miércoles, 8 de abril de 2015

La balada de Cynthia Lennon, 1939-2015

Chris Taylor En el verano de 1968, luego que ella y su esposo por seis años habían empezado los amargos procedimientos de divorcio de manera mutua, Cynthia Lennon recibió a un portador de buenos deseos espontaneo en su hogar de Weybridge, al suroeste de Londres. Su nombre era Paul McCartney. Cynthia estaba sorprendida de verlo. Luego que John Lennon empezara a convivir con Yoko Ono, el resto de los Beatles mostró frialdad hacia Cynthia. Pero aquí estaba McCartney, con un mazo de rosas y un dulce gesto, él se hincó en una rodilla. “¿Qué te parece Cyn, tu y yo?”, le dijo a su vieja amiga, de acuerdo a la biografía de los Beatles, Shout! de Philip Norman, usando el apodo que John le había puesto a ella años atrás. McCartney también mencionó la canción que casualmente había compuesto en el carro, la letra pretendía consolar a su hijo de seis años, Julian. Luego la retitularía “Hey Jude”. Esta es una gran anécdota de la vida de Cynthia Lennon, quién falleció de cáncer en su hogar en España el miércoles 1 de abril a la edad de 75 años. Como buena parte de su vida, esta fue dominada por la sombra de su primer esposo, quien se casó con ella en secreto cuando ella estaba embarazada y la trató muy mal durante su escalada a la fama mundial. Luego tuvo sus consuelos, con los momentos de matrimonios posteriores y un futuro musical para Julian. Esto es un ejemplo de cuan absolutamente íntegra fue Cyn para la historia de los Beatles, que tan pobre habría sido esta sin ella, y cuan poco ha recibido ella en retribución. Cynthia Powell nació en 1939, en el pueblo marino de Blackpool. Los bombarderos alemanes pronto obligaron a su familia a emigrar hacia Wirral, un suburbio de clase media de Liverpool. Ella conoció a Lennon en 1957, cuando ambos eran estudiantes del Liverpool College of Arts. Él era un año menor, un roquero tipo Teddy Boy quien llevaba su guitarra a clase y payaseaba alrededor, tratando de disimular su dolor por la muerte de su madre. Ella tiñó su cabello de rubio como Brigitte Bardot para impresionarlo, y terminó su compromiso con otro hombre luego que Lennon la invitara a salir, la ignoró en la cita, entonces la llevó al apartamento de su amigo mutuo Stu Sutcliffe para tener sexo. Eso fijó el patrón por los próximos 11 años. Cynthia fue muy devota a Lennon mientras su carrera musical despegaba, hasta escribía los papeles de prueba para él. Lennon era a ratos, encantador, indiferente y violentamente celoso; estrelló a Cynthia contra una pared cuando la sorprendió bailando con Sutcliffe. Cyn regresó con John luego que este se disculpara profusamente. El le escribía cartas de amor desde los primeros viajes de los Beatles a Hamburgo, y la engañaba todo el tiempo, por supuesto. Entonces vino la boda, ella tenía 22, él 21, y los esfuerzos del gerente de los Beatles y padrino de la boda Brian Epstein por mantener el matrimonio de Lennon fuera del ojo público. Él temía que eso afectara la popularidad de los Fab Four. De todas formas, periodistas y seguidores acamparon en los alrededores de su primer hogar londinense. Epstein persistió, y estaba furioso cuando Lennon permitió a la prensa norteamericana fotografiar a la pareja en su primera llegada a Nueva York. En el insano tropel de seguidores de aquel primer viaje a Estados Unidos, Cynthia fue dejada a atrás por el carro de los Beatles más de una vez. Los años del ácido Aún así, Cyn fue a casi todos los eventos que asociamos con los Beatles. Ella estaba ahí cuando filmaron A Hard Days Night y Help! Ella estaba con él la primera vez que se doparon con LSD, ella no lo sabía, un dentista fue el facilitador en una fiesta. Ella se unió a la banda cuando estos se hicieron acólitos del Maharishi en 1968, y voló a la India con John, con la esperanza de salvar su matrimonio, sin saber que él recibía cartas diarias de la artista japonesa Yoko Ono. Hubo años felices en Weybridge, y grandes amistades con Patti Boyd, la esposa de George Harrison y