mi papá en Nueva York. En ese momento yo tenía 14 años, y casi al regresar a la ciudad, recai en un patrón familiar. Mi papá empezó a forzarme a escaparme de la escuela otra vez para que lo acompañara a buscar heroína con el carro cada semana. Ahora que yo tenía más edad, él se drogaba en el asiento del copiloto, y yo tenía que manejar el carro de vuelta a casa. Algunos días cuando regresaba de la escuela, lo encontraba con una sobredosis en el piso y una aguja hipodérmica en su brazo.
En ese momento, entendí que necesitaba una manera de evitarlo. Un tipo de escape. Como muchos jóvenes, me incliné hacia los deportes. Futbol americano, pista y levantamiento de pesas, para ser exacto. Los fines de semana, iba a casa de mi abuela porque no quería estar en el desastre de la casa.
Hasta conseguí un trabajo lavando platos en un restaurant las noches cuando no tenía práctica de futbol, así no tendría que ver a mi papá. Cuando finalmente era tiempo de regresar a casa, yo siempre rezaba que él ya se hubiese dormido. Empecé a trabajar fuera más y más, porque sabía que tenía que estar listo para él si me buscaba. Podía pasar en cualquier momento.
Poco despues que terminé el décimo grado, mi papá decidió que nos íbamos a mudar para Virginia, cerca de donde había estado viviendo su hermano. Seré honesto, pensé que él había recapacitado cuando llegamos allá ese verano. Él parecía realmente querer ordenar su vida. Y pensé que Virginia era perfecta para él. Recuerdo pensar, “Está bien, no hay manera de que se meta en problemas aquí. Aquí no hay absolutamente nada”. Eso duró tal vez, tres o cuatro meses. Pronto, él estaba viajando hacia Nueva York los fines de semana y regresaba a casa con el carro cargado de implementos.
Una bicicleta pequeña, herramientas de jardinería, equipos electrodométicos. “Oh”, decía él. “De regreso me detuve en una venta de garaje”.
Recuerdo que tuvimos una gran pelea cuando yo era aun adolescente. Luchábamos en el suelo, esa fue la primera vez que pienso que ambos sabíamos que yo lo podía vencer. No quería que él sangrara debido al HIV, asi lo que lancé a un lado y él fue por su pistola. En ese momento, me rendí. Lo miré y dije, “Se acabó la pelea, haz lo que quieras hacer”. Él me tomó con una llave de lucha y me golpeó, y entonces se detuvo. Pero fue un momento importante. Despues de todos esos años, finalmente me había hecho lo suficientemente fuerte para enfrentar a mi padre.
Regresé a casa desde la escuela dos semanas después de uno de sus viajes a Nueva York y todas la luces estaban prendidas y el fregadero estaba lleno de platos sucios, pro no había nadie.
Mi madrastra llegó dos horas después.
“Todo ese material que tu padre trajo a casa. Él lo robó. Los policías vinieron y lo arrestaron”.
Todos hablaban de eso. Él tenía ese lugar donde merodeaba en Route 13 con una van y robaba los botes que encontraba en los remolques. Esa ruta es tan rural, solitaria, que a él se le hacía fácil conectar los remolques a su van y llevarlos a Nueva York. Yo estaba tan avergonzado. Todo había salido en los periódicos. En mi liceo todos se reían de mi a diestra y siniestra. ¿Pero saben una cosa? Yo estaba feliz de que mi papá fuera a la cárcel. Tal vez finalmente iba a corregir sus actos.
No quería visitarlo mientras estuviera en prisión. Pero la víspera de Navidad de mi últimop año en la escuela secundaria, me olvidé de eso y fui con mi tío a visitarlo. Fuimos a la prisión y esperamos, pero él no quiso vernos. Ni siquiera fue a la habitación. Esa resultó la última vez que estuve en el mismo lugar donde estaba mi padre. Él murió de sida poco después.
En ese momento estaba en una encrucijada, sin padre y con el final de la escuela secundaria acercándose rápido. Mje podía quedar en Virginia o regresar a Florida para vivir con mi mamá.
Si me hubiese quedado, probablemente habría terminado como la mayoría de las personas del pueblo, trabajando en la fábrica de pollos. No hay nada malo en esa vida, pero yo sabía que quería algo más.
Me fui a Florida y antes que pudiera establecerme, mi mamá descubrió que tenía HIV. Fue mi peor pesadilla. No puedes estar preparado para este tipo de noticia. Como podrán imaginar, ella había estado expuesta al virus en algún momento cuando todavía estaba con mi papá.
Durante los cuatro años que viví con mi papá, no había estado en contacto con mi mamá. Sabía que era mi falta. Había llegado a Florida con la esperanza de recuperar mi relación con ella, pero ella necesitaba más que eso. Me encontré buscándole citas y llevándola a ver médicos. Mientras tanto, otros en mi familia estaban preocupados por mí.
Pienso que una de las cosas buenas que mi papá hizo por mi fue presentarme el deporte del boxeo. Me dio un puñado de afiches cuando yo era muy joven que todavía tengo. Sugar ray Leonard vs Roberto Durán, la primera vez que pelearon en Montreal. Ali-Holmes en 1980. Y tengo ese plato de cristal que él adoraba, una conmemoración de el enfrentamiento Ali-Norton III en Yankee Stadium. Al ser italiano, mi papá me sentaba en el sofá para ver todas las peleas de Ray (Boom Boom) Mancini. Era difícil no quedar enganchado, al crecer con una memoravilia como esa y ver a los grandes peleadores de los años ’80.
