lunes, 10 de julio de 2017

Juan Pablo II en Polonia: El regreso del peregrino.

Selecciones del Reader’s Digest. Diciembre de 1979. Polonia es un país comunista. De sus 35 millones de súbditos, el 90 por ciento son católicos practicantes. Desde hace más de 30 años y en su afán de erradicar la religión, el estado ha expropiado la mayoría de los bienes de la Iglesia, ha censurado las publicaciones católicas, ha proscrito las asociaciones de jóvenes creyentes, y acosado sin cesar a las autoridades eclesiásticas; y en un solo año, el de 1953, sentenció al cardenal Stefan Wyszynski a arresto domiciliario, encarceló a nueve obispos y a varios cientos de sacerdotes. A pesar de todo, el pueblo ha conservado su fe con vigor heróico. En junio de 1979 el papa Juan Pablo II regresó a su país natal. Era, en la historia, la prime visita de un pontífice romano a una nación comunista. Durante los nueve días de su estancia, el mundo presenció no solo un suceso humano conmovedor, sino también el enfrentamiento más significativo de nuestros tiempos entre el poder del comunismo y el fervor del cristianismo. Cuando llegó a Varsovia la noticia de la visita del Papa, una anciana de canas, apoyada trabajosamente en un bastón, dejó escapar algunas lágrimas. “Ya les enseñaremos”, amenazó. “Adondequiera que vaya nuestro Papa, recibirá una bienvenida que a él mismo le asombrará. El nuestro ha sido un país católico durante un millar de años…y continuará siéndolo”. Donald O’Higgins de la UPI. John Edwards del “Daily Mail” de Londres, describió así la llegada del Pontífice: Una marejada humana ha comenzado a irrumpir en Varsovia. A lo largo de todas las carreteras, caminos, senderos y líneas de ferrocarril, una multitud impetuosa avanza hacia la capital, ávida de compartir mañana el asombro y la maravilla de ver llegar al Papa Juan Pablo II. En este, probablemente, el movimiento de masas más grande que haya visto la Europa contemporánea. Se calcula que tres millones de personas se congregarán en el trayecto del aeropuerto a Varsovia. La plaza de la Victoria, donde celebrará misa por la tarde, es una maraña de barreras y de asientos de terciopelo. Una cruz de unos quince metros de altura se levanta sobre un estrado, donde aguarda un altar de madera cubierto con lienzo blanco. Al atardecer, el sol brillaba más que de costumbre sobre la plaza y caía de lleno sobre la cruz haciéndola resplandecer. Algunos soldados comunistas, vistiendo uniformes mal cortados entre grisáceos y color caqui, desfilaban ante la cruz, volvían a otra parte los ojos y miraban la luz con extrañeza. Casi a partir del momento en que el avión 727 de Alitalia aterrizó en Varsovia aquella calurosa tarde del sábado 2 de junio y el Papa besó de rodillas el suelo natal, sus coterráneos lo asediaron en gozosa celebración. Parecía un carnaval, un mitin, una cruzada y unas grandiosas bodas polacas, todo a un tiempo. Al Pontífice le hacían llegar niños de brazos para que los besara o bendijese; las ancianas llevaban sobre la cabeza un gran pañuelo: los adolescentes se le acercaban como enloquecidos aficionados al rock; miles y miles de mineros curtidos se congregaban y entonaban a voces un himno, mientras el primer papa polaco cantaba con ellos en su magnífica voz de barítono. Time. El Estado, no menos previsor que el pueblo, había dividido el país en cuadrantes en torno de las cuatro escalas principales del Santo Padre: Varsovia, Gniezno, Czestochowa, y Cracovia, y había advertido a los ciudadanos que solo se les permitiría asistir a las ceremonias de su zona respectiva. Los administradores de las fábricas y los maestros previnieron a los trabajadores y a los alumnos de que se abstuvieran de inventar enfermedades para ausentarse durante el tiempo de la visita. Nerviosos, los funcionarios del Partido Comunista, temían que el desbordamiento de gozo que ocasionaría la vuelta del antes cardenal Karol Wojtyla, acabara en franca rebelión. El caso es que el Papa desafió en seguida la mano de hierro del régimen comunista. “Excluir a JesusCristo de la historia del hombre es atentar contra la humanidad”, expresó a la muchedumbre el mismo día de su arribo. “Sin Cristo es imposible entender la historia de Polonia, especialmente la historia del pueblo que ha pasado o está pasando por esta tierra”. Y en una emocionante referencia a la milenaria lucha que ha reñido su país por la libertad, Juan Pablo agregó: “No habrá una Europa justa mientras la independencia de Polonia no aparezca en su mapa”. Newsweek. John Pilger, del Daily Mirror de Londres, acerca de los dos primeros días de la visita: En cierta ocasión José Stalin hizo burla del poder de la Iglesia Católica Romana. “¿De cuantas divisiones dispone el Papa?” preguntó. “¡Qué pena que no pudo acompañarnos este sábado en la plaza de la Victoria, cuando Karol Wojtyla subió a la plataforma y pasó revista a un ejército obediente de millones de fieles!”. Los funcionarios del Partido que lo saludaron habían recibido un instructivo secreto, del que toda Varsovia parecía tener copia. “Si no pueden evitar arrodillarse ante el Papa”, se les ordenó, “entonces arrodíllense; pero por ningún motivo le besen el anillo”. Domingo. Ahora resulta difícil encontrar a un polaco dispuesto a reconocerse comunista. Cuando le preguntan a un taxista donde han ido todos los comunistas, baja el cristal de la ventanilla y grita a la muchedumbre: --¿Hay aquí algún comunista? --¡No! ¡No! Contesta en un rugido la multitud. Los agentes de la policía están boquiabiertos. La conducta de Juan Pablo II ha sido única en los anales del papado. En total, se presentó 48 veces ante el público. El pueblo salvó kilómetros enteros a pie o en vehículo, y luego resistió largas horas de espera, hombro con hombro, solo por verlo pasar. El Pontífice (algo rara vez visto) se mezclaba con la gente, alzaba a los pequeños en alto, echaba los brazos al cuello del algún viejo conocido y estrechaba a los peregrinos. Time. El domingo, la población varsoviana se volcó de nuevo en las calles, esta vez para despedirlo. En un helicóptero blanco tomó rumbo oeste, hacia la antígua ciudad de Gniezno, donde Polonia surgió como nación y donde abrazó el cristianismo hace más de 1000 años. John Organ de la agencia de noticias Reuters. El lunes 4 de junio, el Santo Padre viajó a Czestochowa, y permaneció tres días en el monasterio de Jasna Gora (o Montaña de Luz), el centro religioso más popular de la nación. La gente lo saludaba, cantaba, oraba y lloraba con él, y él saludaba, cantaba y lloraba con el pueblo; y el uno del otro cobraban energía. Fue allí donde a una señal suya centenares de miles de fieles se dejaron caer al suelo, como trigal segado todo a un mismo tiempo, para entregarse a la oración. El término carisma no es suficiente para explicar lo ocurrido. El Papa provocó una efusión de confianza y de afecto que ningún líder político actual espera inspirar, no digamos ya ordenar. Time. A Juan Pablo le encantan los niños. Suele besarlos, tomarlos en brazos, levantarlos en alto. Los niños por su parte, se encariñan con él. Hasta los que son demasiado tiernos para comprender quien es, corresponden con alegría a su afecto. En Czestochowa, un chico de unos diez años, obedeciendo tal vez órdenes de su madre, avanzó tímida y lentamente hacia el Papa, a la vista general. El jefe de la Iglesia, que escuchaba con atención y evidente placer los cantos de un grupo de adolescentes, volvió la mirada. Su sonrisa cobró mayor alegría, e hizo al chiquillo una señal de que se aproximara. Con la cabeza inclinada, el niño llegó frente al trono, se arrodilló y besó el anillo papal. Al momento, Juan Pablo alargó el brazo derecho y con su enorme mano le cubrió la cabeza. Lo atrajo hacia sí, lo estrechó entre sus brazos y le dio una medalla del