jueves, 28 de julio de 2016

Para un escritor, un Cuerpo de Trabajo es un Insulto.

Roger Rosenblatt. The New York Times. 25-07-2016. Hace años, yo estaba en un panel con Russell Banks, y hablábamos acerca de “Affliction”. Russell estaba complacido con la recepción de la novela, pero también dijo que esperaba haber creado un cuerpo de trabajo que valiese la pena. Esto no fue dicho con una actitud despectiva hacia los elogios que las personas hacían de “Affliction”. Más bien pareció que Russell estaba repasando, revisando lo que había hecho hasta ese punto, manteniendo ojo avizor en todo el texto, mientras los lectores se concentraban en una parte reciente. Lectores y escritores no piensan de la misma manera de un cuerpo de trabajo. Para un lector, un cuerpo de trabajo es una totalidad estática por la cual un escritor puede ser reconocido. Para un escritor, eso es algo parecido a un insulto. Los escritores pìensan en un cuerpo de trabajo como en el tipo rudo de una película que hemos golpeado en la mandíbula. Retrocedemos y lanzamos nuestros mejores golpes, y el cuerpo de trabajo se sacude y dice, ¿Eso es todo lo que tienes? Por esta y otras razones, a los escritores generalmente no les gusta leer sus trabajos una vez que son publicados. Encontramos errores. Encontramos cosas que nos hacen molestar. Y el proceso completo mata cualquier momento agradable que podamos estar viviendo. El cuerpo de trabajo se convierte en cuerpo de evidencia en un caso construido contra nosotros. Encontramos un escritor que apenas conocemos, y quien parece querer pelear. Ver todos nuestros libros alineados en el estante. Son un museo, un cementerio. Son una línea coral, arreglada de lado a lado como los Rockettes. Bueno o malo, una pieza de trabajo particular no dice nada concluyente de nosotros. Terminamos un poema, novela o memoria, los enviamos al aire público, y pensamos que es lo próximo por hacer. El trabajo coleccionado, por otro lado, dice mucho de y acerca de nosotros. Usualmente dice que hemos sido pesados en nuestra propia balanza y encontrados culpables. Colectivamente, nuestro cuerpo de trabajo es una expresión de bostezo implicado. Y mientras podemos estar llenos de nosotros al producir el poema, novela o memoria, borrachos del poder del lenguaje o tema del asunto, y cuajados de risa o furia o lo que sea con que soñemos en ese momento, cuando tratamos de tomar aliento, ahí están las palabras plasmadas en la página, inmóviles e inamovibles. ¿Es eso todo lo que conseguimos? Oiganos suspirar. El verano pasado, perdí dos grandes amigos, y el mundo perdió dos grandes escritores, James Salter y E.L. Doctorow, ambos crearon duraderos cuerpos de trabajo. Jim se fue primero, al colapsar durante un ejercicio. Cenamos la noche posterior a su cumpleaños 90, y nos atragantamos de zombies. Edgar falleció pocas semanas después, luego de batallar con el cáncer de pulmón por un año antes que la pneumonía lo remató. Poco antes de morir, fue a una revisión en Yale donde recibía un tratamiento experimental. ¿Los saludaste con entusiasmo en New Haven? Le escribí por correo electrónico a su regreso. No solo los saludé con entusiasmo, escribió Edgar. ¡Lo hice con efusividad y locuacidad! Poco después de su viaje a Yale, una tranquila tarde veraniega, visité a Edgar en su hogar de Sag Harbor. Él hablaba acerca de un artículo que había visto que llamaba a “Ragtime” la gran novela americana. Inventariamos sus otras novelas para ver si ellas merecían ese título antes que “Ragtime”. “Mi candidata fue “The Book of Daniel”). Edgar no estaba tomando todo eso muy en serio. Pero fue interesante explorar su cuerpo de trabajo con él, porque el no deseaba enfatizar en eso. De hecho, enfermo como estaba, él tenía una idea para un cuento nuevo, el prospecto de eso le daba vida a sus ojos. El punto es, que el no veía su cuerpo de trabajo como una estructura impenetrable. Aunque monumental, eso era para él un trabajo en progreso hasta el fin, el evolutivo bostezo perpetuo de un alma monumental. Esta declaración de bostezar puede ser la explicación de porque el término es usado por igual para alguien quien ha producido una tremenda cantidad de material, y otro quien ha escrito solo unas pocas cosas. La diferencia entre un poeta menor y otro mayor tiene que ver con la calidad, no con el bulto. Allen Ginsberg es un poeta mayor, por alguna otra razón, como “Kadish” Djuna Barnes, Ralph Ellison y Joseph Heller, crearon muy pocos libros, aun así cada una produjo un cuerpo de trabajo. Elizabeth Hardwick pudo plantear su caso con “Sleepless Nights”. Cuando un escritor ha dicho todo lo que él o ella tiene que decir, o tanto como sea posible antes que la mortalidad interceda, el cuerpo de trabajo permanece incompleto sin importar el tamaño del resultado. El insulto persiste: ¿Eso es todo? No pienso que la longevidad afecta la relación con el resultado. Dudo que las palabras de elogio al final de su larga vida fuesen más satisfactorias con su cuerpo de trabajo de lo que fueron las de Keats, al final de su corta existencia. De alguna manera toda escritura es un ensayo, un intento infinito por encontrar la belleza en el horror, la nobleza en querer, un esfuerzo por castigar, recompensar y amar todas las cosas humanas que resisten naturalmente los castigos, recompensas y el amor. Es un ejercicio arduo y desagradecido como la fe en Dios. Algunas veces cuando estás en el acto de escribir, te sientes parte de un plan ordenado, el designio de alguien más. Ese alguien podría muy bien ser Dios. Y entonces un día regresas y mides todo lo que has hecho, y piensas, ¿Es esto todo lo que Dios tenía en mente? Pero es todo lo que hiciste. Roger Rsosenblatt es el ganador del 2015 Kenyon Review Award for Literary Achievement. Su libro más reciente es “Thomas Murphy”, una novela. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

viernes, 15 de julio de 2016

Dibujar la vida de van Gogh con 62.450 pinturas al oleo.