Maureen Starkey la esposa de Ringo Starr. Los Lennon era criaturas nocturnas, a menudo iban a fiestas en diferentes localidades de Londres hasta el amanecer, cuando Cynthia llevaba a Julian a la escuela. Pero su divergencia respecto a las drogas se incrementaba, ella no podía consumir ácido, mientras John empezó a disfrutarlo como caramelo, y eso creó un distanciamiento. Él pasaba horas aislado en el jardín o frente al televisor, esperando el relumbrón del genio musical. Cyn estaba destrozada; la brusquedad de John y su lado furioso habían desaparecido, pero también su atención. El fin del matrimonio llegó de manera vertiginosa. En el vuelo de regreso desde la India, John se emborrachó y confesó sus cientos de infidelidades a través de los años; había escrito Norwegian Wood en referencia a una de ellas. Ella tomó unas vacaciones a Grecia a solicitud de él, entonces regresó para encontrar a Lennon y Ono instalados en su hogar. Aturdida, los invitó a cenar; ellos se negaron. Meses después, John le demandó el divorcio, y Cynthia contrademandó cuando supo que Ono estaba embarazada. El millonario Lennon fue notificado que debía pagarle a ella 100000 libras y otras 100000 por Julian, que luego se redujeron a 50000 cuando nació Sean Ono Lennon. Despues de Lennon. Cynthia pasó las próximas décadas tratando de encontrar su estabilidad. Un matrimonio con un hotelero italiano duró tres años. Un tercer esposo, un ingeniero llamado John Twist, duró cinco años antes de separarse. Ella abrió y cerró un restaurant en Gales, y otro en Londres. Trató de diseñar lencería de camas y textiles. Se mudó a Cumbria, Inglaterra, y luego a Normandía, Francia. En 1978 escribió una autobiografía, A Twist of Lennon, la cual, trágicamente, se convirtió en éxito luego que John fuera asaltado y asesinado en Nueva York dos años después. Siempre corta de dinero, Cynthia vendería memorabilia de Lennon en subastas de Christie. El recipiente donde Lennon guardaba su ración de marihuana fue vendido en 8000 $. Ella trató de lanzar un perfume llamado Woman, titulado así por una canción escrita para Ono. Ella exhibió sus pinturas y dibujos y grabó un sencillo, una versión de Those Were the Days, el cual nunca entró a las listas de favoritas. Sus años finales estuvieron llenos de eventos con seguidores de los Beatles e inauguraciones de parques y esculturas dedicadas a John. En la primera década de este siglo, Cynthia pareció establecerse finalmente. Se casó en 2002 con Noel Charles, el dueño de un club nocturno de Barbados, vivieron en España hasta la muerte de Noel en 2013. Su relación con Ono llegó a estabilizarse, fueron fotografiadas en público por primera vez. En 2005, ella escribió otra autobiografía, llamada John, la cual fue mejor recibida que A Twist of Lennon. “He llegado a entender que siempre seré conocida como la primera esposa de John”, escribió Cynthia. “Algo de lo que nunca pude escapar por completo. El interés del publico siempre me perseguía… al final reconocí que no había escape de la leyenda de Lennon”. Era tiempo, añadió ella desafiantemente, de puntualizar que ella estuvo “al lado de John a través de los diez años más excitantes y extraordinarios de su vida. Cuando él desarrolló su mejor creatividad. Un tiempo cuando él era comprensivo, apasionado, honesto y abierto, cuando amaba a su familia y a los Beatles. Un período previo a que las drogas y la fama lo llevaran a la destrucción de mucho de lo que había valorado”. Julian, quien alternativamente había asumido y abandonado la carrera musical a la cual parecía destinado, estaba al lado de su madre cuando ella falleció. “Recuerda tenerla en tu corazón”, le escribió Paul McCartney al Julian de seis años. “Entonces podrás empezar a actuar mejor”. Para con Cynthia, ciertamente él tomó ese consejo. Entonces él lanzó este video con la frase “Diste tu vida por amor”. De seguro un reto para él decirlo con los ojos secos. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

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