Vaticano. El chico, momentos antes tan tímido, echó a correr apretando con fuerza la medalla y sonriendo de oreja a oreja. Aquel incidente rompió el hielo. Otros niños imitaron el ejemplo del primero. El papa bendijo y abrazó a todos y cada uno, y cuidó de que recibieran una medalla. Time. El 5 de junio, al hablar a los 70 obispos católicos romanos de Polonia en el monasterio, el Papa lanzó sus comentarios más severos al referirse a la persistente tensión entre el Partido y la Iglesia. Tras subrayar que la libertad religiosa es uno de los “derechos humanos fundamentales”, recomendó a los prelados que se mantuvieran firmes a fin de lograr “condiciones normales” para la Iglesia. La declaración fue bastante directa: una Iglesia unida en Polonia ha de insistir inflexiblemente en su papel. “Nos damos cuenta de que este diálogo (entre la Iglesia y el Partido Comunista) no puede ser fácil, ya que tiene lugar entre dos conceptos del mundo diametralmente opuestos”. Peter Osnos y Michael Getler en el Post de Washington. Al anochecer del miércoles 6 regresó a Cracovia, la comunidad a la que había servido durante 20 años, y la ciudad se levantó en éxtasis para acogerlo. El Pontífice quedó conmovido. Cuando el helicóptero tocó tierra, lloviznaba y el sol moría. “Mi corazón estuvo y nunca ha dejado de estar unido a ustedes”, dijo, “a esta ciudad, a este patrimonio, a esta Roma polaca”. Delante del cortejo se había tendido un sendero de flores, y la multitud hubiera sido mayor de no haber bloqueado la policía el tránsito de cuanto camino llevaba a la ciudad, salvo que se tratara de sus residentes. La muchedumbre exteriorizaba un afecto familiar por el que había fungido cinco años como obispo de la ciudad y quince como arzobispo. El portero de un hotel, un hombre de edad madura, comentó: “Se fue de aquí sin más que un maletín, un cepillo de dientes y unos panecillos. Y miren como regresa”. John Vinocur en el Times de Nueva York. El gobierno le había prohibido visitar las principales ciudades de Silesia, corazón minero e industrial de Polonia y donde el fervor religioso raya en idolatría. En protesta, los obreros se limitaron a no presentarse en las bocas de pozo. Pero las vejaciones proseguían. El Estado no proporcionó todos los autobuses que solicitó la Iglesia. En un programa que listaba las 20 misas que celebraría el Papa o a las que asistiría, algún censor sustituyó “sermones” por “discursos apropiados para la ocasión”, ya que el primer término significa en polaco “mensajes divinos”. Y en uno de los lugares donde Karol Wojtyla debía presentarse, unos bribones pertenecientes al Partido robaron la madera destinada para las graderías. Newsweek. El jueves 7 viajó Juan Pablo II a Wadowice, la aldea donde nació y se crió. Allí solo halló alborozo y recuerdos entrañables. Nadie en verdad recordaba que se hubiera apartado jamás de la línea recta a partir de aquel mayo de 1920 en que vio la luz, hasta que, 18 años después, abandonó el lugar. Helena Szczepanska, bondadosa anciana de 89 años y en otro tiempo vecina del visitante, solía cuidar de él cuando era niño y mecer su carrito en el patio de abajo del apartamento de la familia, comentó que su única travesura había sido corretear más de la cuenta, y añadió: “Su madre solía gritar: ¡Ya verán que este niño llegará a ser un gran hombre! Todos soltábamos la risa”. Michael Getler en el Post de Washington. El día 7 realizó Juan Pablo II la primera peregrinación que ningún papa haya hecho a las mortíferas fábricas de los nazis. Un doloroso viaje al lugar más horrendo del mundo. El momento más conmovedor fue el de la misa que concelebró en los fúnebres patios ferroviarios de Burkenau con sacerdotes que estuvieron prisioneros en los campos de concentración. Allí, cuatro millones de personas fueron arreadas directamente de los vagones para ganado a las cámaras de gas; y allí un millón de fieles, entre himnos melancólicos, formaron la grey del Papa. Daniel O’Higgins de la UPI. El Santo Pontífice visitó la celda del beato Maximilian Kolbe, el sacerdote franciscano que sacrificó su vida por salvar a un compañero de prisión; y ese compañero de prisión, Franciszek Gajowniczek, se hallaba presente allí, junto con otros sobrevivientes del campo. Uno de los primeros reclusos, un anciano al que en un experimento médico los nazis le habían inyectado el virus de la fiebre tifoidea, atestiguó: “Nuestra religión nos ayudó a resistir el peor infierno que haya habido en la Tierra”. “Es imposible reducirse a visitar el lugar (Auschwitz)”, comentó el Papá, quien colaboró con la Resistencia anti-nazi y ayudó a varios refugiados judíos. “Hay que pensar con temor hasta donde es capaz de llegar el odio, hasta donde puede llegar la destrucción del hombre por el hombre, hasta donde puede llegar la crueldad". Time. “¡No más guerra!” expresó ante los centenares de miles de espectadores que le escuchaban entre la alambrada de púas, las barracas y las torres de vigilancia de lo que él llamó “un lugar construido sobre el odio y el desprecio hacia el ser humano”. “¡Paz! ¡Sólo paz!” Y la muchedumbre repitió con millares de voces aquella palabra: “¡Paz!” John Vinocur en el Times de Nueva York. El cardenal John Krol, arzobispo de Filadelfia, lo acompañó durante su peregrinaje. El Santo Padre mencionó que iba provisto de 35 discursos preparados, pero que le salían al paso otras ocasiones. Por todo pronunció en ocho días unos 50 discursos formales y varias charlas espontáneas. Ante cada referencia a algún himno popular, la gente lo interrumpía y rompía a cantar. Cierta vez, en Nowy Targ, un grupo de jóvenes empezó a cantar Nuestro Dios Reina. Haciéndose oir por encima de sus voces el Pontífice hizo memoria: “¡La última vez que escuché ese himno, lo canté con ustedes!” y se echó a llorar. Mientras las voces juveniles subían el tono, él se cubrió el rostro y lloró, esforzándose por recobrarse del doloroso tirón de los recuerdos de aquellos a quienes había conocido y amado y a quienes había tenido que dejar. Cardenal John Krol. Y luego, el domingo 10, el viaje llegó a su término. Ante más de un millón de personas, Karol Wojtyla se despidió de Polonia con un ademán de tristeza. La multitud había tardado 24 horas en congregarse. Las últimas hileras distaban más de kilometro y medio del altar. El pontífice de cara al pueblo, habló con una voz rota que atronaba a través de altavoces: “Y así antes de partir, quiero echar una última mirada a Cracovia, esta Cracovia de la que cada ladrillo, cada piedra me es tan querida, al contemplar de nuevo a mi Polonia”. Fue un momento intensamente conmovedor. El vasto coro del pueblo llegaba hasta él: “¡No te vayas, Papa! Y había llantos y gemidos. La misión del Papa concluyó en escenas y ecos de tristeza. Durante su peregrinaje había hablado ante unos 18 millones de personas, más de la mitad de la población total del país. Dejando fijo en aquellas mentes su deseo de estimularlas a combatir por la libertad por medio de su religión. John Edwards en el Daily Mail de Londres. Moscú 10 de junio. Cuando Juan Pablo II daba fin a la visita, la prensa soviética imprimía la declaración de uno de los líderes del Partido, con lo que pedía mayor vigilancia en la aplicación de la política oficial soviética del ateísmo. Vladimir Shcherbitskiy, primer secretario del Partido Comunista Ucraniano, expresó a los miembros del Partido, en Kiev, la capital de Ucrania, que, “extender la educación laica en la población sigue siendo una labor urgente”, informaba un diario de Ucrania. El informe periodístico regional, publicado el viernes, llegó hoy a Moscú. No hacía mención del viaje del Papa a su país natal, pero ciertos funcionarios occidentales son de la opinión de que el haber pronunciado tal discurso aquel día no fue mera coincidencia. AP.