Joanna Berendt. The New York Times. 08-07-2016. Gdansk, Polonia.- Un proyecto que se ideó para darle vida a pinturas icónicas, muchas creadas en un día, ha probado ser un esfuerzo cinematográfico laborioso que toma años realizar. Los creadores de “Loving Vincent”, una película biográfica acerca de van Gogh, dicen que este es el primer largo metraje animado en ser hecho completamente con pinturas al oleo sobre lienzo, unas 62.450 de ellas, todas derivadas o de los trabajos originales del artista, como “The Starry Night” (“La Noche Estrellada”) y “Café Terrace at Night”, o son inspiradas por su distintivo trazo grueso de pincel. El mundo obtuvo una muestra de este trabajo en proceso cuando un corto impresionante fue publicado en línea en febrero, y se convirtió en sensación de la noche a la mañana con 115 millones de vistas en facebook. Lo que los observadores no vieron fue todas las manos humanas detrás del proyecto. De los 95 pintores involucrados, 65 llegan cada día a un enorme hangar en el Gdansk Science and Technology Park aquí al norte de Polonia, para reimaginar, en medio de gruesos vahos de pintura de oleo, los lienzos de van Gogh. El mes pasado, el hangar, lleno con filas y filas de cubículos donde trabajaban los artistas, estaba principalmente silencioso, excepto por el sonido de los seguidores. Aún así, la atmósfera estaba cargada. “Lo que está ocurriendo aquí puede no ocurrir otra vez”, dijo Hugh Welchman, un productor británico quien junto a su esposa, Dorota Kobiela, una pintora y cineasta, ha estado dirigiendo “Loving Vincent”. El pintor polaco Jerzy Lisak, 39, solo en los últimos dos años ha pintado más de 400 tramas o celdas, y el reconoce que la gran cantidad de esfuerzo realizado puede hacer de esta la primera y última vez de tal iniciativa. “Está claro de que esto es la realización de un sueño”, dijo él, trabajar en una vista de una habitación en la Auberge Ravoux, donde van Gogh vivió al final de su vida. Ms. Kobiela, quien ha hecho varios cortos animados en un país que tiene una pléyade de dibujantes destacados, aportó la visión. Luego de releer las cartas del artista a su hermano Theo, ella decidió crear una animación pintada de ocho minutos basada en el trabajo de van Gogh. Mr. Welchman cuyo “Peter & the Wolf” ganó el Oscar al major corto animado en 2008, se enamoró no solo de Ms. Kobiela sino también de su proyecto y la persuadió de hacerlo como largometraje. “Sabía que sería difícil, bordeando en la locura”, dijo él. “Pero Vincent merece más de ocho minutos”. Ms. Kobiela, con la cara en sus manos, aún parecía impactada por la magnitud del proyecto. “Solo esta mañana, me levanté con la nueva música que Mansell había enviado para nuestra película”, dijo ella, refiriéndose a Clint Mansell, el compositor británico quién hizo la música para “Requiem for a Dream” de Darren Aronosfsky. “¡Uno de mis compositores favoritos escribe la música de mi película! Esto es irreal”. Entre los actores que interpretan personajes de las pinturas están los dos veces nominados al Oscar, Saoirse Ronan, como la hija del amigo de van Gogh, el Dr. Paul Gachet, así como Aidan Turner como botero y Douglas Booth como el hijo de otro amigo, quien hurga acerca de la vida del artista. Esa es la clave del argumento de la película. Esta se basa en la vida de van Gogh y su muerte en 1890, la cual de acuerdo a algunos estudios recientes, la biografía de Steven Naifeh y Gregory White, “Van Gogh: The Life”, puede haber sido asesinato, no suicidio. Ms. Kobiela y su equipo pasaron tres años desarrollando su técnica de pintura, la cual usaron para reimaginar 125 de los trabajos de van Gogh. La vida en acción también fue involucrada. Primero, los actores fueron filmados, o ante una pantalla verde o en escenarios construidos para lucir como las pinturas. Esa filmación entonces se convirtió en punto de referencia para los artistas, quienes pintaron a partir de ella con pigmentos de oleo, trama por trama. Una técnica similar fue usada en “The Old Man and the Sea” de Alexander Petrov (1999), la cual ganó el premio de la academia al mejor corto animado. Cada una de las 1.009 tomas establecidas en “Loving Vincent” requiere una pintura al oleo nueva. Para hacer lucir fluida la animación, cada segundo de la película de casi 87 minutos necesita de 12 tramas pintadas a mano. Crear una trama toma desde una hora hasta dos días, lo cual significa que un pintor pasa casi un mes en un simple segundo de la película. Al final, habrá 62.450 tramas, cada una de ellas pinturas complejas al oleo en lienzos. Sin embargo, todavía quedan decenas de miles de tramas por hacer y no queda mucho tiempo si la película va a ser estrenada, como fue planificada, en octubre. (Los productores quieren que sea considerada para los próximos premios de la academia). “El reto más grande ahora es reconciliar mantener la alta calidad de la pintura con nuestro muy apretado calendario”, dijo Ms. Kobiela. La producción ha sido retrasada varias veces. Uno de los obstáculos más grandes ha sido el financiamiento, porque los inversionistas han titubeado ante tal proyecto experimental. Los productores tuvieron que trabajar con un presupuesto relativamente modesto de 5.5 millones de dólares. En comparación, el éxito animado por computación de Pixar “Finding Dory” costó 200 millones de dólares. Entonces la producción se hizo lenta cuando el grupo de pintores clásicos entrenados en Polonia se desvaneció rápidamente, y los productores necesitaron buscar artistas afuera. Despues que fue publicado el corto, empezaron a llegar miles de portafolios de todo el mundo. Los candidatos fueron invitados a pruebas y luego a 18 días de entrenamiento, durante los cuales tenían que especializarse en el estilo de van Gogh y las técnicas de animación. “Las personas no tenían garantía de que si venían, digamos, desde Canadá, se quedarían”, dijo el productor Sean Bobbit. “Sabían que no les reembolsaríamos los gastos de los pasajes aéreos ni la estadía en el hotel”. Tiffanie Mang, 24, una artista de Los Angeles con cabello corto y manchas de pintura verde en la nariz, dijo que no tenía idea de que pasaría la prueba cuando llegó a Gdansk luego de un vuelo de 15 horas. “Nunca antes había viajado sola ni vivido por mi cuenta, pero tuve que asumir esta oportunidad loca”, dijo ella en el décimo día de su entrenamiento. “Esta película va a hacer historia, de seguro”. A pesar de las reacciones de los observadores y críticos de cine ante el corto, Ms. Kobiela dijo que aun estaba aterrada acerca de cómo sería recibida la película: Casi “87 minutos de interacción ininterrumpida de colores: ¿Podrán soportarlos las personas?” Traducción: Alfonso L. Tusa C.

miércoles, 13 de julio de 2016

Sydney H. Schanberg fallece a los 82 años de edad, el antiguo corresponsal del New York Times cubrió el terror de la Camboya de los años ’70.

Robert D. McFadden. The New York Times. 09-07-2016. Sydney H. Schanberg, un corresponsal del New York Times quién ganara el premio Pulitzer por cubrir la caida de Camboya en manos de los Khmer Rouge en 1975 e inspiró la película “The Killing Fields” (“Los Campos de la Muerte”) con la historia de la supervivencia de su colega camboyano durante el genocidio de millones, falleció este sábado 9 de julio en Poughkeepsie, NY. Su deceso fue confirmado por Charles káiser, un amigo y antiguo reportero del Times, quien dijo que Mr. Schanberg tuvo un ataque cardíaco el martes. Un periodista incansable e intenso formado en Harvard con intensidad de bulldog, Mr. Schanberg era lo más cercano a un corresponsal extranjero ideal: un aventurero arriesgado quien desconfiaba de los oficiales, se encomendaba a si mismo en la zona de guerra y escribía con nitidez de los tiranos políticos y militares y del sufrimiento y muerte de sus víctimas con la pasión de un testigo de la historia. En la primavera de 1975, mientras las guerrillas comunistas de Pol Pot tomaban la capital Phnom Penh, después de años de guerra civil en Camboya, Mr. Schanberg y su asistente, Dith Pran, rechazaron seguir las directrices de los editores del Times desde Nueva York para que evacuaran la ciudad y permanecieran a resguardo como casi todos los reporteros occidentales, los diplomáticos y oficiales mayores de la Camboya americana apoyaron en su huida al gobierno de Lon Nol. “Nuestra decisión de quedarnos”, escribió Mr. Schanberg después, “Estuvo fundada en nuestra creencia, quizás, mirando en retrospectiva, era más un deseo devoto o esperanza, de que cuando los Khmer Rouge alcanzaran su victoria, tendrían lo que querían y terminaría el terrorismo y la conducta brutal de la que habíamos escrito tan a menudo”. Pero cuando las guerrillas tomaron el poder, luego de un breve período de calma, hubo amplificación de los tiroteos, torturas y ejecuciones. Mr. Schanberg y Mr. Dith fueron secuestrados y amenazados de muerte. “La mayoría de los soldados son adolescentes”, anotó Mr. Schanberg en su último despacho. Ellos son universalmente repelentes, autómatas, brutales. Las armas cuelgan de ellos como las frutas de los árboles, granadas, pistolas, rifles”. El alegato de Mr. Dith salvó a Mr. Schanberg, y los dos periodistas se refugiaron en el enclave de la embajada francesa, un vestigio de la ley colonial. Luego Mr. Dith y otros camboyanos fueron expulsados del enclave y forzados a unirse a un éxodo de civiles hacia el campo. Fue el comienzo de un experimento social monstruoso: la expulsión de millones desde las ciudades y la supresión de las clases educadas para reformular a Camboya como una utopía agraria. El experimento fallido durante los siguientes cuatro años, cobró las vidas de dos millones de personas por hambruna, enfermedades, labores esclavistas brutales y asesinatos. Dos semanas después de su captura, Mr. Schanberg y otros extranjeros fueron evacuados en camión hacia Tailandia, donde completó el primer recuento de la caída y la evacuación de Phnom Penh. Habló de las masacres e incendios, de las calles y carreteras inundadas de cadáveres, de las marchas forzadas que convirtieron a la ciudad en cementerio de la noche a la mañana. “Dos millones de personas de pronto salieron de la ciudad en silencio, caminando, en bicicleta, empujando carros sin gasolina, cubrían las carreteras como una alfombra humana”, escribió él. “La una vez vibrante ciudad se convirtió en el eco de una cámara de calles silenciosas alineadas de carros abandonados y tiendas vacías. Las luces de la ciudad ardían para una ciudad que ya no estaba allí”. Mr. Schanberg regresó a Nueva York. Afectado por la culpa de tener que dejar atrás a Mr. Dith, él solicitó un tiempo libre para escribir de sus experiencias, para ayudar a la esposa refugiada de Mr. Dith y cuatro hijos a establecer una nueva vida en San Francisco y para iniciar la aparente tarea sin esperanza de encontrar a su amigo. Fue bañado con premios, incluyendo el Pulitzer, el cual dijo que compartía con Mr. Dith. También se convirtió en editor metropolitano y columnista en The Times. Por años no hubo noticias de Mr. Dith, quien había escondido su entorno educado y sobrevivido las golpizas, trabajos forzados y dieta de insectos, roedores y tan poco como una cuchara de arroz diaria. En 1978, Vietnam invadió Camboya y reemplazó a Pol Pot con un régimen clientelar. Mr. Dith escapó por la frontera con Tailandia en 1979 y pronto se reunió con Mr. Schanberg. Luego de mudar a Mr. Dith y su familia a Nueva York y ayudarlo a obtener un trabajo como fotógrafo en The Times, Mr. Schanberg escribió “The Death and Life of Dth Pran”, un artículo de 1980 para la revista de The New York Times el cual luego fue publicado como un libro. La historia se convirtió en la base de la película de Roland Joffe de 1984, “The Killing Fields”, protagonizada por Sam Waterston como Mr. Schanberg y el Dr. Haing S. Ngor como Mr. Dith. Dr. Ngor, quien ganó un Oscar como mejor actor de reparto, era un médico quien también había sobrevivido el holocausto camboyano. La película fue muy elogiada. “”’The Killing Fields’ emerge como una visión cargada de emociones del infierno sobre La Tierra, un recordatorio de la destrucción de un pueblo gentíl por otros de los hombres locos de la historia”, escribió Kathleen Carroll en The Daily News. Pero Vincent Canby de The Times llamó a eso “difuso y vago”, agregando, “Se está obviando algo vital, y eso es la intensidad emocional de la prosa en primera persona de Mr. Schanberg”. Sydney Hillel Schanberg nació en Clinton, Mass., el 17 de enero de 1934, de Louis Schanberg, el dueño de una tienda de comestibles, y la Antigua Freda Feinberg. Sydney asistió a las escuelas de Clinton y se graduó en Harvard en 1955, con un grado de bachelor en historia estadounidense. Reclutado en 1956, él sirvió como reportero del periódico de la armada en Frankfurt. Se unió a The Times en 1959 como asistente de copias y se convirtió en miembro del cuerpo de reporteros en 1960, para cubrir asignaciones generales y agencias gubernamentales. En 1964 empezó a cubrir la legislatura del estado de Nueva York, fue nombrado jefe del escritorio de Albany, a cargo de reportear la gobernación de estado. Se casó con Janice Sakofsky en 1967. La pareja tuvo dos hijas, Jessica y Rebecca, y se divorciaron. En 1995, él se casó con Jane Freiman. Mr. Schanberg se unió al cuerpo de reporteros en el esterior en 1969 y fue nombrado jefe del escritorio de Nueva Delhi. Cubrió la guerra de los 13 días entre India y Pakistán en 1971. Conoció a Mr. Dith en un viaje a Phnom Penh en 1972, y debido al aumento de los reportajes de Mr. Schanberg desde Camboya y Vietnam, The Times contrató a Mr. Dith como asistente y traductor de Mr. Schanberg. Como corresponsal del sudeste asiático desde 1973 hasta 1975, Mr. Schanberg se enfocó cada vez más en la insurgencia de los Khmer Rouge. Despues de sus asignaciones extranjeras, Mr. Schanberg fue editor metropolitano de The Times desde 1977 hasta 1980 y escribió una columna dos veces a la semana, enfocada en Nueva York, desde 1981 hasta 1985. Esta fue descontinuada después que él criticó la cobertura del Times de la propuesta autopista de Manhattan. The Times le ofreció otra asignación, pero él se marchó del periódico luego de 26 años para escribir una columna en New York Newsday, donde permaneció por una década. Mr. Schanberg, quién vivía en New Paltz, NY., regresó a Camboya en 1989 y 1997 y escribió artículos para Vanity Fair. También escribió para Pent House y The Nation y columnas de crítica de medios para The Village Voice. “Beyond the Killing Fields”, una antología de sus reportajes, fue publicada en 2010. Además del Pulitzer, él ganó dos premios George Polk Memorial, dos premios Overseas Press Club y el premio al periodismo distinguido Sigma Delta Chi’s. “Soy muy afortunado de haber tenido a Pran como mi socio de reportajes y aun más afortunado de que hayamos llegado a llamarnos hermano”, dijo Mr. Schanberg luego que Mr. Dith falleciera en 2008. “Su misión conmigo en Camboya era decirle al mundo lo que sufría su gente al vivir una guerra que no debió ocurrir, Esa también se convirtió en mi misión. Mis reportajes no se pudieron haber hecho sin él”. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