Cuando llegué a Florida, sin embargo, yo tenía un resquemor en el hombro. Me parece que estaba molesto con el mundo por algunas de las cosas que había presenciado de niño. Debido a mi papá, yo había jurado que nunca me involucraría con drogas. Me mantuve firme con eso, pero aún así tenía mi cuota de porquerías de la adolescencia.
El novio de mi hermana en ese momento era entrenador de boxeo, e insistía en que yo fuera al gimnasio. O haces eso, dijo él, o terminarás muerto, o en la cárcel.
Propbablemente él estaba en lo cierto.
Entonces, mi placa de licencia estaba personalizada con “2 to None”, debido a que mi peleador favorito era Michael Nunn, quien entrenaba con Angelo Dundee. Un día, el novio de mi hermana vio mi placa y sus ojos brillaron.
“Hombre, ¿sabes que Angelo está en un gimnasio a dos cuadras de tu casa?”
No vacilé. Subí a mi carro, me dirigí hacia allá y caminé hacia Angelo. No es broma. Angelo fue muy considerado cuando me dijo, “Hijo, solo entreno profesionales. Nada de aficionados. Lo siento”.
Esa fue una manera educada de decir no, pero no lo tomé como un no. Me imaginé que pelearía como aficionado y luego Angelo me tomaría cuando saltara al profesional. Ingenuo ¿no?
Yo trabajaba en una venta de carros en ese momento y trataba de ir al gimnasio tanto como pudiera, pero con la condición de mi mamá desmejorando rápidamente, era difícil. Mi madre, esa mujer fuerte y vibrante, se estaba deteriorando y no había nada que yo pudiera hacer. Poco después que regresé a Florida para reparar nuestra relación, ella pasó a mejor vida.
Una vez por mi cuenta, yo sabía que tenía que trabajar. Empecé a trabajar por turnos los fines de semana en un club nocturno de Miami Beach. Por cinco años, trabajé en la venta de carros durante el día y en el club toda la noche. A la vez, trataba de conseguir mi objetivo y mantenía mi entrenamiento boxístico cada vez que podía.
El gimnasio donde yo entrenaba en Miami Beach, estaba a pocas cuadras del famoso 5th Street Gym de Angelo. Yo iba allí cada vez que podía para rogarle a Angelo y a Luis Lagerman, uno de sus discípulos, que me dejara entrenar con ellos. Yo sabía que para entonces era muy viejo para pelear, pero quería ser entrenador.
Eso tomó mucha perseverancia. Finalmente me dejaron trabajar con ellos, pero solo como aguatero. No me pagaban y no me permitían hablar con ellos en el gimnasio, y yo estaba orgulloso.
Me iba a convertir en entrenador de boxeo y Angelo Dundee me iba a mostrar el camino.
“Así fue como aprendí; y así es como aprenderás”, me dijo Angelo. Y por dos años, eso fue exactamente lo que hice. Trabajé en mi escalada, sin considerar ningún trabajo insignificante. Si yo era un aguatero recogiendo escupitajos, iba a ser el mejor aguatero que todos esos tipo habían visto. Al comienzo, la única vez que yo pidía hacer preguntas era después que nuestras sesiones habían terminado por completo. Yo hacía mi trabajo y trataba de aprender todo lo que podía.
Seguí trabajando en la venta de carros y en el club nocturno, pero veía mi tiempo en el gimnasio como un escalón real hacia una carrera. Nunca había tenido en mi vida algo por lo cual trabajar. Tener una meta tangible me dio mucha energía. Me iba a convertir en entrenador de boxeo y Angelo Dunde me iba a mostrar el camino.
Eventualmente, me permitieron hacer preguntas y opinar mientras estaba dentro del gimnasio. Despues de eso empecé a viajar a las peleas. A veces oyes a los tipos hablar acerca de ese momento cuando supieron que lo habían conseguido. Bien, definitivamente yo había conseguido uno de esos momentos.
Eso llegó en enero de 2005 en una pelea entre nuestro muchacho, David Estrada, y Chris Smith en el casino Mohegan Sun de Connecticut. Estábamos sentados ahí, entre el primero y el segundo asalto, y Angelo se volteó hacia mí y preguntó, “¿Qué piensas Matt? ¿En que deberíamos trabajar?”
Lo mire con la boca abierta por un Segundo. Quería pellizcarme, para cerciórame que aquello era real. Angelo Dunde me había pedido un consejo. Este era el tipo quien había estado en todas esas peleas épicas de Ali, Frazier, Foreman, Sugar Ray Leonard y muchos otros grandes. Y él quería saber que pensaba yo.
Le communiqué el major consejo que pude, y luego que terminara el asalto siguiente, Angelo se volteó hacia mi otra vez, “Eso funcionó de maravillas, hijo. ¿Qué piensas que es lo próximo? Y la pelea siguió en esa tónica, con Angelo implementando mis sugerencias.
Estrada terminó ganando por nocaut técnico.
Esa noche, sentí que finalmente tenía un propósito. Yo era un entrenador de boxeo verdadero. Me había ganado ese título.
La muerte de Muhammad Ali en junio me hizo pensar en una pequeña historia divertida. Que Angelo me había contado de él. Angelo siempre decía, “No le puedes enseñar nada a Ali porque él piensa que lo sabe todo”.
Ali no era único en ese sentido, pero Angelo tenía un método creativo para enseñarle a él y a otros peleadores con esa mentalidad.
La clave, para Angelo, era hacerle creer a Ali que él inventaba las cosas. Angelo me dijo que una vez trataba de conseguir que Ali centelleara su jab y levantara el pulgar, pero Ali no estaba escuchando. Angelo trató de conseguir que lo hiciera por una semana sin suerte. Entonces un día durante el entrenamiento, Angelo gritó, “Carajo, ¿donde aprendiste ese jab? Estás relampagueando esa muñeca y moviendo ese pulgar. Eso es perfecto. ¿Quién te enseñó eso?”