lunes, 3 de julio de 2017

A toda adrenalina

El futbol no es mi deporte favorito, sin embargo lo disfruto ocasionalmente. Particularmente he sufrido el balompié venezolano desde épocas inmemoriales, recuerdo muchas derrotas escandalosas y en tiempos recientes, la frustración por fallar en el intento de clasificar para el mundial de futbol, en su máxima categoría. Aun cuando las distancias se han acortado, se siente que el futbol venezolano aun debe recorrer cierta distancia de crecimiento psicológico, de ajustes tácticos, de concretar una estructura organizacional, es allí donde aparece el desespero y se concluye que todavía estamos lejos de dar ese paso. Luego empiezan a ocurrir situaciones en el torneo de primera categoría, la aparición de muchos juveniles que han sabido aprovechar la regla que obliga a los técnicos a alinear al menos uno de ellos en los juegos oficiales, el intento de ordenar la planificación del calendario, quizás aventure un poco pero me parece que mediante el establecimiento de la asociación de jugadores y la de dueños de equipos, ha empezado un lento pero contínuo proceso de respeto mutuo en el cual quizás se empieza a ver beneficios en cuanto a la puntualidad de los salarios de los jugadores y a la responsabilidad de estos respecto a la constancia en sus entrenamientos físicos y mentales, por supuesto esto tiene que ver con una cada vez más profunda y meticulosa formación de los cuerpos técnicos. Muchos entendidos han explicado que no se puede evaluar la evolución del balompié venezolano a través de las actuaciones de la vino tinto, principalmente porque la gran mayoría de sus integrantes militan en el extranjero. Entiendo su posición cuando esgrimen que el estado actual del futbol venezolano aun está en etapas muy incipientes de la anhelada estructura de clubes, la estabilización de la organización desde las categorías infantiles hasta la sub-20 en cada equipo de primera división. Solo una minoría de equipos cuenta con la citada estructura, pero necesitan trabajar mucho más para ver logros importantes. A riesgo de parecer iluso o soñador, me atrevo a decir que el futbol venezolano, está muy próximo a ver resultados más contundentes a nivel de la estructura organizacional de sus equipos. Al menos eso es lo que parece, eso es lo que sentí al ver el juego de vuelta de la final del torneo apertura 2017. Un juego vertiginoso, escalofriante, a todo despliegue físico-técnico. Por cada llegada del Caracas FC., había una remontada del Monagas SC. Por cada ataque sobrio de los capitalinos había una respuesta equilibrada de la defensa oriental. Por cada impulso del mediocampo caraquista había un reajuste en los engranajes tácticos monaguistas que mantenía una asfixia en la afición agolpada en las tribunas del estadio Olímpico de la UCV, un vértigo en la garganta de quienes veíamos el juego por televisión. Hacia la recta final del primer tiempo el Caracas pareció dominar con propiedad el partido, cada vez se repetían las llegadas a la cabaña de Ángel Hernández y las respuestas del Monagas parecían diluirse. Así aparece la llegada fantasmal de Evelio Hernández por la izquierda para descoser la malla con el gol que igualaba las acciones de la final. A decenas de kilómetros del estadio podía sentir los aromas de la adrenalina, la ebullición de la competencia, la urgencia de dar lo mejor en la vitrina de la final. Así llegó el pitazo que convertía en historia al primer tiempo. Dentro de mi ignorancia del futbol venezolano, presentía que el segundo tiempo tendría muchas imágenes propias de los grandes juegos de otras latitudes. Monagas empezó a eslabonar llegadas tímidas que fueron acercándose cada vez hasta que Anthony Blondell, ese portento de jugador propio de las nuevas generaciones del balompié venezolano, lleno de ganas técnicas, cargado de ilusiones de grandes victorias, saturado de emociones familiares, mandó un zambombazo desde fuera del area que ni siquiera el inmenso nivel técnico del arquero Wuilker Fariñez pudo detener, la respuesta del Monagas había llegado desde los pies que tantas veces corrieron tras un balón en las calles de la barriada cumanesa, con esa velocidad que dejaba atras muy atrás los pozos más verdes y oscuros de la estrechez económica, hasta volar por los céspedes a veces no tan verdes de la primera división, hasta encontrarse con los duendes más esquivos del alto nivel técnico y la intensidad competitiva. Caracas reaccionó para irse 2-1 con otro gol de Farías que subió aun más la temperatura cardíaca del juego. Aunque los orientales parecieron replegarse por momentos, regresaron al ataque gradualmente hasta volver a inquietar la cabaña de Fariñez. El triunfo del Monagas SC me parece que es señal de avance en el futbol venezolano, que poco a poco aparecen nuevas propuestas en un entramado que lentamente empieza a demarcar sus fibras, a descubrir su colorido, a manifestar su entusiasmo. Mención a parte merecen los técnico. Noel SanVicente regresa al Caracas para devolverle su categoría del finalista, de equipo de alto calibre, de grandes competidores. Johnny Ferreira toma un equipo recién ascendido de segunda división y lo lleva equilibrada y concienzudamente hasta una propuesta técnico-táctica que habla mucho del nivel actual del futbol venezolano. Alfonso L. Tusa C. 03-07-2017.