miércoles, 6 de julio de 2016

Michael Cimino, director de “The Deer Hunter” (“El Francotirador”) y “Heaven’s Gate”, fallece a los 77 años.

Dave Itzkoff. The New York Times. 02-07-2016. Michael Cimino, el cineaste ganador del premio de la academia quién segabó la reputación de uno de los directores más temerarios de Hollywood con el drama de la guerra de Vietnam “The Deer Hunter”, y luego lo despilfarró todo dos años después con la promocionada y ampliamente enfocada “Heaven’s Gate”, fue encontrado muerto este sábado 2 de julio en su casa de Los Angeles. Eric Weissmann, amigo y antiguo abogado de Mr. Cimino confirmó la muerte. Dijo que el cadáver de Mr. Cimino fue hallado por la policía luego que sus amigos no pudieron comunicarse con él por teléfono. La causa de la muerte no ha sido determinada, dijo Mr. Weissmann. “The Deer Hunter”, apenas la segunda película dirigida por Mr. Cimino, un antiguo pintor, estudiante de arte y director comercial, pareció ejemplificar una década llena de películas de acción impactantes de escritores y directores a quienes les fue dada la libertad de desarrollar sus visiones por los estudios principales. En la tradición de Bonnie and Clyde de Arthur Penn (1967), “El Padrino” de Francis Ford Coppola (1972), “Mean Streets” de Martin Scorsese (1973) y “Chinatown” de Roman Polanski (1974), “The Deer Hunter” reflejaba una actitud de incertidumbre existencial entre capas de violencia. La película, por la cual Mr. Cimino compartió el crédito de una historia, hace la cronología de un grupo de amigos desde un pueblo de Pennsylvania cuyas vidas fueron aterradas por sus experiencias en Vietnam. Con un reparto que incluyó a Robert De Niro, Christopher Walken, Meryl Streep y John Cazale, “The Deer Hunter” es quizás mejor recordada por una secuencia de morderse las uñas en la cual los personajes de Mr. De Niro y Mr. Walken, al ser hechos prisioneros por los norvietnamitas, son forzados a jugar ruleta rusa uno contra el otro. “The Deer Hunter” recibió nueve nominaciones al Oscar y ganó cinco, incluyendo mejor película, al prevalecer sobre “Coming Home”, otro drama acerca de la guerra de Vietnam y sus secuelas. Mr. Cimino, quien ganó el Oscar por mejor director, parecía tener la industria del cine a sus pies y la libertad de hacer lo que deseara. Él había manejado la intensa expectativa que rodeaba a “The Deer Hunter” para logara un acuerdo con United Artists para hacer una película de un guión que había escrito, llamado “The Johnson County War”. Esta enfocaba un conflicto sangriento que involucraba inmigrantes terratenientes, rancheros ganaderos, mercenarios y oficiales militares de Estados Unidos en el Wyoming de la década de 1890. A Mr. Cimino le entregaron un presupuesto de alrededor de 12 millones de dólares y un tiempo de cerca de dos meses y medio para filmar una película que el estudio, con un calendario lleno de películas por estrenar en lo sucesivo y sobre presupuesto, había esperado tener lista a tiempo para la navidad de 1979. En lugar de eso, la película de Mr. Cimino, renombrada “Heaven’s Gate” requirió casi un año y más de 40 millones de dólares para hacerla. Una falla para la crítica y comercial, la película entró a las salas de cine con un tiempo de duración de más de tres horas y media y pareció representar el cuento de prevención de un director intemperado a quien ejecutivos tímidos le permitieron realizar cada capricho y todo eso llevó al estudio al suelo. Aunque las reputaciones de Mr. Cimino y de “Heaven’s Gate” mejoraron en varios grados, la saga alrededor de la película determinó que el período de de cine de autor de Hollywood había terminado. Variety, la publicación de la industria, ha alertado, que en lo que se refiere a Mr. Cimino, muchos actos de su vida están “confundidos en información en conflicto”. Varias fuentes dan su fecha de nacimiento como el 3 de febrero de 1939. Fue criado en Long Island y asistió a Michigan State University. Donde, dijo él, de acuerdo a un perfil de Vanity Fair, obtuvo el título de bachelor en artes en menos de tres años. Fue a estudiar en Yale, dijo él, donde obtuvo el título de bachelor en finas artes en 1961 y un título de graduado dos años después. Luego de dirigir comerciales de televisión en Nueva York, se mudó a Los Angeles para trabajar como guionista. Contribuyó con los libretos de la película de ciencia ficción de 1972 “Silent Running” y de “Magnum Force”, la película de acción de 1973 protagonizada por Clint Eastwood en su segunda aparición como el detective homicida Dirty Harry. Su primer trabajo como director fue en “Thunderbolt y Lightfoot”, la película cómica de crimen protagonizada por Mr. Eastwood y Jeff Bridges como un par de criminales descarriados. Mr. Cimino, quien escribió el guión, trabajaba rápidamente, se decía que a Mr. Eastwood nunca le había gustado hacer más tres tomas de cualquier escena, y la película fue un éxito, Mr. Bridges ganó una nominación al Oscar como mejor actor de reparto. “The Deer Hunter”, generó amplios elogios. Vincent Canby, la llamó en The New York Times, “una gran, aterradora, locamente ambiciosa, algunas veces asfixiante película de acción que llega tan cerca de ser una epopeya popular como cualquier película de este país desde ‘El Padrino’”. Pero Mr. Cimino fue criticado por haber jugado rápido y relajado con detalles de hechos, en la película y en su biografía personal. Aunque Mr. Cimino sugirió en una entrevista de 1978 en el Times que se unió a la armada en 1968 y fue asignado como médico a una unidad de entrenamiento Green Beret en Texas, trascendió que él se había enlistado en la armada de reserva en 1962, pasando alrededor de seis meses en deberes activos, principalmente en Fort Dix en Nueva Jersey. Su realización de “Heaven’s Gate” reduciría rápidamente estas otras controversias a simples notas al margen. De acuerdo a la memoria “Final Cut” escrita por Steven Bach, un antiguo ejecutivo de United Artists quien jugó un papel crucial en cortejarlo, Mr. Cimino “estaba 5 dias atrasado en la programación y gastó 900.000 $ por minuto y medio de película usable”. Y eso fue después de los primeros seis días de filmación de “Heaven’s Gate” en Montana. “Una sema después”, escribió Mr. Bach, “él estaba 10 días y 15 páginas atrasado. Él había para entonces expuesto dos horas de película, de las cuales solo estaba dispuesto a aprobar menos de tres minutos, a un costo bruto de un millón de dólares por cada minuto usable”. Mr. Bach añadió: “El veredicto estaba en la pared desde el principio, y, hasta para el más devoto colaborador, deletreaba ‘catástrofe’”. Mr. Cimino dirigió cuatro película más: “Year of the Dragon” (1985), “The Sicilian” (1987), “Desperate Hours” (1990) y “The Sunchaser” (1996). También contribuyó con un cortometraje para una antología de 2007, “To Each His Own Cinema”, para celebrar el aniversario 60 del Festival de Cina de Cannes. En una entrevista de 2010 con Vanity Fair, él expresó la esperanza de que “Heaven’s Gate” eventualmente fuera reconocida como una obra maestra. “Nadie vive sin cometer errores”, dijo Mr. Cimino. “Nunca tuve segundas opiniones de mi”. Añadió: “No puedes mirar atrás. No creo en la derrota. Todos tienen tropiezos, pero como dijo Count Basie, ‘No es como manejas los picos, es como manejas los valles’”. Cuando “Heaven’s Gate” recibió un lanzamiento Criterion en DVD y Blu-ray y fue presentada en el New York Film Festival de 2013, Manohla Dargis, al revisarla para el Times, sugirió que era posible un rango de reacciones. “El alcance de la película, sus entornos naturales, escenarios inmensos, compleja coreografía y cinematografía son seductores, por momentos impactantes, y si te gusta ver personas y cámaras girando, te puede gustar”, escribió Ms. Dargis. Ella continuó: “Si insistes en narrativas fuertes, sombreros blancos y negros, actuaciones uniformes, diálogos audibles y un final feliz, bien, tendrás a la historia y al consenso de tu lado”. Mr. Weissmann dijo que Mr. Cimino no dejó sobrevivientes inmediatos. Liam Stack contribuyó reporteando. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