Ali lanzó otro jab, haciendo exactamente lo que Angelo quería, y entonces replicó, “Oh, he estado trabajando en eso por mi cuenta”.
Me refiero, ¿Qué tan brillante fue eso?
Esas fueron las cosas que tomé de Angelo, y las he llevado conmigo a través de los años que he entrenado tipos por mi cuenta.
A veces tienes esos atletas élite quienes tienen mucha confianza en si mismos, y eso es comprensible. Su autocreencia los ha llevado por grandes avenidas. Pero eso también puede ser una debilidad. Ellos no siempre responden bien cuando les dicen que hacer porque no están acostumbrados a eso. Como entrenadores, nuestro trabajo está en buscar la mejor manera de comunicarnos con ellos. Los métodos de comunicación de Angelo eran perfectos.
Él tenía muchos trucos mentales. Entendía a las personas y como llegar a sus motivaciones íntimas. Antes de Ali, en los años ’50, él entrenaba a un tipo que terminó siendo campeón mundial semipesado, Willie Pastrano. Angelo me contó esta historia de Willie:
La semana anterior a una pelea, Willie le cuanta a Angelo acerca de la casa que va a comprar con el dinero de su victoria, y Angelo lo escucha sin decir mucho. Al empezar la pelea, Willie estaba recibiendo castigo. Una paliza como se decía entonces.
Despues del final de uno de los primeros as altos, Willie regresa a la esquina desconcertado, lo primero que dice Angelo es, “Epa Willie, allá va tu puerta”.
Y Willie mira a Angelo como diciendo, ¿Qué estás diciendo de mi puerta?
“La puerta de tu condenada casa. A ese paso, no vas a comprar nada”.
Así que Willie va allá afuera y lo hace un poco mejor, pero todavía pierde. El asalto siguiente termina y Angelo regresa frente a él. “Allá van tus condenadas ventanas. Te digo que si pierdees el próximo asalto, tu techo se irá y estarás a un paso de quedar sin hogar”.
Willie regresa al cuadrilátero y bum, noquea al rival. No estoy jugando. Y Willie Pastrano no era conocido como noqueador.
La comprensión de Angelo respecto a la psique humana siempre me impresionó. Algunos días paso de entrenar a un boxeador profesional a un jugador ofensivo de futbol americano profesional a una persona promedio. Y alguien podría necesitar que lo trate diferente a otro, para sacar lo mejor de cada uno, tengo que reconocer que lo hace avanzar. Eso es parte de la razón por la cual me gusta recibir todo tipo de persona en mi gimnasio para que se ejercite.
Es interesante. Cuando yo era niño, me sentía tan aislado. No confiaba en nadie. Pero no fue hasta que me encontré con Angelo y aprendí a respetar a otros, que mi vida dio un giro. Si, te pueden ocurrir cosas malas. Cosas que no mereces , cosas quue nadie merece. Pero si te mantienes en el camino saludable, también pueden ocurrir cosas buenas. Cosas que ni siquiera aparecen en tus sueños más salvajes.
“¿Tendrías algun interés en entrenar a LeBron?
Nunca olvidaré cuando uno de mis regulares, un tipo llamado Paul, se me acercó después de una sesión y me preguntó eso. Paul era un tipo divertido, y era difícil decir cuando hablaba en serio y cuando estaba bromeando. Habíamos sido amigos desde que habíamos empezado a trabajar juntos unas semanas antes, pero ninguno de nosotros había dicho nada de baloncesto antes.
“¿LeBron? Como… ¿ese LeBron? Si, seguro. Eso sería algo atractivo”.
No lo pensé mucho. Nunca antes había entrenado a un jugador de la NBA, y sabía que no había manera que LeBron James fuese a boxear en mi gimnasio. Esto era en 2011, mientras avanzaba el paro, y yoimaginaba que él probablemente tendría varias prácticas de baloncesto por hacer.
“Bien. Voy a programar ese entrenamiento”, me dijo Paul. Asi, de pronto. Él se veía serio.
“¿Qué quieres decir con programar?”
“Oh. Me parece que nunca mencioné lo que hago para ganarme la vida. Hago mercadeo para Nike. Le he contado a LeBron acerca de ti y él quiere venir y ver que se hace en tu gimnasio”.
Las cosas no ocurren de esa manera. ¿Estaba él tratando de buscar una reacción mía? ¿Era eso solo una broma?
Entonces, un par de días después, recibo una llamada de Paul. “¿Aló? ¿Matt? ¿Piensas que serías capaz de entrenarlo dos días a partir de ahora?”
La cosa es, yo soy un bromista práctico así que sé cuan lejos pueden llegar las personas para hacer este tipo de bromas. Fui a casa esa noche y miré hacia el techo antes de quedarme dormido, tratando de identificar las motivaciones de Paul.
El día siguiente, Paul llamó para dejarme saber que LeBron había confirmado. Él planeaba ir la mañana siguiente.
LLega el gran día, y estoy sentado en el gimnasio esperando que alguien llegue al lugar riendo. “¿Paul? Oh, si, el estaba tomándote el pelo. Aquí tienes un par de zapatos para tus problemas”. Pocos minujtos despues, un par de tipos de Nike entran con una colección de otros zapatos.
Sobresaliendo sobre el grupo está LeBron James.
En ese momento, yo no era un fanático del baloncesto. Yo sabía que LeBron era un buen jugador, seguro, pero no sabía mucho más allá de eso. Él último tipo cuya carrera seguí fue Patrick Ewing. Imaginé que LeBron vendría, haría un pequeño entrenamiento, y eso sería todo. Eso fue lo que Paul me dijo que esperara.