jueves, 29 de junio de 2017

Como un ave de las islas Galápagos perdió su facultad para volar.

James Gorman. The New York Times. 01-06-2017. Las aves de las islas Galápagos aun juegan papel importante para ayudarnos a entender la evolución. Cuando Darwin visitó las islas, fue la amplia variedad de picos cortos la que lo ayudó a entender como una de ellas podía evolucionar hacia otras. Ahora los cormoranes de las Galápagos, la única especie de cormorán que ha perdido la facultad de volar, han permitido a los científicos identificar los genes que llevaron a esa especie a separarse de los otros cormoranes hace unos dos millones de años. Son genes presentes en aves, mamíferos y la mayoría de los animales, incluso los gusanos estudiados a menudo en los laboratorios: C. elegans. De hecho están presentes en algunas algas. Sin embargo su efecto final varía. En humanos y en los cormoranes, los genes afectan el crecimiento oseo. Pero las mutaciones humanas pueden causar algunas enfermedades impactantes, en aves causaron alas más pequeñas, las cuales no fueron efectivas para volar, y unos huesos pectorales más débiles. Alejandro Burga, quien analizó el ADN de esos y otros cormoranes con sus colegas, es un investigador del laboratorio de Leonid Kruglyak, el director de genética humana en la escuela de medicina de UCLA. Dijo que él y el Dr. Kruglyak estaban discutiendo como podrían usar el creciente poder de la genética moderna para investigar cómo se desarrollan las nuevas especies. “Tenemos una idea muy vaga de cómo ocurren esas cosas en la naturaleza”, dijo él. En un viaje a las Galápagos, el Dr. Kruglyak visualizó a los cormoranes como un tema ideal, en parte debido a su relativa evolución reciente como especie y a su obvia diferencia con todos los de su clase. Otras aves que no vuelan como los avestruces y los kiwis, no tienen parientes cercanos entre las aves voladoras, su separación de estas ocurrió hace 50 millones de años o más. Pero los cormoranes de las Galápagos están relacionados íntimamente a los cormoranes tropicales y a los de doble cresta, ambas, aves comunes. Patricia Parker, ecologista conductual en la University of Missouri, St. Louis, quien estudia las enfermedades de las aves de las Galápagos, mostró muestras de tejidos con ADN de los cormoranes que no vuelan. “Ella tenía en su refrigerador más de 200 muestras de esas aves”, dijo el Dr. Burga. Él y los otros investigadores del equipo reunieron muestras de los comoranes vivos y empezaron una comparación exhaustiva de los diferentes genomas. Afinaron el foco hasta los genes que afectan el crecimiento oseo. Encontraron que un gen llamado Cux1 y algunos otros estaban involucrados en el crecimiento de los cilios. Esta estructura de la superficie de las células parecida a un látigo puede intervenir en el movimiento de los organismos unicelulares. Pero en las aves, humanos y otros organismos complejos actúan como antenas, y una de sus funciones es identificar señales bioquímicas de crecimiento oseo. El resultado final de las mutaciones en el Cux1 puede ser enfermedades terribles, llamadas ciliopatías. En los cormoranes, sin embargo, el resultado parece haber sido el cese prematuro del crecimiento de los huesos de las alas, lo cual ocasiona la pérdida de la capacidad para volar, pero le permite a las aves crecer en el agua o en tierra. Los investigadores trataron de insertar algunas de las mutaciones que hallaron en el gusano, C. elegans, y en células de ratón. En el gusano causaron un cambio de conducta relacionado a los cilios, y en células de ratón interfirió con el crecimiento oseo. Eso no prueba que tienen los genes correctos, pero es una evidencia de apoyo. La pérdida de la capacidad de volar fue un proceso evolutivo que interesó a Darwin, pero parece que nunca vio a los cormoranes que no volaban. Estos fueron hallados solo en dos de las islas Galápagos, y él nunca menciona a esas aves en el recuento de su visita en “The Voyage of the Beagle”. (“El Viaje del Beagle”). Sin conocer el ADN ni las herramientas de la genómica moderna, él no pudo haber llegado a las conclusiones del estudio publicado en Science este jueves. Pero ciertamente habría tenido algo que decir. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

martes, 27 de junio de 2017

La razón por la que juego.