Elie Wiesel, sobreviviente de Auschwitz y ganador del premio Nobel de la Paz, fallece a los 87 años.

Joseph Berger. The New York Times. 02-07-2016. Elie Wiesel, el sobreviviente de Auscwitz quien se convirtió en testigo elocuente de los seis millones de judíos asesinados en la segunda guerra mundial y quien, más que cualquier otro, marcó la memoria del holocausto en la consciencia del mundo, falleció esta sábado 2 de julio en su hogar de Manhattan. Menachem Rosensaft un amigo de larga data y director fundador del International Network of Children of Jewish Holocaust Survivors, confirm la muerte por via telefónica. Mr. Wiesel, un carismático orador y profesor de humanidades, fue autor de varias docenas de libros. En 1986, fue reconocido con el premio Nobel de la Paz. Pero no fue definido tanto por el vacío que llenó. En el período posterior de la masacre sistemática de judíos por los alemanes, ninguna voz había emergido para llevar a casa la enormidad de lo que había ocurrido y como eso había cambiado la concepción que tenía la humanidad de si misma y de Dios. Por casi dos décadas, los traumatizados sobrevivientes, y los judíos americanos que se culpaban de no haber hecho más para rescatar a sus hermanos, parecieron congelados en el silencio. Pero por la fuerza de su personalidad y el don de su frase persistente, Mr. Wiesel, quien había sido liberado de Buchenwald a los 16 años de edad con el indeleble tatuaje A-7713 en su brazo, gradualmente exhumó al holocausto del entierro de los libros de historia. Fue este discurso contra el olvido y la violencia lo que el comité Nobel reconoció cuando lo premió con el galardón de la Paz en 1986. “Wiesel es un mensajero para la humanidad”, decía la declaración del Nobel. “Su mensaje es de paz, enmienda y dignidad humana. Su creencia de que las fuerzas que pelean contra la maldad en el mundo pueden ser victoriosas es una creencia ganada a pulso”. Mr. Wiesel ganó primero atención en 1960 con la traducción al inglés de “Night”, su recuento autobiográfico de los horrores que atestiguó en los campos como adolescente. Escribió de cómo había sido atacado por la culpa al haber sobrevivido mientras millones murieron, y atormentado por las dudas acerca de Dios quien habría permitido tal carnicería. “Nunca olvidaré esa noche, la primera en el campo, la cual ha convertido mi vida en una larga noche, siete veces maldita y siete veces sellada”, escribió Mr. Wiesel. “Nunca olvidaré ese humo. Nunca olvidaré los pequeños rostros de los niños, cuyos cuerpos vi convertidos en círculos de humo bajo un silecioso cielo azul. Nunca olvidaré esas llamas que consumieron mi fe para siempre. Nunca olvidaré el silencio nocturnal que me privó, por toda la eternidad, del deseo de vivir. Nunca olvidaré esos momentos los cuales asesinaron a mi Dios y mi alma y convirtieron mis sueños en polvo. Nunca olvidaré estas cosas, aún si soy condenado a vivir tan largo como Dios. Nunca”. Mr. Wiesel se dedicó a escribir novelas, libros de ensayos y reportajes, dos obras de teatro y hasta dos cantatas. Mientras muchos de sus librosfueron nominalmente acerca de temas como los judíos soviéticos o los maestros hasídicos, todos están relacionados con preguntas profundas que resuenan fuera del holocausto: ¿Cuál es el sentido de vivir en un universo que tolera una crueldad inimaginada? ¿Cómo pudo haber sido mudo el mundo?¿Como puede uno seguir creyendo? Mr. Wiesel preguntó en prosa y sin levantar la voz; rara vez ofreció respuestas. “Si sobreviví debe ser por alguna razón”, le dijo a Michiko Kakutani de The New York Times en una entrevista de 1981. “Debo hacer algo con mi vida. Es muy serio jugar más, porque en mi lugar, alguien más pudo haber sido salvado. Y yo hablaría de esa persona. Por otro lado, sé que no puedo”. Pudo haber existido mejores cronistas quienes evocaran la minucia infernal de la máqiona de la muerte alemana. Indiscutiblemente hubo más filósofos iluminados. Pero ninguna figura individual fue capaz de combinar la urgencia moral de Mr. Wiesel con su magnetismo, el cual manaba de su rostro profundamente marcado por las arrugas y sus ojos de melancolía intensa. “Él tiene la apariencia de Lazaro”, anotó el escritor católico romano Francois Mauriac de Mr. Wiesel, un amigo. El Presidente Obama, quien visitó el lugar del campo de concentración de Buchenwald con Mr. Wiesel en 2009, lo llamó una “memoria viviente”. “Él levantó su voz, no solo contra el antisemitismo, sino contra el odio, el prejuicio y la intolerancia en todas sus formas”, dijoel presidente en una declaración el sábado. “Él imploró a cada uno de nosotros, como nación y como seres humanos, hacer lo mismo, vernos en cada otro y hacer real el adagio de ‘nunca jamás’”. Mr. Wiesel arrastró por mucho tiempo lo que llamó su “conflicto dialéctico”: la necesidad de recontar lo que había visto y la futilidad de explicar un evento que desafiaba la razón y la imaginación. En su discurso del Nobel, dijo que lo que había hecho con su vida era tratar de “mantener viva la memoria” y “enfrentar aquellos quienes olvidaban”. “Porque si olvidamos, somo culpables, somos cómplices”, dijo él. Un año antes, el 19 de abril de 1985, Mr. Wiesel agitó profundas emociones cuando, en una ceremonia de la Casa Blanca en la cual aceptó la Congressional Gold Medal of Achievement, trató de disuadir al Presidente Ronald Reagan de tomarse un tiempo en un viaje planeado a Alemania Occidental para visitar ahí un cementerio militar en Bitburg, donde estaban enterrados miembros de la elitesca Waffen SS de Hitler. “Ese lugar Sr. Presidente, no es su lugar”, dijo él. “Su lugar es con las víctimas de la SS”. Mr. Reagan, en medio de muchas críticas, siguió adelante y llevó una corona a Bitburg. Paradójicamente, la confrontación llevó a la primera visita de posguerra de Mr. Wiesel. Dijo después que había sido motivado por los jóvenes estudiantes alemanes que conoció y la profundidad de su búsqueda dolorosa por entender el pasado de su país. Él urgió la reconciliación. “¿Nos ha pedido Alemania alguna vez que perdonemos?” preguntó Mr. Wiesel. “Para mi conocimiento, tal petición nunca fue hecha ¿Con quien voy a hablar de perdón, yo, quien no cree en culpas colectivas? ¿Quién soy yo para creer en la inocencia colectiva?” Mr. Wiesel tuvo un papel determinante en la creación del United States Holocaust Memorial Museum de Washington, al servir como director de la comisión que unió a grupos de sobrevivientes rivales para recaudar fondos para una estructura permanente. El museo se convirtió en una de las atracciones más poderosas de Washington. “Él fue una singular voz moral”, dijo Sara J. Bloomfield, la directora del museo. “Y él trajo un tipo de liderazgo moral e intelectual y elocuencia, no solo a la memoria del holocausto, sino a las lecciones del holocausto, que fueron incomparables. No hay nada que pueda reemplazar la voz del sobreviviente, ese poder, esa autenticidad”. Denunciando la Persecución. En su libro de 1966, “The Jews of Silence: A Personal Report on Soviet Jewry”, Mr. Wiesel llamó la atención a los judíos quienes estaban siendo perseguidos por su religión y hasta se les prohibía emigrar. “Lo que me atormenta más no es el silencio de los judíos que conocí en Rusia, sino el silencio de los judíos entre los que vivo hoy”, dijo él. Sus esfuerzos ayudaron a facilitar las restricciones de emigración. Mr. Wiesel condenó las masacres de Bosnia a mediados de los años ’90, “Si esto es Auschwitz de nuevo, debemos movilizar a todo el mundo”, dijo él, y denunció a otros en Camboya, Ruanda y la región de Darfur en Sudán. Él condenó la quema de las iglesia negras en Estados Unidos y habló a favor de los negros de Sudáfrica y los prisioneros políticos torturados de América Latina. Aún así, la mayor prédica fue por los judíos. En 2013, cuando Estados Unidos estaba en conversaciones con Irán para limitar la capacidad de armas nucleares de ese país, Mr. Wiesel publicó un comunicado de página entera en The Times para urgir a Mr. Obama a insistir en un “desmantelamiento total de la infraestructura nuclear de Irán” y su “repudio del intento genocida contra Israel”. Medular en el trabajo de Mr. Wiesel era reconciliar el concepto de un Dios benevolente con la maldad del hololcausto. “Usualmente decimos, ‘Dios es acertado’ o ‘Dios es justo’, aún durante las cruzadas dijimos eso”, observó él una vez. “Pero ¿como podemos decir eso ahora, con un millón de niños muertos?” Aún así, él nunca abandonó la fe, de hecho, se hizo más devoto con los años, al rezar cerca de su hohar o en las sinagogas