Así que exigí a LeBron por una hora, nada muy intense, y entonces pensé que era tiempo de parar. “Está bien, eso estuvo bien. Buen trabajo hoy”.
Estrechamos manos, pero LeBron tenía unas caras de ¿Ah? “¿Qué quieres decir? ¿Ya terminamos?”
“Bien, si. Terminó la hora”.
“¿Podemos seguir?”
Lo juro, terminamos hacienda un entrenamiento de tres o cuatro horas ese día. Ejercicios de acondicionamiento, golpenando los sacos, hablando de estrategia. El asunto completo.
Recibí una llamada de Paul después que llegué a casa esa noche. Él insistió en que yo revisara la cuanta de Twitter de LeBron justo entonces. Eso fue antes que yo fuese asíduo a Twitter. Pensé que Paul estaba exagerando la situación.
Caramba.
LeBron llevó a D-Wade y a Chris Bosh con él. Ese fue el año cuando ellos ganaron su primer campeonato juntos. Solo tuve a esos tipos en el gimnasio un puñado de veces, pero pienso que se podía ver el efecto. Eventualmente, después de cada juego yo veía a D-Wade pretendiendo tener los guantes puestos y a LeBron boxeando con él.
Eso muestra un poco como se desarrolló todo cuando empecé a trabajar con Matt Damon también. Solo una racha de buena suerte y nuestras personalidades se mezclaron. Eso fue en 2008, antes de filmar Invictus, Matt empezó a ir al gimnasio para entrenar para su papel como jugador de rugby surafricano y por casualidad él y yo coincidimos. En algun momento, Matt se acercó a mi y me invitó a ir a SurÁfrica para la filmación de la película.
Me dije para mis adentros, Él no me va a llevar. Me está tomando el pelo porque le juegué una broma la semana pasada.
Pero pocos meses después, me encontré a quioén sabe cuantas millas de distancia en la habitación de un hotel sentado entre Clint Eastwood y Morgan Freeman. Ya yo había empezado a ayudar a Matt a entrenarse para su papel en la película Bourne, y hasta empecé a preguntar por la coreografía de las secuencioas de pelea. ¿Qué tal eso? Un muchacho como yo, de Queens, consiguiendo créditos en películas de acción de Hollywood.
Y aquí estamos ahora, con la próxima película de Bourne cerca del estreno. Ha sido un paseo divertido.
A veces es abrumador. No parece real. Pienso en el viaje que me trajo aquí. Yo no fui uno de esos niños soñadores. Yo solo quería avanzar. Nunca imaginé que entrenaría atletas profesionales y estrellas de cine. En todos esos años fue difícil para mi pensar en el futuro. Ni siquiera sabía si estaría vivo para verlo.
Por mucho tiempo, tuve problemas para discutir mi historia. Las memorias y la pérdida eran muy dolorosas. Pero entiendo ahora que eso es parte de quien soy. Mi niñez siempre tiene un impacto en mi vida actual, no importa lo que esté haciendo. Eso siempre me motivará. No quiero volver a comer sándwiches de mayonesa todos los días por semanas. No quiero vivir de la beneficencia pública. Pero sobre todo, no quiero dormir en el piso en una cocina hacinada esperando tener dos horas de sueño ininterrumpido cuando mucho. Pienso que eso siempre me guiará. Aunque sé que nunca dejaré que eso ocurra, el miedo me previene de renunciar, en el gimnasio y en toda mi vida.
No siento pena por mí. No es por eso que estoy contando mi historia. Quiero que las personas entiendan que si un muchacho como yo puede batallar a través de la adversidad, ustedes también pueden. No importa lo que hagan, no importa cuan torcidas puedan lucir la cosas, solo manténganse avanzando. Fijen metas a lo largo del camino, aún si no están seguros donde quieren terminar. Rodéense de personas que se interesen por ustedes de corazón. Manténganse positivos. No tenga miedo del trabajo duro.
Hay muchas cosas terribles que pueden pasar que estan fuera de tu control. Pero la única manera de avanzar entre ellas es tratar de convertirte en la mejor versión de esa persona quién se ha caído. Todo empieza con las cosas pequeñas. Sé una persona agradable. Dile hola a todos. Y mientras estás en eso, preguntales que tal está su día.
Siempre trata a las personas con agrado. No cuesta nada ser agradable.
***
Matt Baiamonte trabaja como entrenador para Matt Damon y colaboró en la coordinación de las peleas de la venidera película, Jason Bourne, la quinta entrega de la serie Bourne.
Traducción: Alfonso Tusa C.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Arroz, a la manera de mi madre.
David Tanis. The New York Times. 16-09-2016.
Mi madre fue una cocinera muy buena, pero dependía de las recetas. Tenía una caja pequeña repleta de ellas, algunas en tarjetas de citas, otras recortadas de los periódicos.
Estaba el pollo a la naranja de Millie Feinberg, el cual requería dos latas de refresco de naranja. Las pechugas agridulces de Aunt Louise estaban dibujadas en una tarjeta impresa en el tope con “desde la cocina de “.
En la misma gaveta estaba una copia de “The Settlement Cookbook: The Way to a Man’s Heart”, un ejemplar usado de “Joy of Cooking” y unos volúmenes de los libros de cocina Temple Israel Sisterhood, con gemas reales de cocina de colaboradoras como Mrs. Phillip Levy o Mrs. Morton Schwartz.
Compartir recetas era común entre sus amigas. Algunas se mantenían, mientras otras se hacían solo una vez, como el pudin de coliflor de Gloria Rothenberg; todos preferíamos la versión estandar de piña enlatada y requesón. Edie Mayer compartía sus recetas de rollos de pecana y barras de limón (ella era una panadera excelente), pero siempre sacaba un ingrediente clave para asegurarse de que nadie más fuese tan buena como ella.