Morgan William. Alera. Mississippi State University. The Players Tribune. 30-03-2017. Muchas personas se me han acercado estos últimos días. “¿Qué se siente?” “¿Cómo lo hiciste?” Esta es la primera vez que Mississippi State llega al Final Four. Anoté 41 puntos en el juego que nos llevó hasta allí, nuestro triunfo 94-85 ante Baylor este domingo. Después del juego alguien me dijo que esa era la mayor cantidad de puntos anotada por cualquier jugadora de SEC en la historia del torneo femenino. Todavía estoy dejando que eso decante porque no me parece real. Solo jugué baloncesto. ¿Cómo lo hice? Para entenderlo, tendría que llevarlos de vuelta a donde crecí. A Birmingham. Recuerdo un juego de mi primer año en Shades Valley High cuando solo acerté 1 de 9 tiros libres. Tan pronto entré en el carro, mi papá sacudió la cabeza. “Vamos a lanzar 100 tiros libros todos los días después de la práctica”. Los paseos en carro siempre eran largos. Si tenía un juego bueno o uno malo, él nunca me dejaba pensar mucho. “Jugaste bien”, decía él. “Pudiste haber jugado mejor”. Eso era lo que más se acercaba a un elogio acerca de baloncesto de su parte. Él no quería que me desenfocara, así que no me decía a menudo lo orgulloso que sentía por mi manera de jugar. Aunque solía decírselo a los demás. Y yo siempre me enteraba. ________________________________________ Cuando yo tenía cuatro años de edad, mi papa solía verme tratar de robarle el balón a mis hermanos mayores, así que tal vez él sabía que yo sentía algo especial por el juego, desde entonces. Pero no me obligaba a jugar. En realidad, él me animaba para que tratara de practicar otros deportes, para ver si había uno que me gustara más que el baloncesto. Así que jugué softbol unos años. Jugué futbol un poco, también, hasta que en un juego otra muchacha me pateó y me envió a volar. Me fracturé el dedo meñique, y decidí poco después…que el futbol no era para mí. No hay otro deporte que se compare con el baloncesto. La manera como me sentía en la cancha era especial. No pasó mucho tiempo para darme cuenta que quería pasar el tiempo jugando baloncesto. Estaba en sexto grado cuando le dije a mi papá que quería jugar en la universidad. Él empezó a llevarme al gimnasio a las 5 am todos los días para que pudiera entrenar antes de ir a la escuela. Él planificaba todo como si fuese una práctica oficial: estiramientos, ejercicios de manejo de balón, carreras…muchas carreras. Él se enfocaba completamente en el acondicionamiento. Todo desde darle vueltas a la cancha completa. Abajo con la mano derecha, hacia atrás con la izquierda, en menos de nueve segundos. Él siempre tenía un cronómetro en la mano para medir el tiempo de todo lo que yo hacía. Mucha presión para alguien de 13 años de edad. Eso era muy exigente. A las siete de la mañana estaba exhausta, justo cuando la mayoría de los niños se estaba despertando. A veces te preguntas porque te exiges tanto cuando puedes ir a casa y hacer cosas normales, especialmente cuando eres niño. “No eres una persona promedio”, me decía mi papá. Por supuesto, siempre me ha dado la opción de renunciar e irme a casa, pero entonces me pregunta de nuevo si yo hablaba en serio acerca de jugar baloncesto en la universidad. Le decía que si…y regresamos de nuevo a trabajar. ________________________________________ Hace tres años, cuando era estudiante de último año en Shades Valley, mi mamá, mi hermana y yo fuimos a ver a Mississippi State jugar en casa en el WNIT. Papá iba usualmente a cada juego de baloncesto que podía, pero dijo que no quería ir esa vez, tenía dolores en el pecho esa noche así que decidió quedarse en casa. Pensé que eso era extraño, pero no pareció ser algo muy importante. Él había ido al doctor unas semanas antes y le dijeron que estaba bien. Todo estaba normal. Esa fue la última vez que vi a mi papá. El día siguiente falleció. Todos los años que habíamos pasado entrenando juntos, todo el tiempo que había usado para practicar con él en el gimnasio, eso había terminado. Así, como si nada. Mi papa me había enseñado muchas cosas, acerca del baloncesto y acerca de la vida, pero nunca me preparó para enfrentarme con la muerte, para enfrentar el mundo sin él. No estaba lista. No sabía cómo manejar lo que sentía. Había experimentado la derrota antes, pero para nada una tan grande como esta. Y no era algo de lo que me pudiese sobreponer practicando más fuerte en el gimnasio. Fue una pérdida muy grande, y no había mucho que pudiera hacer para recuperarme de ella. Necesitaba tiempo. Eso era lo único que me iba a aliviar. Tuve mucho apoyo de mi familia y amigos. Hasta el entrenador Schaefer, quien me había reclutado para Mississippi State pero no me conocía bien, fue al funeral, eso es algo que siempre recordaré. Pero los días y semanas que siguieron, pasé la mayor parte del tiempo sola, en mi habitación en Alabama. No fui al gimnasio por un mes. No toqué el balón en un mes. Hubo unas pocas veces cuando traté de levantarme y obligarme a regresar a la cancha, pero al principio no lo podía hacer. El punto era que seguía escuchando la voz de papá en mi cabeza. “Alguien va a tomar tu lugar si no vas a trabajar”. Había momentos cuando pensaba en renunciar al baloncesto. Pero entonces pensaba en cómo se sentiría él si abandonaba después de todo el tiempo y esfuerzo que habíamos invertido. Así que eventualmente regresé al gimnasio. Durante cada ejercicio, sus palabras resonaban en mi cabeza. “La pelota va a seguir rebotando, sea en tus manos o en las de alguien más”. “Si quieres jugar tienes que estar dispuesta a darlo todo”. Para ser honesta de verdad no me sentí a gusto en todo mi primer año en Mississippi State. Yo era una muchacha de 17 años de edad en una escuela nueva, en un estado nuevo, jugando con nuevas compañeras, y para un nuevo entrenador, quien aun llevaba a cuestas todas esas emociones de haber perdido a mi padre solo pocos meses antes. Sé que las personas dicen que soy una persona muy tranquila, pero había que verme cuando llegué aquí. Algunas de mis compañeras probablemente ni siquiera sabían cómo sonaba mi voz. El sábado pasado se cumplieron exactamente tres años desde que él se fue. El domingo fue nuestro juego Elite Eight contra Baylor. Mi papá estuvo en mis pensamientos los días previos al juego, pero la mayor parte del tiempo di lo mejor por estar enfocada en el torneo NCAA y ayudar a mi equipo. Antes de jugar ante las Bears salí y empecé a lanzar desde temprano, ya que en realidad nunca había logrado algún tipo de ritmo en nuestra victoria sobre Washington el viernes pasado. Sabía que iba a tener que contribuir mucho si íbamos a pasar al Final Four. Sabíamos que el juego era muy importante. Sabíamos que Mississippi State nunca había estado en el Final Four. Como equipo nos habíamos acostumbrado a recibir menos respeto del que pensábamos merecíamos. También sabíamos que la mayoría de las personas nos había descartado…que decían que Baylor era un equipo muy alto y difícil de manejar. Y recordamos el año anterior, cuando nos enviaron a casa luego de perder por 60 puntos ante UConn en el Sweet Sixteen. Yo estaba enfocada antes del juego, pero no sabía si tendría lo mejor de mis facultades una vez iniciado el juego. Entonces convertí un lanzamiento en el primer cuarto y empecé a sentirme enérgica en la cancha. Pensé que podía tener una buena noche. Cuando convertí un lanzamiento de tres puntos al principio de la primera mitad, empecé a pensar que tal vez estaba por llegar algo especial para mí. Podía oir a mi papá: “¿Un lanzamiento de tres puntos? ¿De verdad?” Los cuarenta y un puntos todavía no se han asentado. Si, fue un gran juego. De pronto las personas me están mencionando en las redes sociales y se me acercan de la nada en la calle. Por el momento, trato de lidiar con eso lo mejor que puedo y me aferró a mi rutina normal de prácticas. Nuestro equipo todavía tiene una meta más grande en mente. Pero no importa lo que depare el futuro, ese juego del domingo siempre será para papá. Por todos los años que él pasó enseñándome, entrenándome y queriéndome. Todas las horas que me hizo trabajar para afinar los pequeños detalles de mi juego, el juego de pies y el acondicionamiento. Nunca me dejaba quejarme por mi altura (1,64 m) o me decía que yo necesitaba ser más alta para jugar en la División I del baloncesto, aunque eso era algo que le escuchaba a los buscadores de talento universitarios. Eso nunca le importó a él, así que nunca me importó. Por motivarme a trascender mis límites, una y otra vez, y por nunca dejar que me sintiera satisfecha solo con ser una jugadora promedio. Amé cada segundo que pasé con él. Solo deseo que pudiera regresar y hacerlo otra vez. Se siente como si hubiese pasado mucho tiempo, y hubiesen pasado muchas cosas en mi vida, desde que él se fue. Si él estuviera aquí hoy es difícil imaginar lo que me diría. Si yo tuviera que imaginar, él no hablaría de los 41 puntos. Hablaría de mis 6 puntos seguidos desde la línea de tiros libres en el minuto final del juego del domingo. Él estuvo en mi mente en todos los seis puntos. Morgan William. Colaboradora. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