Hasidicas de Brooklyn. En el avión que lo iba a llevar a un Israel oscurecido por la guerra árabe-israelí en 1973, él se sentó sin zapatos con un amigo, y juntos entonaron melodías Hasidicas. “Si tengo problemas con Dios, ¿por qué debo culpar al Sabbath?” dijo una vez. Mr. Wiesel tenía sus detractores. El crítico literario Alfred Kazin se preguntaba si él había embellecido ciertas historias, y levantó interrogantes acerca de si “Night” era una memoria o una novela, como algunas veces fue clasificada en las listas de lectura de la escuela secundaria. Mr. Wiesel generó una zaga que produjo librería de literatura del holocausto e incontables películas y dramatizaciones televisivas. Mientras algo de ese trabajo fue reconocido, él denunció mucho de eso como una “trivialización”. Lo que le daba autoridad moral en particular era que Mr. Wiesel, como estudiante devoto de la Torah, había vivido el infierno de Auschwitz en carne propia. Eliezer Wiesel nació el 30 de septiembre de 1928, en la pequeña ciudad de Sghet, en las montañas de los Cárpatos cerca de la frontera ucraniana de los que entonces era Rumania. Su padre Shlomo, era un tendero de habla yiddish lo suficientemente mundano para animar a su hijo a aprender hebreo moderno e introducirlo a los trabajos de Freud. Más adelante en la vida, Mr. Wiesel fue capaz de describir a su padre en términos menos santos, como un hombre preocupado a quien rara vez veía hasta que fueron enviados juntos a Auschwitz. Su madre, la antigua Sarah Feig, y su abuelo materno, Dodye Feig, un Viznitz Hasid, llenaron su imaginación con cuentos místicos de los maestros hasidicos. Creció con tres hermanas, Hilda, Batya y Tzipora, en un lugar reminiscente de las historias de Sholom Aleichem. “Salías a la calle el sábado y sentías el Shabbat en el aire”, escribió él de su comunidad de 15000 judíos. Pero su idílica niñez fue estremecida la primavera de 1944 cuando los nazis invadieron Hungría. Con las tropas aliadas apróximandose, muchos de los judíos de Sighet se convencieron de que podrían estar protegidos. Pero los judíos de la ciudad fueron confinados en dos ghettos y luego deportados. “Uno por uno, pasaron frente a mi”, escribió él en “Night”, “maestros, amigos, otros, todos aquellos a quienes había temido, todos de los que pude haberme reido, todos aquellos con quienes había vivido a través de los años. Se fueron, caidos, arrastrando sus bolsas, arrastrando sus vidas, abandonando sus hogares, los años de su niñez, quejándose como perros golpeados”. “Night” relataba un viaje de varios días pasados en un carro de ganado sin aire antes que el narrador y su familia llegaran a un lugar del que nunca habían oído: Auschwitz. Mr. Wiesel recordó como las humaredas llenaban el aire con el hedor de la carne quemada, como los bebés eran quemados en una fosaa, y como el Dr. Josef Mengele decidía, con un movimiento de su bastón de mando, quien viviría y quien moriría. Mr. Wiesel vio a su madre y a su hermana Tziporacaminar hacia la derecha, su madre acariciaba protectora el cabello de Tzipora. “No sabía que en ese lugar, en ese momento, estaba separándome de mi madre y de Tzipora para siempre”, escribió él. En Auschwitz y en un campo cercano de trabajos forzados llamado Buna, donde él trabajaba cargando piedras en carros de vía férrea, Mr. Wiesel se convirtió en salvaje bajo las presiones del hambre, el frío y las atrocidades diarias. “Night” relata como él se obsesionó tanto con obtener su plato de sopa y un medrugo de pan que veía a los guardias golpear a su padre con una barra de hierro mientras él no hacía completamente nada por ayudarlo. Cuando Buna fue evacuado al aproximarse los rusos, sus prisioneros fueron forzados a correr por millas a través de la nieve. Aquellos quienes se caían eran atropellados en la estampida. Despues los prisioneros fueron llevados en tren a otro campo, Buchenwald, Mr. Wiesel vio a su padre sucumbir ante la disentería y el hambre y vergonzosamente confesó que había deseado ser aliviado de la carga de tener que atenderlo. Cuando el cadaver de su padre fue retirado el 29 de enero de 1945, él no pudo llorar. “No tenía más lágrimas”, escribió él. El 11 de abril, luego de seis días sin comer, Mr. Wiesel estaba entre los que fueron liberados por la United States Third Army. Años después, él se identificó en una famosa fotografía entre los hombres esqueléticos que yacían en una barraca de Buchenwald. Solo después de la guerra él supo que sus dos hermanas mayores no habían perecido. Una misión de Posguerra. En los días posteriores a la liberación de Buchenwald, él decidió que había sobrevivido a ser testigo, pero se prometió que no hablaría o escribiría de lo que había visto por 10 años. “No quería usar las palabras equivocadas”, explicó una vez. Fue colocado en un tren de 400 huérfanos con rumbo a Francia, y fue asignado a un hogar en Normandía bajo el cuidado de una organización judía. Allí perfeccionó su francés al leer los clásicos, y en 1948 se inscribió en la Sorbonne. Mantuvo sus gastos como tutor, maestro de hebreo y traductor y empezó a escribir para el periódico francés L’Arche. En 1948, L’Arche lo envió a Israel para reportear sobre el nuevo estado fundado. También se convirtió en corresponsal en París del diario Yediot Ahronot, y en ese papel entrevistó a Mr. Mauriac, quien lo animó a escribir acerca de sus experiencias. En 1956 produjo una memoria de 800 páginas en yiddish. Resumida a 127 páginas y traducida al francés, apareció como “La Nuit”. Tomó más de un año encontrarle editortial estadounidense, Hill & Wang, la cual le ofreció un avance de solo 100 $. Aunque tuvo buena acogida, el libro vendió solo 1046 copias en los primeros 18 meses. “El holocausto no era algo de lo que las personas querían saber en aquellos días”, le dijo Mr. Wiesel a la revista Time en 1985. La actitud cambió luego que Adolf Eichmann fue capturado en Argentina por Israel en 1960 y el mundo entero, al ver su juico televisado en Jerusalen, empezó a asimilar la enormidad de los crímenes alemanes. Mr. Wiesel empezó a hablar con más amplitud, y su popularidad creció, llegó a personificar al sobreviviente del holocausto. “Night” vendió más de 10 millones de copias, tres millones de ellas luego que Oprah Winfrey lo seleccionara para su club del libro en 2006 y viajara con Mr. Wiesel a Auschwitz. Mr. Wiesel escribió un promedio de un libro por año, 60 libros por su cuenta en 2015. Muchos fueron traducidos desde el francés por su esposa nacida en Viena, Marion Erster Rose, quien sobrevivió a la guerra escondida en Vichy, Francia. Se casaron en Jerusalen en 1969, cuando Mr. Wiesel tenía 40 años, y tuvieron un hijo, Shlomo Elisha. Ellos le sobreviven, así como una hijastra, Jennifer Rosa, y dos nietos. Para Mr. Wiesel, la fama no borró las cicatrices del holocausto, las pesadillas, la inseguridad perpetua, la incapacidad de reir profundamente. “Vivo en un miedo constante”, dijo en 1983. En 2007, un hombre de 22 años quien llamó ficticio el testimonio del holocausto de Mr. Wiesel, lo sacó de un ascensor en un hotel de San Francisco y lo atacó. (El hombre fue acusado de asalto). Desde 1972 hasta 1976, Mr. Wiesel fue profesor de estudios judaícos en City College, donde muchos de sus estudiantes eran hijos de sobrevivientes. En 1976 él fue designado profesor de humanidades de Andrew W. Mellon en Boston University, y ese trabajo se convirtió en su ancla institucional. En un esfuerzo por promover la compresión entre grupos étnicos en conflicto, Mr. Wiesel también inició la Elie Wiesel Foundation for Humanity. A través de un amigo de la sinagoga de Mr. Wiesel, esta confió sus fondos al manejador de dinero Bernard L. Madoff, y su esquema Ponzi de muchas décadas, fue revelado en 2008, le costó a la fundación 15 millones de dólares. Mr. Wiesel y su esposa tambien perdieron millones de dólares de ahorros personales. Mr. Wiesel vivió lo suficiente para alcanzar una particular satisfactotia redención. En 2002, él inauguró un museo en su pueblo natal, Sighet, en la propia casa desde la cual él y su familia habían sido deportados hacia Auschwitz. Emocionado, le dijo a los jevnes rumanos de la multitud, “Cuando crezcan, díganle a sus hijos que vieron a un judío en Sighet contando su historia”. Katie Rogers, Eli Rosenberg y Daniel E. Slotnik contribuyeron en el reportaje. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

lunes, 4 de julio de 2016

Su papel de televisión duró 14 temporadas, lo hizo un nombre propio de la casa: Lorne Greene, estrella de ‘Bonanza’, fallece a los 72 años de edad.