Las cenas de los días de semana, había muslos asados de pollo, pastel de carne y calabaza guisada, o el ocasional filete de pez espada espolvoreado con paprika y acompañado de salsa tártara.
Pero yo siempre buscaba ver todas las opciones de cenas, entre las cuales había una rotación límitada de platillos. Podría ser un filete grueso de solomo marinado durante la noche con aderezo italiano de ensalada, y guisantes verdes franceses con hongos. El pastel de merengue de limón era una opción frecuente de postre. Aparecía una cesta de panes calientes recién comprados en la panadería.
Con suerte habría arroz con espinaca, uno de mis platos favoritos. Fui un niño que adoraba la espinaca. Pero esta opción requería de acompañantes ineludibles, implicaba cierto ensamblaje, y lucía un horneado especial en un plato de porcelana.
El arroz con espinaca llevaba dos paquetes de espinaca congelada, un par de tazas de arroz precocido, una generosa cantidad de almendras picadas sofritas lentamente en mantequilla y un puñado de pasas. Queso parmesano rallado ayuda a darle al arroz una corteza marrón crujiente. Era para morirse. Yo siempre esperaba que mi mamá se descuidara y tomaba un par de cucharadas extra.
Estos días estoy más inclinado a preferir otro tipo de arroz verde como el arroz verde mexicano o el condimentado arroz indio palak pulao. Cuando se acerca el ía santo judío, sin embargo, puedo tener el impulso de hacer el arroz con espinaca de mi madre (aunque mi versión lleva espinaca fresca y arroz jazmín).
No estoy seguro de donde sacó la receta ella. Quizás de la tía Shirley a través de Elaine Horowitz. Ella guarda todo.
Ingredientes
- 500 g. de espinaca-
- Taza y media de arroz blanco.
- Sal y pimienta
- 2 cucharadas de mantequilla, además de la que se usa para untar la bandeja.
- 1 taza de queso parmesano rallado.
- Media taza de almendras picadas.
- 1 taza de requesón
- 1 taza de Gruyere u otro queso suizo.
- ¼ de taza de pasas.
- Pizca de nuez moscada rallada.
- 1 cucharadita de corteza de limón rallada.
- 1 cucharadita de tomillo.
- 1 cucharadita de salvia.
Preparación
1. Ponga a hervir una olla con agua y sal. Agregar la espinaca y remover por 30 segundos. Sacarla con un cucharón y lavar con agua fría en un colador. Escurrir y cortar.
2. En la misma olla hervir el arroz por 10 minutos, de manera de dejarlo un poco crudo. Escurrir y extender en una bandeja de hornear hasta enfriar, luego transferir a un envase grande.
3. Calentar el horno a 375 º. Untar con mantequilla un platón para hornear y espolvorear con dos cucharadas de queso parmesano rallado.
4. Derretir dos cucharadas de mantequilla en un sartén pequeño a fuego medio. Agregar las almendras y sofreir.agitando hasta que se tornen doradas, cerca de dos minutos. Agregar las almendras al arroz.
5. Agregar el remanente de queso parmesano al arroz, junto con el requesón (ricotta), Gruyere, pasas, nuez moscada, corteza de limón rallada, tomillo y salvia. Sazonar ligeramente con sal y pimienta. Agregar la espinaca troceada y remover el arroz con una cuchara de madera para distribuir los ingredientes de manera homogénea. Transferir la mezcla al platón de hornear
6. Cubrir y hornear por 30 minutos, luego destapar y hornear por 10 minutos más, hasta que la corteza se torne marrón.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
miércoles, 21 de septiembre de 2016
Clafoutis, Como los quieras.
Melissa Clark. The New York Times. 09-09-2016.
Solía ser que los clafoutis siempre eran panquecas francesas horneadas con cerezas esparcidas.
Algunos clafoutis eran suaves como un flan; otros esponjosos y marrón dorado en el tope. Algunas versiones utilizan cerezas deshuesadas para hacerlas más fáciles de comer. Otras insisten con las cerezas enteras porque las semillas pudieran agregar cierta sabor a almendra. Y cuando no era temporada de cerezas, se usaban otras frutas como duraznos, ciruelas, fresas, hasta peras.
La dulzura era una necesidad, parte del negocio. Hasta que un día no lo fue.
Los clafoutis han pasado al lado salado. Ahora, además de las recetas clásicas servidas como postres o meriendas, se les verá rellenos de carne, vegetales y queso como opción de almuerzo o cena. Para alguien a quien le apasionen las texturas esponjosas como las del interior de un quiche, una frittata o un Yorkshire pudding, de hecho esta es una tendencia muy buena.
Hacer el cambio de dulce a salado es simple de hacer, mientras no se altere la estructura de la panqueca. La proporción de huevos a leche a harina necesita permanecer intacta.
Pero más allá de eso todo avanza. Agregar hierbas, especias y queso te dará una base de sazón agradable en la cual agitar ingredientes más sustanciales; carne, vegetales, pizcas de curry. Solo te debes asegurar que cualquier pieza de carnes y vegetales que uses este bien cocinado antes de agregarlo. Ellos no se cocinarán más mientras la panqueca está en el horno. Solo se calentarán a mientras el huevo batido que los cubre se fija e infla.
Esta versión rica en vegetales es un vehículo excelente para usar el último maíz del verano, al cual agregué hojas de remolacha suiza y ajoporro para darle colo y cuerpo, junto con ajo, hierbas, queso y pimienta negra y roja.