lunes, 26 de junio de 2017

Solsticio de Verano: Un Gran Momento para Ponderar el Sol.

Nicholas St. Fleur. The New York Times. 20 de junio de 2017. Las 12:24 am de este miércoles 21 de junio marcan el solsticio de verano, el inicio científico del verano en la mitad del mundo. El hemisferio norte se dirigirá hacia el sol, para sumergirse en su calor por más tiempo que en cualquier ocasión. El solsticio ocurre debido que La Tierra gira sobre un eje inclinado. Este sesgo de 23.5 grados también es responsable por las otras estaciones. El solsticio de verano ofrece la oportunidad perfecta para ponderar la explosiva bola de plasma que hace posible nuestra existencia. Y en Estados Unidos habrá un tiempo destacable para el sol. El 21 de agosto, el país experimentará un eclipse total de sol, cuando la luna se atraviese frente al sol y proyecte su sombra en partes de La Tierra. La línea central del eclipse pasara a través de Oregon, Idaho, Wyoming, Nebraska, Kansas, Missouri, Illinois, Kentucky, Tennessee, Carolina del Norte, Georgia y Carolina del Sur. Por casi dos minutos, secciones de esos estados experimentarán oscuridad total, cuando la luna tape el sol y convierta el día en noche. Durante esos preciosos minutos de oscuridad, los observadores del cielo tendrán la oportunidad de ver el sol como nunca lo han visto antes. Su atmósfera exterior blanca, llamada corona, rodeara la luna como una melena de león. Esta es la única vez cuando las personas pueden ver la corona desde la tierra, y eso le ofrece a los científicos una excelente oportunidad de estudiar los misterios del sol. A más de un millón de grados, la corona es cien veces más caliente que la superficie solar debajo de ella, los investigadores no están seguro del por qué. Al estudiar la corona, los científicos esperan mejorar la comprensión de los procesos solares que alimentan su calor extremo y causan sus violentas erupciones. Pero observar el sol a 93 millones de millas de distancia puede generar mucho conocimiento. La información que se obtenga del eclipse es un preludio de la data solar que se generará la próxima década. “Todo el que tenga la oportunidad de ver la totalidad del eclipse tendrá una mirada hacia una parte del sol que en aproximadamente un año estaremos tocando”, dijo C. Alex Young, astrofísico solar de la NASA. El próximo julio, la NASA planea lanzar el Parker Solar Probe, un dispositivo espacial que monitoreará el plasma al sumergirse en la corona. Viajará más cercano al sol que cualquier dispositivo espacial terrícola hecho antes, aventurándose a cuatro millones de millas de la superficie para 2024, de acuerdo a la NASA. Las dos metas principales son entender por qué la corona es más caliente que la superficie, y por qué el viento solar se acelera hasta un millón de millas por hora”, dijo Eric Christian, uno de los científicos de la NASA que trabaja en el Parker Solar Probe. Protegido por un escudo térmico especial, el dispositivo observará el campo magnético del sol, el campo eléctrico y las partículas energéticas del viento solar. “Eso revolucionará nuestro entendimiento del sol”, dijo el Dr. Christian. “Es la primera vez que iremos a donde está la acción”. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

sábado, 17 de junio de 2017

¿Hay retratos microscópicos de resiliencia en los esqueletos de los corales?