Hugo Martin. The Los Angeles Times. 12 de septiembre de 1987. Lorne Greene, el actor de pecho cuadrado mejor conocido por su interpretación de Ben Cartwright, el fuerte, firme e inmutablemente ético y aun así padre abnegado en una de las series televisivas más populares de Estados Unidos, falleció la tarde de este viernes por complicaciones respiratorias. La estrella de “Bonanza” falleció en el St. John's Hospital and Health Center de Santa Mónica donde había sido admitido el mes pasdo con una úlcera perforada. Fue sometido a una cirugía abdominal el 19 de agosto y mientras se recuperaba desarrolló una pneumonía. La esposa de Greene y tres hijos estuvieron con él cuando falleció, dijo la vocera de St. John, Mary Miller. La estrella canadiense de una de las serie televisivas más exitosas, cuya rica voz barítona fue una vez descrita por un columnista como “seguramente una de las más finas producidas por la naturaleza”, fue una figura dramática en su tierra natal por años antes de llegar a las salas estadounidenses el 2 de septiembre de 1959, donde pasaría las próximas 14 temporadas como Ben Cartwright. Y es como el patriarca de La Ponderosa por lo cual siempre será recordado, a pesar de los créditos clásicos y populares que acumuló como actor joven. Junto a Dan Blocker (Hoss), Michael Landon (Little Joe) y Pernell Roberts (el Adam de corta existencia), Greene logró una sintonía de tal magnitud que hasta el Presidente Lyndon B. Johnson tenía suficiente respeto por la convocatoria de “Bonanza” que no programaba un discurso que chocara con el programa de las noches dominicales a las 9 pm. En una entrevista de 1964, Greene le dijo al New York Post que su interpretación del viudo Cartwright criando un clan de tres hijos estaba basada en su padre. “No sé si alguna vez podré igualar a mi padre como persona”, dijo él, “pero como actor trato de ser como él”. Él ofreció la historia de un Greene de 13 años de edad tratando de medir carácter con su padre como un ejemplo: “Un día cuando mi madre no estaba, falté a un examen porque no había estudiado y regresé a casa, pensando que mi padre estaría en el trabajo. ¡Pero él estaba ahí! Me preguntó porque había regresado a casa. Era un hermoso día soleado, pero la única razón en que pude pensar fue ‘para buscar mi paraguas’. Él dijo casualmente, ‘Oh…bien, tal vez quieras llevar tus botas de goma también, para que no te mojes los pies’. Entonces, muy sutilmente, insistió en llevarme a la escuela, y cuando llegamos, dijo, ‘Entraré contigo’”. Confrontado con las Notas. Consecuentemente, el padre de Greene fue con él a la oficina del director donde una “pila de 30 centímetros de grueso” que Greene había escrito con la firma forjada de su madre los esperaba. “Todo lo que recuerdo es los ojos de mi padre diciéndome, ‘¿Qué clase de delincuente he traído a este mundo? Desde ese momento reformé mi carácter”, dijo Greene. “Él nunca mencionó ese incidente de nuevo y no le dijo nafa a mi madre porque sabía que eso la lastimaría”. El padre de Greene, Daniel, un librero, y su madre, Dora, criaron a Greene en Ottawa, Canadá, como hijo único. En 1932 se inscribió en Queen's University de Kingston, Canadá, para estudiar ingeniería química. Greene gravitó hacia el drama, un arte con el que había coqueteado en la escuela secundaria. Ahí se unió al Drama Guild, donde producía, dirigía y actuaba en las obras del grupo. Luego de la graduación, y después de dos años de pasantía con Neighborhood Playhouse en Nueva York, Greene regresó a Canadá pero encontró muy pocas o ninguna oportunidad de actuar. Pero con el advenimiento de la segunda guerra mundial, la Canadian Broadcasting Corp. Estaba buscando un locutor de voz fuerte para transmitir las noticias de guerra. Greene hacía tan bien el trabajo que pronto fue conocido como La Voz de Canadá. Sale de Canadá. En un artículo titulado “Como pasé de Shakespeare a Seis Pistolas”, escrito para la revista McLean’s en 1960, Greene anotó que “Me fui de Canadá en 1953 porque no podía encontrar nada satisfactorio en hacer comerciales ante la cámara. Sentí que toda la atmósfera de la televisión en Canadá estaba estancada”. Durante sus años como locutor radial en Canadá, Greene había notado la dificultad que tenían los locutores para determinar cuanto tiempo les quedaba para cerrar el programa. Su solución fue un cronómetro que avanzaba en sentido inverso, desde 60 hasta cero. Greene fue invitado a demostrar su invento ante un ejecutivo de la NBC en Nueva York. Mientras estaba en Rockefeller Center en 1953, Greene se encontró con Fletcher Markle, un hombre con él que trabajó una vez en Canadá. Markle, el productor de "Studio One", invitó a Greene para que actuara en ese afamado programa dramático de CBS. Jack Gould del New York Times dijo que la actuación de Greene como el pensativo oficial de policía en la adaptación de “1984” de George Orwell para "Studio One's" , “fue formidable, alternativamente amigable, comprensivo y siniestro”, Luego de numerosos papeles en Broadway y en televisión, incluyendo al Apostol Pedro en “El Caliz de Plata” y Yellow Jack en "Producer's Playhouse" de NBC, Greene fue visto como actor invitado en “Wagon Train”. Debido a la fuerza interpretativa de esa aparición, el productor David Dorton reconoció en Green a la figura autoritaria que quería para su nueva serie del oeste, llamada “Bonanza”. Un comienzo a lo Rocky La serie fue programada para competir con la inmensamente popular “Perry Mason” y al principio le fue muy mal. “Bonanza” no ganó audiencia hasta que la NBC y los patrocinantes de Chevrolet mudaron el programa para las noches dominicales en reemplazo de "The Dinah Shore Chevy Show". Entonces subió hasta el tope en las mediciones de sintonía, ubicándose como Nº 1 por tres temporadas seguidas a partir de 1964. “Una gran razón de la popularidad de este programa”, dijo Greene ese año, “es la fuerza y la calidez de la familia. La relación padre-hijos es la más fuerte que hay. Esa ha sido la base del drama desde la Biblia. Notese que a Abraham no le dijeron que sacrificara una hija”. La imagen paternal que Greene ofrecía a Blocker y Landon no se limitaba a la pantalla. El guiaba y supervisaba los negocios de los jóvenes actores. Al usar su sabiduría paternal, Greene se las arregló para convertirlos y convertirse en millonarios para 1966. (Pernell Roberts que interpretaba a Adam, pidió salir del programa luego de seis años). En 1964, Greene le dijo a un reportero de Los Angeles Times: “Algun dia voy a terminar con indigestión, pero solo se está aquí una vez y creo en tener tantas ocupaciones como sea posible”. Y Greene tenía muchas ocupaciones. En una semana de 1965, por ejemplo, narró una película de entrenamiento para el U.S. Defense Department, fue orador de orden en una reunión de Salvation Army, cortó la cinta de rigor en el nuevo Los Angeles County Museum of Art, y, siguió dirigiendo La Ponderosa. Carrera diversificada. Despues que “Bonanza” salió del aire en enero de 1973, Greene trató de diversificar su repertorio al interpretar papeles como un agente ruso de espionaje en "Destiny of a Spy", y un viejo granjero en la adaptación televisiva de la obra de Steinbeck “The Harness”. Sin embargo, no pudo desprenderse de la imagen paternal que se ganó en “Bonanza”. Hasta en la popular serie "Battlestar Galactica" (1978-1980), Greene fue ese personaje típico. Como comandante Adamas, interpretó al líder paternal de una era espacial de trenes de vagones, lo cuales registrarían por siempre la galaxia en busca de un lugar para un campamento permanente. Pero esa serie, como su breve serie de investigador privado, “Griff” y “Code Red”, no igualaron a “Bonanza” en popularidad y fueron canceladas por la compañía televisiva. Él hizo algunas películas, incluyendo “Earthquake” y “Tidal Wave”, y participó en las populares miniseries de televisión “Raices”, "The Moneychangers" y “The Bastard”. Greene dijo que nunca haría otra serie de televisión a menos que tuviese algun tipo de control en el libreto. Con "Lorne Greene's New Wilderness", una serie que trataba de animals y el ambiente, Greene consiguió lo que quería: control. Greene moderó la serie y la coprodujo con su hijo Charles, desde 1982 hasta su muerte. “Me siento energético cuando trabajo”, le dijo Greene a United Press International en 1982. “Hago lo que la mayoría de las personas cuando se retiran, pero hago más. Mantengo la mente trabajando. Mientras más duro trabajo, me siento más joven”. Se casó con una actriz. En 1961, Greene se casó con Nancy Deale, una actriz y artista que conoció mientras dirigía una de las obras de teatro de ella, llevaron a ese matrimonio a las gemelas Belinda y Susan y a Charles de antiguos matrimonios. Fueron padres de otro hijo, Edward, en enro de 1968. Su naturaleza solidaria fuera de la pantalla le ganó muchos honores y premios a través de los años, incluyendo el premio Brotherhood de la National Conference of Christians and Jews, y el premio al Valor de Mississippi NAACP (por romper un contrato luego de saber que su audiencia iba a ser segregada). Fue nombrado hombre del año en Canadá en 1965. Permaneció ocupado hasta el final de su vida al para varios meses cada año en Toronto donde la antígua “Voz de Canadá” producía "New Wilderness" para el sindicato. “Como dice Red Skelton”, dijo Greene, “la vida está dividida en tres partes: niñez, mediana edad y ‘Hombre, luces muy bien’. Pienso que la dejaré en ese momento”. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