La panqueca se hornea hasta una tonalidad marrón y casi esponjosa en el tope, con un interior denso y rico. Pero se desinfla rápidamente. Así que para tener un drama al máximo, procura tener a los invitados en la mesa cuando la saques del horno. Dicho esto, la panqueca es perfectamente deliciosa después que se aplana. Puede no ser muy impresionante, pero en su variante de sabor salado, es igual de irresistible.
Ingredientes
¾ de taza de leche completa
¾ de taza de queso crema
4 huevos
2 ½ cucharadas de harina de trigo todo propósito
2 cucharadas de perejil picado
2 cucharadas de hojas troceadas de dill fresco
¾ de cucharada de sal
½ cucharada de pimienta negra molida.
1 taza de queso Gruyere rallado o Cheddar (alrededor de 4 onzas)
2 cucharadas de aceite de oliva
2 ajoporros picados muy finamente.
2 tazas de granos de maíz
1 diente de ajo picado finamente
Hojas de remolacha suiza picada
¼ de taza de queso parmesano
Limón fresco para agregar.
Preparación
1. Calentar el horno a 375 º. En un recipiente grande, mezclar la leche, el queso crema, huevos, harina, perejil, dill, sal, pimienta hasta lograr homogeneidad. Agregar el Gruyere o cheddar.
2. Calentar el aceite de oliva en un sarten hondo a fuego medio. Agregar los ajoporros y sofreir hasta que estén tiernos y dorados, por uno 10 minutos. Agregar y agitar el maíz, ajo y una pizca de sal; cocinar hasta que se sienta el olor del ajo y el máiz se suavice, de 2 a 3 minutos. Agregar las hojas de remolacha y cocinar hasta que se pongan tiernas, unos 4 minutos. Sazonar la mezcla con sal y pimienta.
3. Colocar la mezcla del queso crema sobre la mezcla de maíz y remolacha, y entonces espolvorear el resto del Gruyere y el parmesano. Transferir el sarten al horno y cocinar hasta que se forme la corteza, unos 40 minutos. Servir con jugo de limón.
Clafoutis de mora y arándanos
Martha Rose Shulman.
Los clafoutis, como debes saber ahora, están entre mis vehículos favoritos en la temporada de frutas. Adoro la manera como los arándanos y las moras sangran en la masa mientras se hornea. Déjelos enfriar por una media hora, o completamente, antes de servirlos, y sea cuidadoso al cortarlos, porque moras y arándanos pueden estallar mientras están calientes. Mis clafoutis no son muy dulces, y los disfruto tanto en el desayuno como en el postre.
Ingredientes
- 3 tazas (450 g.) de moras y arándanos mezclados (o de una de las dos), enjuagadas y escurridas en papel de cocina.
- Media taza de granadina
- 105 g. de azúcar, preferiblemente orgánica (7 cucharadas)
- 40 g. de harina todo uso (un tercio de taza)
- 35 g. de harina de maíz tostado (un tercio de taza)
- 3 huevos
- 1 cucharada de vainilla
- Pizca de sal
- 165 g. de yogurt (2/3 de taza)
Preparación:
1. Lanzar las frutas en un recipiente mediano con la granadina y dos cucharadas de azúcar, y dejar reposar por 30 minutos. Mientras tanto, cernir juntas la harina de trigo y de maíz tostado.
2. Precalentar el horno a 375 grados. Untar mantequilla una bandeja de 9 a 10 pulgadas.
3. En un tazón mediano batir los huevos con el resto del azúcar, la vainilla, y sal. Colocar una malla o tapa sobre el recipiente y trasvasar el líquido de las frutas hacia el tazón de la mezcla de huevos y azúcar. Agitar para mezclar. Colocar las moras y arándanos en la bandeja untada de mantequilla.
4. Agregar la harina cernida a la mezcla de huevos y líquido de frutas y agitar hasta homogeneizar. Agregar el yogurt y mezclar bien. Vertir sobre las frutas en la bandeja y esparcir con espátula plástica.
5. Cocinar en el horno precalentado por 35 minutos, o hasta que la corteza se torne marrón y el clafoutis esté firme y esponjoso. Presionar suavemente en la mitad de la corteza para ver si está firme. Si no lo está, devolver al horno por 5 minutos. Sacar del horno y enfriar. Servir caliente o a temperatura ambiente.
jueves, 15 de septiembre de 2016
En “Sully”, Nueva York es la gran estrella de Clint Eastwood,
Michael Wilson. The New York Times. 07-09-2016.
El milagro ocurre alrededor de la mitad de “Sully”, y tiene tanto suspenso como su prueba original. Todos sabemos lo que ocurrió en la vida real, y porqué es llamado el Milagro del Hudson. Pero eso no hace que se tenga menos nervios en la gran pantalla.
Un jet con Chesley B. Sullenberger III (Tom Hanks) y su copiloto (Aaron Eckhart) en los controles ha sido impactado por un pelotón de gansos, dañando ambos motores y muchas opciones de aterrizaje seguro. Pero Sully, con una reserva sobrehumana de calma y concentración, guía el aeroplano hacia el río Hudson y ejecuta un acuatizaje perfecto en el cual sobreviven todas las 155 almas a bordo.
Poco después, llevados en ferry a tierra firme, el copiloto se vuelve hacia Sully. “Nunca en mi vida me he sentido más feliz de estar en Nueva York”, dijo él con seriedad.
Es un momento divertido, un respiro en el rescate. Podría ser también un sentimiento directo desde la boca del director Clint Eastwood. Con el estreno de “Sully” este 9 de septiembre, Mr. Eastwood, 86, un cineasta más comúnmente asociado con amplias panorámicas del oeste (“High Plains Drifter”, “Unforgiven”) o del exterior (“Flags of Our Fathers”, “Letters From Iwo Jima”) trajo su elenco y patrones de autenticidad en la pantalla a la costa este e hizo su película de la ciudad de Nueva York.