Steph Yin. The New York Times. 01-06-2017. Los arrecifes de coral son irregulares, ecosistemas intrincados que alojan un estimado de 25 por ciento de toda la vida marina y pueden a veces ser vistos desde el espacio. Aún así están formados por un proceso invisible para nosotros. Un estudio publicado en Science este miércoles presenta una fotografía microscópica de la biología que hace crecer a los esqueletos de los corales. El hallazgo sugiere que el coral puede ser más resistente ante la acidificación oceánica provocada por los seres humanos, de lo que se piensa comúnmente. El coral desarrolla su defensa al disponer secretamente un volumen de esqueleto más pequeño que el grosor de un cabello humano a diario. Este proceso es llamado calcificación y los científicos han debatido por décadas cuales partes de este son más importantes. Una visión prioriza las interacciones químicas con el agua marina. Al usar bombas de iones, los corales pueden disminuir la acidez de suficiente agua marina con el carbonato de calcio, el material de la piedra caliza y la tiza, y la base de los esqueletos corales, que forman espontáneamente. Bajo estás circunstancias, si los océanos se hacen más ácidos, una consecuencia potencial de la emisión del dióxido de carbono generado por los seres humanos hacia la atmósfera que luego es absorbido por los mares, el coral puede tener dificultades para fraguar un esqueleto. La visión alternativa asume que la calcificación es un proceso principalmente biológico, coordinado por proteínas similares a las que ayudan a formar nuestros dientes y huesos. El nuevo estudio provee evidencia de esta perspectiva y alguna esperanza para los corales en un mundo con más carbón. “Los corales no son solo rocas”, dijo Paul Falkowski, profesor de ciencias marinas en Rutgers University y autor del estudio. “Y debido a eso, tenemos mucha confianza en que serán capaces de seguir fraguando sus esqueletos aún si el oceano se hace más ácido”. No todos los científicos están de acuerdo. “El problema es que tenemos mucha información que muestra que las especies de coral son muy sensitivas al cambio ambiental”, dijo Alexander Venn, científico del Scientific Center of Monaco, quien no estuvo involucrado en el estudio. “Mientras este trabajo construye un modelo estable para el control biológico de la calcificación, todavía hay piezas que faltan en el rompecabezas”. El Dr. Falkowski y sus colegas usaron imágenes microscópicas de resolución ultra alta y técnicas para observar la estructura de las moléculas al estudiar las ramas esqueletales del coral coliflor, una especie muy estudiada del Indo-Pacífico. El resultado es un modelo de calcificación de coral que empieza con una forma maleable de carbonato de calcio, llamado carbonato de calcio amorfo. Los investigadores dicen que creen que el carbonato de calcio amorfo es formado inicialmente por proteínas. Mediante un proceso aún no comprendido completamente, bolitas del material le dan paso a la aragonita, la forma de carbonato de calcio que hace madurar al esqueleto del coral. Se ha observado transiciones similares en erizos y conchas marinas, y algunos científicos hasta sospechan que el carbonato de calcio amorfo puede ser un precursor común de la calcificación a través del árbol de la vida. “Cuando precipitamos aragonita en el laboratorio, en un recipiente de agua salada, se forma ese patrón muy característico con cristales en forma de aguja muy largos”, dijo Nicola Allison, conferencista en ciencias de La Tierra en la University of St. Andrews, quien no participó en la investigación. “Este es el primer informe de carbonato de calcio amorfo en corales, y realmente sugiere que el organismo es capaz de controlar como son depositados los materiales sólidos”, añadió ella. Alex Gagnon, profesor asistente de oceanografía en la University of Washington quien no estuvo involucrado en la investigación, sugirió que era una supersimplificación sacar la química del agua de mar fuera de la ecuación. Él ácido disuelve al carbonato de calcio, mientras más ácido sea el océano, es más difícil que los corales organicen ese primer pedazo de esqueleto. “Al final del día, las reglas fundamentales de la química y la física siguen vigentes”, dijo él. “Es cierto que los corales pierden carbonato de calcio en un ambiente más ácido, pero mantienen la habilidad de regenerar ese esqueleto, lo cual es una buena noticia”, dijo el Dr- Falkowski. Dadas las proyecciones actuales de calentamiento del océano y acidificación, él está más preocupado por el recalentamiento, lo cual afecta la vida de las algas que viven en el coral y causa el blanqueo del coral. Al decir esto, el Dr. Falkowski reconoce que la causa del recalentamiento y la acidificación es solo una: las emisiones de carbón provenientes de quemar combustibles fósiles. “Ellos están relacionados en todos los sentidos”, dijo él. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

viernes, 16 de junio de 2017

Desde los archivos: La reseña original de ‘Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band’.