Lizzie

Elena Delle Donne. Baloncestista/ Chicago Sky. The Players Tribune 12 de agosto de 2015. A menudo leemos sobre historias de grandeza momentánea, el tiempo cuando un ser humano persevera a pesar de tenerlo todo en contra. Pero que momento de triunfo para una persona es toda una vida de perseverancia como la de mi hermana Lizzie. Lizzie es mi hermana mayor, también la hermana mayor de mi hermano Gene, pero a menudo parece como si fuese mi hermana menor. Ella nació sorda y ciega, con parálisis cerebral y autismo. No habla. La única interacción real o comunicación que yo o alguien, tiene con ella es en persona, con leguaje de señas con manos. Ella abraza, sonríe, besa. Piensa en tu día promedio. Te levantas, haces un número de cosas para estar listo, te alimentas, manejas o buscas transporte para ir a trabajar, haces tu trabajo, vienes a casa o quizás sales a cenar, y luego regresas a casa en la noche. Para la mayoría eso es una rutina a la cual no se le presta mucha consideración. Alimentarte es algo que solo haces. Hablar, articular tus palabras con las personas a tu alrededor, algo que solo haces. Es la autonomía del día a día lo que nos da a muchos de nosotros el sentido de orgullo y logro. Cuando eres pequeño, te imaginas el día cuando serás totalmente independiente, hacer tu propia vida, seguir tus sueños. Lizzie tiene una rutina como la mayoría de las personas, pero nada de independencia. U día típico para ella empieza alrededor de las 8 am, cuando mi mamá la saca de la cama. Ella le da el desayuno a Lizzie, y le suministra todos los medicamentos que debe tomar para cada una de sus condiciones. Durante los días de semana, mi mamá la lleva en el carro al Mary Campbell Center, algo así como una escuela o centro de cuidados, donde Lizzie nada todos los días, entre otras cosas. Mi mamá la busca a las 3 pm y la lleva de vuelta a casa. Si hace buen tiempo, Lizzie sladrá a dar una vuelta en un carrito de golf o mis padres la pasearán en su silla de ruedas. A ella le gusta mucho estar afuera, disfruta el viento. Sentir es uno de los pocos sentidos que tiene. Algo tan simple como un día de brisa la hace muy feliz porque lo puede sentir. Sus días terminan con una gran cena familiar. Para alguien tan pequeña, ella puede comer una cantidad de comida ridícula. Mientras crecíamos, bromeábamos que teníamos que comernos todo o Lizzie lo haría por nosotros. Cuando Gene y yo éramos pequeños, no notábamos que había algo diferente en Lizzie. Ella era la superestrella de nuestra familia. Esa es la belleza de los niños, pienso que ellos solo experimentan la vida como es. Pero entonces, a medida que creces y más expuesto al mundo, empiezas a distinguir entre “normal” y “diferente”. Yo sabía que había algo diferente en Lizzie cuando venían los amigos. Yo la veía a través de los ojos de ellos, notaba las reacciones de ellos hacia alguien con necesidades especiales. Mis padres tuvieron que explicarme que cuando Lizzie nació ella era un poco diferente a la mayoría de las personas. Pero ellos también enfatizaron lo increíble que es ella y todas las cosas que ha logrado, pequeñas cosa que todos damos por sentado. Pienso que las personas reaccionan de la manera que lo hacen ante aquellos con discapacidades físicas y mentales porque tienen miedo a lo desconocido, una creencia de que si los tocas, se podrían quebrar. Entendí tanto como podía hacerlo una niña, pero había muchas veces cuando tenía miedo. La parte de más miedo eran las citas médicas. Lizzie entraba y salía del hospital todo el tiempo. Los niños no entienden todos los episodios médicos de una condición como la de Lizzie. Cuando eres pequeño, y alguien a quien conoces y quieres va al hospital, tu primer pensamiento es que va a morir. Siempre tuve ese temor. Fui afortunada de tener a Gene conmigo, porque experimentaba los mismos sentimientos a la vez. Mi cercanía con él empezó entonces. Nuestros padres eran fenomenales para contestar nuestras preguntas y mantenernos informados. Esa honestidad ayudó a eliminar el miedo. Lizzie ha tenido más de 20 cirugías. Muchas, al menos al principio, fueron en sus ojos. Cuando ella era pequeña, tuvo muy poca visión pero su capacidad de ver ha desaparecido por completo con el tiempo- Las cirugías no la pudieron salvar. Luego, tuvo espina bífida, y afrontó una cirugía de 15 horas. Los viajes hacia y desde el hospital son incontables. Mis padres, con todo lo que han sido capaces de pasar con Lizzie, y además, de alguna manera, ser capaces de criarnos a Gene y a mi, son increíbles. Un niño con necesidades especiales exige mucho de cualquier padre, pero lo veo especialmente en mi mamá, quién lo lleva todo con mucha dedicación. Ella se ha encargado minuciosamente de una recién nacida por treinta años. Lizzie está todavía en pañales, así que mi mamá y papá todavía cambian pañales todos los días. Ellos han pasado por muchas cosas, las cirugías, los distintos diagnósticos. Es muy impresionante que se levanten cada día listos para hacer lo que sea para ayudarla. Es sorprendente lo que haces por amor. Hay muchas malinterpretaciones acerca de las personas con necesidades especiales. Pienso que las personas reaccionan ante aquellos que tienen discapacidades físicas y mentales de la manera como lo hacen porque tienen miedo a lo desconocido, una creencia de que si los tocas, podrían quebrarse. No es distinto a como las personas ven a quienes están enfermos; tienen miedo de interactuar con ellos porque piensan que la persona es frágil. Esa no es la verdad. Ellos son complicados y hermosos y humanos como el resto de nosotros, solo que expresan y experimentan el mundo de manera diferente. Tienes que tener a las personas con necesidades especiales en la comunidad. No los escondas; muestra lo increíbles que son y que tan importantes son para la sociedad. A menudo veo personas que no están seguras de cómo interactuar con Lizzie cuando la conocen. Ella no me puede ver. No puede oírme. ¿Como debo decirle “hola”? Trato de mostrarles con ejemplo y hacerles ver como interactuamos con ella, y a medida que ellos se sienten cómodos, harán igual. Es importante recordar que su comunicación está basada en el resto de los sentidos que tiene, ella podría oler tu cabello, podría agarrarte y templar tu cabello, podría tocar tu cabeza. Ahí reside una de las grandes lecciones que Lizzie me ha enseñado: la comunicación es mucho más que palabras. Esa lección ha trascendido a todas mis relaciones. Ha cambiado la manera como me comunico con aquellos a quienes estoy más próxima. El lenguaje es importante pero las acciones, hacer, tocar, está por encima de todo. Darle un gran abrazo a alguien a veces es más efectivo que decir algo. Eso es lo que hace muy duro estar lejos de Lizzie. No puedo comunicarme por Skype con ella cuando la extraño. No le puedo enviar un mensaje de texto. No puedo llamarla. Eso es duro. Tengo que estar con ella para comunicarme, ella tiene literalmente que tocarme. U olerme. Mantengo su foto como imagen de fondo en mi teléfono para verla siempre. Ella es la razón principal por la que no juego fuera del país durante el receso de la WNBA como lo hacen otras jugadoras. Ella también fue un factor significativo en mi decisión de jugar para la University of Delaware, detrás del patio de mi casa. Mi hogar es con ella. Ella me ha hecho una persona diferente. Es mi perspectiva constante. Tengo la enfermedad Lyme y debo cumplir tratamiento regular, incluyendo tomar varias píldoras cada mañana. Como atleta, mi cuerpo y su rendimiento es mi trabajo. A menudo estoy exhausta de la Lyme y frustrada con mi cuerpo. Es duro. Pero cuando pienso en mi condición, cuando pienso en que tan cansada estoy o como duele eso, pienso en Lizzie. Soy tan afortunada de tener la salud que tengo, y tan afortunada de tener un cuerpo y mente que me permiten hacer lo que hago. Ella me inspira. Ninguna de mis dificultades están siquiera cercanas de lo que ella ha resistido. Y mira lo que la hace feliz… El viento. Eso es perspectiva. La manera como las personas interactúan y tratan a quienes tienen discapacidades físicas y mentales ha mejorado dramáticamente desde que yo era pequeña. Definitivamente le doy crédito a Special Olympics por ayudar a ese progreso. Tienes que sacar a las personas con necesidades especiales a la vista de la comunidad. No las escondas; muestra lo increíbles que son y lo importantes que son para la sociedad. Respétalas. Planeo hacer eso con mi fundación, The Elena Delle Donne Charitable Foundation, la cual combinará iniciativas de conciencia de Special Olympics y Lyme disease. Ella nunca me ha dicho una palabra, pero Lizzie me ha enseñado más que nadie en la vida. Ese es su poder. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

sábado, 2 de julio de 2016

"El fútbol es divertirse con la pelota"