“Fue un momento interesante en el tiempo, especialmente para los neoyorquinos”, dijo Mr. Eastwood en una reciente entrevista telefónica desde California. “Casi toda la ciudad estuvo involucrada”. Él añadió después, “La película necesitaba la autenticidad de Nueva York, no solo su entorno.
La autenticidad de Nueva York, ese día, 15 de enero de 2009, es una que nadie quien estuvo ahí olvidará jamás, yo entre ellos. Hacía tanto frío afuera que yo usaba ropa interior larga esa mañana en el viaje en metro hacia Times Square, y también tuve flojera de quitármela, afortunadamente aún la usaba en mi escritorio cuando un editor llegó como salido de una película de periodistas de los años ’40.
“¡Wilson!” gritó. “¡Un jet se estrelló en el río Hudson!” Salí a la calle y tomé un taxi, temiendo el resultado que esperábamos. Horas después, luego de hablar con los pasajeros envueltos en sábanas y con los buzos de la policía, yo estaba de vuelta en el escritorio, con las extremidades descongeladas, escribiendo lo inesperado: buenas noticias.
Los buzos me dijeron que auxiliaron a pasajeros letárgicos con extremidades congeladas para sacarlos del agua. Una flota de ferries y botes rodearon al avión caído y subieron a bordo a los pasajeros. Sully salvó muchas vidas con su experiencia y destreza. Pero en los minutos siguientes, fue Nueva York la que salió al rescate, un hecho que la película destaca.
Mr. Eastwood parece ver una línea directa en el sentimiento colectivo del Milagro del Hudson con los ataques terroristas de 2001, en la cual el primer evento es un alivio para el primero.
“Nueva York aun estaba afectada por el 11 de septiembre y todo lo demás”, dijo Mr. Eastood. “En ese momento particular de la historia, Nueva York estaba en un estado lago deprimido. Este suceso fue algo que las personas pudieron tomar como un final feliz de la historia”.
Mr. Eastwood, quien viene del éxito de taquilla “American Sniper” (2014), estaba libre antes de unas apariciones programadas para promocionar “Sully”, llamar una tarde dominical 10 minutos antes de la entrevista era empezar y continuarmás allá del tiempo acordado. Él recordó que un asistente había colocado en su escritorio un guión rotulado “Historia sin título sobre el Milagro del Hudson”.
“No veo donde está el conflicto en hacer un drama con eso”, recordó haber pensado. Al leer el guión, su asistente esperaba.
La historia comprime los eventos de la vida real después del aterrizaje para mantener compacta la narrativa de la ciudad. En la película, Mr. Sullenberger es retenido en Manhattan por varios días tensos, lo cual lo hace revivir el incidente, en sus sueños y sus pensamientos. Él espera por su audiencia ante el panel de seguridad aérea que evalua su decisión de acuatizar en el río, cuando un retorno a La Guardia podría haber funcionado, como sugerían algunas simulaciones de vuelo.
La puesta en escena trajó a Mr. Eastwood de vuelta a una ciudad que ha visitado por más de 60 años.
“Yo solía ir al show de Carson, cuando Carson transmitía desde Nueva York”, dijo Mr. Eastwood, en referencia a los primeros años de la carrera de Johnny Carson en “The Tonight Show”. Él agregó, “Pasé mucho tiempo en la década de los ’50 tratando de conseguir trabajo. La televisión estaba llegando a su apogeo”. Su propio surgimiento ocurrió pocos años después, y muchas millas al oeste, en el papel de Rowdy Yates en “Rawhide”.
Mr. Eastwoo, quien co-escribió el tema musical de “Sully” tiene un profundo afecto por la escena jazzística de la ciudad. “Tuve la dicha de filmar una película hace años, ‘Bird’, y de recrear 52nd Street”, la capital del jazz a mediados de siglo, cuando la película de 1988 acerca de Charlie Parker fue filmada. Cuando puede, dojo él, disfruta contemplando el sitio real. “Birdland”, dijo él, al pensar en clubes favoritos. “Fui a ese hotel, ellos solían presentar buenos artistas. Hank Jones y esos tipos solían tocar allí”.
“Sully” dispone de un héroe incansable, dispuesto a carreras nocturnas y giras de medianoche al trote en Manhattan, el gerente de supervisión de lugares, Patrick Mignano, explicó que Nueva York es un personaje de la película junto al piloto. “Él trota junto al East River. Él trota en una calle en Hell’s Kitchen”. “Él corre solo a través de un casi desierto Times Square, mientras un parte de noticias acerca del aterrizaje rebota desde los parlantes. “Su trote a través de Times Square es su aislamiento”, dijo Mr. Mignano. “Él se refugia en su cabeza, y se evalúa”.
Los cineastas hicieron tomas en La Guardia Airport para las escenas de los pasajeros y la tripulación antes de abordar. Como el aeropuerto funcionaba normalmente, ellos tuvieron que conseguir 250 extras con el personal de seguridad. “Fue uno de los días más duros de mi carrera”, dijo Mr. Mignano. “Usualmente, es un centro cívico que funciona como aeropuerto”.
Por supuesto, nadie va a ver “Sully” por las escenas del aeropuerto. El reto más grande fue recrear el aterrizaje y el rescate. El aterrizaje fue logrado ampliamente con efectos de computadora. El rescate, fue filmado en el río.