Richard Goldstein. The New York Times. 01-06-2017. Esta reseña del “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” de los Beatles fue publicada el 18 de junio de 1967, con el encabezado “Todavía necesitamos a los Beatles, pero…” El crítico principal pop del Times, Jon Pareles, revisitó el álbum esta semana en su aniversario 50. Los Beatles invirtieron cuatro meses y 100.000$ en su nuevo álbum, “Sergeant Pepper’s Lonely Hearts Club Band” (Capitol SMAS 2653, mono and stereo). Como padres en espera, siguieron muy de cerca cada etapa de su gestación. No son simples superestrellas. Reconocidos como progenitores de la vanguardia pop, han sido idolatrados como los miembros más creativos de su generación. La presión de crear un álbum que es complejo, profundo e innovador debe haber sido abrumadora. Así que se retiraron a la santidad eléctrica de su estudio de grabación, dispensándose con su adorada audiencia, y la inspiración que les puede proveer. El producto acabado llegó a los estantes de los discos la semana pasada; los Beatles habían supervisado hasta la portada del álbum, una mezcla impresionante de personas famosas y oscuras, plantas y artefactos. Las 12 composiciones nuevas del álbum son tan elaboradas como la portada. El sonido es un pastiche de disonancia y delicia. El ánimo es agradable, hasta nostálgico. Pero como la portada, el efecto general es recargado, festivo y desordenado. Como un niño sobre atendido “Sergeant Pepper” es malcriado. Está lleno de cornetas y arpas, cuartetos de armónica, ruidos de animales y una orquesta de 91 piezas. Al menos en una ocasión los Beatles no se oyen instrumentalmente. A veces este elaborado trabajo musical es exitoso al proyectar el estado de ánimo. El tema “Sergeant Pepper” está lleno de metales y vaudeville. “She’s Leaving Home”, es una saga doméstica melodramática, fluye en una nube de cuerdas celestiales. Y lo que se está convirtiendo en una tradición Beatle, George Harrison devela su excursión más reciente al curry y el karma, el exótico acompañamiento de tres tamboras, una dilruba, una tabla, una sítara, un arpa de mesa, tres violoncellos y ocho violines. La canción de Harrison “Within You and Without You”, es un buen lugar para empezar a disecar “Sergeant Pepper”. Aunque está entre los puntos más fuertes, sus debilidades son típicas del álbum como un todo. Comparada con “Love You To” (La contribución de Harrison en “Revolver”), esta melodía muestra una conciencia expandida de los ragas indios. La voz de Harrison, oscila entre la canción y un canto religioso, flota sobre la melodía como queso fundido. Con la sítara y las tamboras, él logra una destacada síntesis pop. Debido a que sus motivos raga no son simples florituras sino que forman parte integral de la estructura de la canción, a “Within You and Without You” no se le ven las costuras. Se estira, pero se ajusta. Qué pena que las letras de Harrison sean depresivas y lentas. “Love You To” explotó con una apasionada calidad sutra, pero “Within You and Without You” revive los clichés que los Beatles ayudaron a enterrar: “With our love/We could save the world/If they only knew.” Todas las escalas menores del oriente no harían profunda a “Within You and Without You”. La obsesión con la producción, acoplada con una sorprendente rudeza para la composición permea hacia todo el álbum. No hay nada bonito en “Sergeant Pepper”. No hay nada real y no hay nada de donde agarrarse. La obscenidad de Lennon se ha convertido en simple capricho en “Being for the Benefit of Mr. Kite”. El pop sufrido de Paul McCartney magnifica que se ha convertido en algo suavemente profundo. “She’s Leaving Home” preserva toda la grandeza orquestal de “Eleanor Rigby”, pero la estructura está desgastada. El cuento de la muchacha provinciana que abandona una vida hogareña reprimida, dejando a los padres llorando su partida, no calza los puntos de aquellos instrumentos de cuerda oscilantes. Donde “Eleanor Rigby” comprimía la tragedia en un detalle impactante, “She’s Leaving Home” es narrativa sin inspiración, y nada más. Para la tercera deprimente audición, empieza a sonar como una parodia inmensa. Ciertamente hay elementos de burla en una composición como “When I’m 64”, lo cual lleva a la pregunta crucial: “Will you still need me/Will you still feed me/when I’m 64?” Pero el tono dominante no es lo burlesco; este es un retiro de fantasía, sobrevivir con nietos, dedicarse a la jardinería y una modesta cabaña en la Isla de Wight. Los Beatles cantan, “We shall scrimp and save” con reverencia estridente. Es un extraño cuento de hadas, raramente triste debido a que está muy distante de la realidad de los compositores. Pero aún aquí, la visión honesta es arruinada por el entorno que busca mejorarla. “Lucy in the Sky With Diamonds” es una curiosidad comprometedora, pero nada más. Está encajonada en el refraseo, el eco y otras distorsiones de estudio. El tono se superpone al significado y nos perdemos en los meandros electrónicos. Las mejores melodías Beatles son simples, de progresiones originales, apoyadas con letras punzantes. Hasta sus composiciones más radicales retienen un sentido de unidad. Pero por primera vez, los Beatles nos han dado un álbum de efectos especiales, incandescente pero ultimadamente fraudulento. Y por primera vez, no es exploración lo que sentimos, sino consolidación. Hay un toque del Jefferson Airplane, un asomo de las vibraciones de los Beach Boys, y una generosa palmada de la gimnasia de The Who. El único toque evidente de originalidad aparece en la estructura del álbum en sí. Los Beatles han recortado el espacio entre surcos de manera que cada canción parece solaparse con la siguiente. Esto produce la posibilidad de una sinfonía pop u oratoria, con movimientos distintos pero relacionados. Desafortunadamente no hay un aparente desarrollo temático en la ubicación de los cortes, excepto por las efectivas yuxtaposiciones de estilos musicales opuestos. Cuando mucho, las canciones están relacionadas solo vagamente. Con una excepción importante, “Sergeant Pepper” es maravilloso pero carente de joyas. “A Day in the Life” es una presencia tan radical en el espíritu del álbum que casi merece su posición peninsular (al seguir la repetición de los temas de “Seargeant Pepper”, este llega casi como una idea posterior). No tiene nada que ver con una postura o pretensión. Es una excursión seria, de música emotiva, con letra escalofriante. Su orquestación es disonante pero dispersa, y su ánimo no es nostálgico sino irónico. Con ello, los Beatles han producido una mirada de la vida en la ciudad moderna, que es terrorífica. Es una de las composiciones más importantes de Lennon y McCartney, y es un evento pop histórico. “A Day in the Life” empieza con la descripción de un suicidio. Con la misma precisión desplegada en “Eleanor Rigby”, el protagonista dice: “I read the news today, oh boy.” Esta suave expresión es la primera pista de su desilusión; comparada con lo que sigue, eso es muy irónico. “I saw the photograph,” continúa él, con voz de corista melancólico: He blew his mind out in a car He didn’t notice that the lights had changed A crowd of people stood and stared They’d seen his face before Nobody was really sure if he was from the House of Lords. “A Day in the Life” nunca pudo llegar a las Top 40, aunque pudo influenciar muchas grandes canciones que si llegaron. Su letra contiene un surgimiento repentino de tragedia pop. La desenfocada multitud al estilo de T.S. Elliot, siempre enfrentando el dolor y volteando hacia otro lado, puede convertirse en un símbolo común. Y su narrador, marcado por la totalidad de su desespero, puede reaparecer en incontables composiciones, como el héroe anónimo y silencioso. Musicalmente, ya hay indicaciones de que la intensa atonalidad de “A Day in the Life” es una clave del sonido de 1967. El rock electrónico, con su enfoque de anonadar a la audiencia ha llegado en media docena de estrenos. Ninguna de estas canciones tiene la intensidad controlada de “A Day in the Life”, pero la voluntad de muchos músicos reprimidos a “soltarse” significa que el pop aleatorio serio puede estar en camino. Sin embargo, es el tumulto de la influencia de las drogas en los Beatles lo que puede evitar que “A Day in the Life” llegue a una audiencia masiva. El refrán de la canción: “I’d like to turn you on,” ha hecho resentirse a disck jockeys supersensitivos a la “subversión oculta” en el rock ‘n’ roll. De hecho, puede haber un caso en la estructura de “A Day in the Life”, por la creencia de que los Beatles, como muchos compositores pop, saben de los altibajos de estar conscientes. La canción esta construída sobre una serie de pasajes tensos, melancólicos, seguidos de escapes a las alturas. En la primera estrofa, de hecho, la voz de John casi se quiebra en desespero. Pero luego de la invitación, “I’d like to turn you on,” los Beatles insertan un extraordinario ataque átono que es impactante, hasta doloroso, a los oídos. Pero eso encajona brillantemente la canción, y si el refrán precedente sugiere la motivación, los paralelos in crescendo llevan a una “velocidad” inducida por las drogas. El puente empieza en un intercambio de discontinuidad. Sentimos al narrador, subiendo, ajustando y apurando de memoria. La música es nerviosa con la disonancia de un jazz de club nocturno. Un tambor percusivo se funde en un sonido de vías férreas. Entonces Found my way upstairs and had a smoke Somebody spoke and I went into a dream. Las palabras se destiñen en un canto de libertad, cuerdas espaciosas, como el “zumbido” inicial de la marihuana. Pero el tono se hace misterioso y luego ominoso. Cuerdas profundas nos llevan a un descenso wagneriano y regresamos al blues del tema original, y la declaración original, “I read the news today, oh boy.” En realidad, es difícil ver por qué la BBC vetó a “A Day in the Life”, porque su mensaje es, claramente, un vuelo desde la banalidad. Describe una realidad profunda, pero no la glorifica. Y su conclusión, aunque magnífica, parece representar una negación del ego. La canción termina en una nota baja, resonante, sostenida por 40 segundos. Al haber logrado la paz absoluta de la nulificación, el narrador está más allá de la melancolía. Pero hay algo ponderado e irrevocable acerca de su calma. Suena como a destrucción. Que pena que “A Day in the Life” sea solo un coda en un trabajo poco distinguido. Necesitamos a los Beatles, no como compositores enclaustrados, sino como compañía. Y ellos nos necesitan. Al substituir a la audiencia por el conservatorio del estudio, han dejado de ser artistas populares, y el cambio es lo que hace del álbum nuevo un monólogo. Traducción: Alfonso L. Tusa C.