Eleonora Giovio Cormons 13 JUN 2011. El País Sigue siendo un gentleman como lo era en los campos. Habla pausado y una se quedaría horas escuchándole hablar de fútbol. Más si lo hace acompañado de un buen vino blanco y rodeado de los hijos de Nereo Rocco, su primer gran entrenador, al que se atribuye la creación del catenaccio. Se ha reencontrado con ellos en Cormons, un pueblo de 7.000 habitantes en Friuli, tierra de vinos, a tres kilómetros de Eslovenia, con ocasión de Goal a Grappoli, una iniciativa para recordar a Enzo Bearzot, el seleccionador italiano que ganó para su país el Mundial de 1982. Pregunta. Nació en 1943, en plena II Guerra Mundial. Italia estaba bajo los escombros. ¿Cómo recuerda aquellos años? Respuesta. Empiezo a tener recuerdos a partir de los seis años y aquella ya empezaba a ser la Italia de la reconstrucción y la serenidad. Y eso que se arruinaron algunas ciudades para enriquecer a cuatro o cinco personas. Por lo demás, fue todo bien. Aunque creo que se exageró en apostar por el materialismo. Parecía al único camino viable. P. ¿Tuvo la suerte de nacer en un hospital? R. No. Nací en una trattoria en plena campiña, cerca de Alessandria. Eso era lo normal en aquellos años de guerra. P. ¿Dónde jugaba al fútbol? R. En una explanada con hierba sin cortar que luego se convirtió en el aeropuerto de Alessandria. P. ¿Es verdad que empezó como delantero? R. Mi entrenador de aquel entonces, Franco Pedroni, no tenía un punta de referencia y decidió hacerme debutar como delantero. Duré muy poco. P. Aun así, en sus 658 partidos con el Milan marcó 164 goles. R. Son muchos para alguien que jugaba detrás de los puntas. P. ¿Qué recuerda de su prueba en el Milan? R. Fue Pedroni quien convenció a Gipo Viani, director técnico del Milan, de que me viera. Le dijo que había un chico muy interesante en el Alessandria al que había que echar un vistazo. P. ¿Cómo fue la prueba? R. Fue un partido con el primer equipo. Cuando volví a casa, me contaron que me habían aprobado. P. ¿A quién recuerda de aquel equipo? R. A Schiaffino, Altafini, Galli, Cesare Maldini... P. Dicen que fue Schiaffino quien convenció a los dueños del club para que le cogieran a pesar de que era muy flaco. R. Eso dicen, sí. Pero esa fue la primera y la última vez que coincidí con él. Cuando yo llegué, él ya se había ido al Roma. P. Era el Milan de Nereo Rocco. ¿Cómo era? R. Era como mi segundo padre. Las relaciones humanas que creaba Rocco son irrepetibles. No habrá nadie así. Siempre nos decía: "Yo os puedo decir que hagáis esto y lo otro, pero al campo entráis vosotros, no yo". Veo a los entrenadores de ahora, que se pasan el partido desgañitándose en la banda, y me digo: "¡Pero no se darán cuenta de que no les oye nadie!". Me hace gracia esta nueva generación de entrenadores que habla de tácticas modernas... Pero si es que el campo de fútbol es igual que siempre y mide igual que siempre. La clave es la misma de siempre: ocupar los mayores espacios posibles para quitar la pelota al rival. Pero, vamos, si no tienes los pies buenos para hacerlo, de poco vale hablar de tácticas. Los entrenadores de ahora se inventan estrategias tácticas, que si 4-3-3, 4-2-3-1, 4-4-2..., sin darse cuenta de que eso funcionaría si no hubiese adversarios. Pero sí los hay y, además, se mueven por el campo. P. ¿A qué nueva generación de entrenadores se refiere? R. No me refiero a nadie en especial, sino a todos los que apuestan por la táctica. Para mí, no tiene ningún sentido porque la táctica es algo teórico y el campo y el fútbol son algo práctico, jugar con la pelota. Están todos preguntando por el sistema táctico... Aquí lo que vale es tener los pies buenos. Recuerdo que a Nereo Rocco le daban mucho la lata para saber con qué esquema iba a jugar y un día contestó: "Vale, si insistís tanto, os lo cuento. Va a jugar Cudicini en la portería y los otros 10 fuera de ella". De eso se trata. P. ¿Cómo era Nils Liedholm? R. Le gustaba la pelota, le gustaba que cuidáramos de ella. Recuerdo que en los entrenamientos hacíamos partidos en campitos pequeños y nos decía: "Vale, empezamos con un toque. Luego pasamos a dos, a tres. Y después, a todos los que queráis". Resulta que se le olvidaba llegar a dos y nos pasábamos horas jugando a un toque. Es lo que le he pedido yo ahora a todos los técnicos de las categorías inferiores, que cuiden de la pelota. P. ¿Le hacen caso? R. Ojalá. El calcio se ha complicado en el momento en el que ha mejorado la vida de las personas. Los que vivíamos en la pobreza jugábamos al fútbol para olvidarnos de todo lo demás. Ahora ya no es así. Los niños no se divierten. También, porque con ocho años les obligan a jugar encorsetados y se cansan. El fútbol es divertirse con la pelota. No se trata de horas de lecciones tácticas ni de horas de entrenamiento físico. P. Italia vive del recuerdo de Baggio, Totti y Del Piero... ¿Por qué no hay más? R. Y Cassano... Es el mejor de todos técnicamente. Claro que, si la cabeza le acompañara, sería mejor. P. Cassano aparte, ¿hay nuevos baggios y nuevos tottis en las canteras italianas? R. ¡No! Si los hubiera, estarían jugando en Primera. Una de dos: o las madres italianas han cerrado el grifo de la fantasía y del talento o no los saben elegir. P. ¿Qué cree usted? R. Que no los quieren elegir. En esta época manda el físico y para los entrenadores de hoy el talento de los jugadores está en un cuerpo fuerte y potente y no en la técnica. Hay que cambiar esta cultura. P. ¿Cómo se hace? R. Pagando más a los técnicos de las categorías inferiores que a los del primer equipo. Son ellos los que forman a los jugadores. Pero en Italia nunca se hará eso porque significaría revolucionarlo todo. Los grandes clubes lo que quieren es ganar y, si no lo consiguen, quieren tener un técnico bien pagado al que echar la culpa. Lo que no entienden es que son los jugadores los que ganan los partidos. Si no tienes buenos jugadores, puedes fichar al entrenador que quieras, pero no ganarás nada. Los técnicos no hacen ganar un partido, pero lo pueden hacer perder. P. ¿Podría ser España el ejemplo a seguir? R. El problema no es si hay que seguir a España, sino hacer las cosas que hay que hacer. P. ¿Cuál es la pregunta que le hacen más a menudo los niños de ahora? R. Quieren que les explique el significado de la palabra responsabilidad. P. ¿Saben quién es Gianni Rivera? R. No lo sé... Los niños de ahora crecen con Internet. Seguro que habrán visto algún partido del pasado. P. ¿De cuánto era su primer sueldo? R. Ni lo llamaría sueldo. Llegué con 16 años al Milan. Lo primero que cobré fueron los gastos. Eran 35.000 liras (17 euros), mucho si se tiene en cuenta que mi padre, ferroviario, cobraba 45.000. Cuando me gané un sitio de titular, empecé a cobrar 40 euros al mes. P. ¿Qué se compró? R. Nada. Traía el dinero a casa de mis padres. Seguíamos viviendo como siempre. Ayudaba a mi padre y a mi madre, que era modista. P. ¿Por qué le llamaban El Niño de Oro? R. Fue mucho antes de que ganara el Balón de Oro. Es porque empecé a jugar muy joven. Gané mi primera Copa de Europa con el Milan sin haber cumplido los 20 años. P. ¿Dónde guarda el Balón de Oro? R. Lo tenía olvidado en la bodega, entre tanta mudanza, y ahora lo tengo más controlado en un trastero. P. ¿Cómo que en un trastero? R. Me da igual que esté a la vista o no. Lo guardo simplemente para dárselo a mis hijos cuando ya no esté aquí. P. ¿Un gol del que no se olvidará nunca? R. El del 4-3 contra Alemania en el Mundial de México 1970 que nos permitió ir a la final. Lo volví a ver muchas veces junto a Albertosi [portero de aquella Italia]. P. ¿Por qué en la final jugó solo seis minutos? R. Es inexplicable. Inventarse una staffetta [así se conoce el dualismo que desembocaba en el cambio entre Mazzola y Rivera] antes de empezar el partido no tuvo ningún sentido. P. ¿Podían jugar juntos Mazzola y Rivera? R. Siempre lo hicimos, menos esos 20 días en México. P. ¿El futbolista más grande con el que ha jugado? R. Pelé. Ni Maradona ni nada. Ni punto de comparación. Pelé sabía hacerlo todo. Si no hubiese existido el fútbol, él lo habría inventado. P. ¿El jugador con más talento hoy? R. Messi. Hace lo que nadie puede hacer. Me da la sensación, además, de que es buen chaval y eso le permite hacer explotar más sus cualidades.