“Conseguimos la participación de los botes ferry”, dijo Mr. Eastwood, en referencia a los ferries reales que rescataron a los pasajeros desde las alas del jet en 2009. “Conocí a muchos de los primeros en responder, algunos de los tipos quienes llevaron los botes hasta el lugar”. Él los incluyó en su película. “Es agradable tener varios acentos de Nueva York ejecutados de manera apropiada”, añadió él.
Pero una cosa, una gran cosa, se extrañó en el río. “No pudimos llevar un avión”, dijo Mr. Eastwood. “Era impráctico llevar uno hasta allá”. (Las escenas del avión precipitado fueron filmadas en un lago artificial en California, se usó un avión fuera de servicio montado en una estructura llamada gimbal).
La filmación en la ciudad ocurrió en el otoño de 2015, lo cual representaba otro problema. Aquello no lucía como un día de frío congelante de enero. Los árboles con hojas fueron defoliados en la posproducción, dijo Mr. Eastwood, y un equipo regresó en enero para hacer algunas tomas de exteriores mientras había nieve en el suelo.
“Así luciría tan frío como lo fue para ti”, dijo Mr. Eastwood, “con la ropa interior larga”.
También hay escenas impactantes que imaginan lo que pudo haber ocurrido. “Eso le daba a cada quien el sentimiento de lo que pudo haber pasado si él no hubiese hecho el trabajo de manera apropiada”, explicó Mr. Eastwood.
Él conoció a Mr. Sullenberger antes de empezar a filmar la película. “Es un tipo interesante”, dijo él. “Él es el tipo de piloto ideal para cada ciudadano quien viaja en avión. Si hay algun problema, quieres a alguien como el capitán Sullenberger”.
El capitán, ahora retirado, vio recientemente la película. “Pienso que el piensa que es muy buena”, dijo Mr. Eastwood. “No quiero poner palabras en su boca”.
Al final, Mr. Eastwood. Dijo que esperaba que la película tuviera éxito en decir la historia de manera correcta. “Fue lo más cerca que pudimos llegar sin haber estado ahí”, dijo él. “Yo quería que fuera como fue. Es una historia de Nueva York”.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
sábado, 10 de septiembre de 2016
Berenjena, tomates y algo de pasta.
Melissa Clark. The New York Times. 02-09-2016.
La pasta es una generosa coprotagonista.
Hay algunos platos donde ella ocupa el lugar central, con un mínimo de salsa necesario para sacar su excelencia. Pero a menudo, la pasta esta supuesta a jugar un papel de reparto. Y en este plato veraniego, los reflectores están definitivamente en los vegetales.
La receta empieza con el globo gigante de la berenjena en mi refrigerador. Razoné que si trozeaba en cubos la berenjena, ponía aceite y la asaba hasta caramelizarla, podía usar la media hora que necesitaba en el horno para buscar que podía hacer después.
Es temporada de berenjenas, así que naturalmente yo también tenía varios tomates cultivados en casa en mi mesón. Estaban tan maduros y jugosos, que sabía que desafiarían a cualquier cuchillo para que los troceara en cubitos.
En vez de eso los aplasté en un colador, y convertí su pulpa en puré. Es una técnica que uso a menudo en temporada de tomates cuando tengo ejemplares muy maduros. (Gazpacho es otra opción). Bono agregado: El colador hace puré al tomate sin tener que pelarlo, así que puedes conseguir lo que quieres sin restos de concha.
Cocinar el puré de tomate con un poco de aceite de oliva, ajo y ají picante es una rápida y fácil manera de hacer una salsa fresca de tomate. Si la cocinas mucho, se hará intensa y espesa, como un sofrito, y puede ser la base de un número más complejo de preparaciones: sopas, guisos y recetas de arroz.
O si solo la cocinas brevemente para concentrar la dulzura, es maravillosa para pasta, lo cual decidí hacer. Después de todo, la pasta con tomate y berenjena, es una de las glorias de la cocina veraniega.
La salsa en la hornilla, la berenjena en el horno, todo lo que necesitaba para terminar era hervir algo de pasta y mezclar todo.
Entonces para sazonar el plato, agregué alcaparras, albahaca, un punto de mantequilla y algo de queso . El resultado fue la suavidad de la berenjena, la dulzura de la salsa de tomate, ajustada por las alcaparrs y el queso, y la frescura de la albahaca.
Y la sabrosa y consistente pasta estaba ahí para estabilizarlo todo, al jugar un papel crucial en apoyo de los vegetales, los cuales en verano, siempre serán las estrellas.
Ingredientes:
Medio kilogramo de berenjena
1 o 2 pimentones largos, cortados en julianas, desprovistos de semillas.
4 cucharadas de aceite de oliva.
Sal.
12 onzas de pasta, como campanelle o farfalle.
1 kilogramo de tomates maduros.
1 o 2 dientes grandes de ajo finamente picados.
2 cucharadas de alcaparras, escurridas.
Hojas de albahaca.
Preparación
1- Calentar el horno a 120 ºC. Dispersar los cubitos e berenjena y pimentón en una bandeja. Rociarlos con tres cucharadas de aceite de oliva y sazonar con algo de sal. Asar removiendo hasta que la berenjena y el pimentón estén suaves y dorados, 30 a 40 minutos.
2- Mientras tanto, cocinar la pasta en agua hirviente hasta antes de un minuto de estar al dente. Escurrir.
3- Estrujar los tomates en un colador para recoger la pulpa en una olla.
4- Agregar el ajo, y una cucharada de aceite de oliva en la olla con la pulpa de tomate y cocinar hasta que la pulpa de tomate se reduzca a la mitad.
5- Agregar la pasta, alcaparras y mantequilla, en la olla de los tomates y cocinar, remover hasta que la mantequilla se derrita y la pasta se termine de cocinar, cerca de un minuto. Apagar la hornilla y agregar la berenjena.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
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